Con el lema “En sinodalidad, guiados por el Espíritu Santo, buscando los nuevos caminos”, el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo–Solano celebró con profunda alegría la XIII Asamblea, un acontecimiento que reafirma el compromiso misionero de una Iglesia que escucha, discierne y camina junto a los pueblos de la Amazonía.
La Asamblea inició en un ambiente de gratitud, al conmemorar el Jubileo del Equipo Misionero del Vicariato, presidido por Monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza, quien invitó a mirar la historia con agradecimiento, a vivir el presente con pasión y a proyectar el futuro con esperanza. En su llamado, recordó que solo dejándonos conducir por el Espíritu Santo podremos responder con fidelidad a los desafíos pastorales del territorio amazónico.
Una Iglesia que discierne los nuevos caminos
En este mismo espíritu se dio apertura a la XIII Asamblea, un espacio de encuentro, escucha y discernimiento comunitario. Religiosos, religiosas, sacerdotes, laicos misioneros y seminaristas se reunieron para fortalecer la comunión, revisar el camino recorrido y proyectar respuestas pastorales renovadas frente a la compleja realidad amazónica.
El segundo día contó con la iluminación espiritual de la Hna. Patricia Osorno, presidenta de la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC), quien profundizó en el tema “Discernimiento en el Espíritu”, animando a los participantes a abrir el corazón y dejarse transformar por la acción de Dios en la misión diaria. Esta reflexión fortaleció el proceso de construcción del Plan Pastoral 2026–2030, un instrumento que guiará el caminar del Vicariato en los próximos cinco años.
Escucha de los territorios y construcción conjunta
Los días siguientes estuvieron marcados por espacios de diálogo sincero y trabajo colaborativo. Los participantes se organizaron tanto por vicarías —Nuestra Señora del Carmen y Nuestra Señora de las Mercedes— como por los distintos rostros presentes en el territorio: pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos y urbanos.
Este ejercicio permitió profundizar en las realidades locales y ofrecer aportes concretos para enriquecer el nuevo Plan Pastoral. En este ambiente de sinodalidad se realizó también un espacio formativo sobre el cuidado y protección de menores, orientado por el P. Blas Lemus, Canciller del Vicariato, subrayando el compromiso de la Iglesia con los niños, adolescentes y personas vulnerables.
La Pastoral Social presentó las acciones ejecutadas durante 2025, dando testimonio del acompañamiento cercano a las comunidades, mientras que la jornada concluyó con una Eucaristía de acción de gracias en la Parroquia Nuestra Señora de la Consolata.
Cierre: gratitud, comunión y esperanza
El último día inició con la celebración de la Eucaristía y la presentación del informe anual de la Administración del Vicariato. Se socializó también el trabajo del Centro Amazónico de Pensamiento Intercultural (CAPI), el Centro de Escucha y Bienestar, el Centro de Acogida Marie Poussepin, la Pastoral Educativa, la Pastoral Juvenil y el servicio de Comunicaciones, destacando el papel de la emisora comunitaria La Voz de la Esperanza.
Finalmente, Monseñor Joaquín Pinzón expresó un mensaje de gratitud y envío misionero, animando a continuar trabajando unidos, con alegría y convicción evangelizadora.
La CEAMA celebra con el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo–Solano este tiempo de gracia, discernimiento y misión.
Que el Espíritu Santo siga guiando a nuestras Iglesias amazónicas por caminos de vida, esperanza y servicio a los pueblos.