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La Arquidiócesis de Belém celebra 120 años de historia, fe y misión en el corazón de la Amazonía

La Arquidiócesis de Belém do Pará celebró este 1 de mayo sus 120 años de elevación a Sede Metropolitana, conmemorando una historia profundamente ligada a la evangelización, la cultura y la vida de los pueblos amazónicos.

Aunque la Arquidiócesis fue oficialmente constituida en 1906 por el Papa San Pío X mediante la bula Sempiternum humani generis, sus raíces se remontan a los inicios mismos de la ciudad de Belém, fundada en 1616, en las orillas de la Bahía de Guajará. Desde entonces, la Iglesia ha acompañado el caminar de los pueblos amazónicos, atravesando siglos de transformaciones, desafíos y esperanzas.

La primera parroquia, dedicada a Nuestra Señora de la Gracia, fue erigida en 1617. Posteriormente, en 1719, el Papa Clemente XI creó el Obispado de Pará, separándolo de la entonces Diócesis de Maranhão, otorgando autonomía eclesial a la región amazónica. Con ello, Belém se consolidó como uno de los principales centros religiosos del norte de Brasil.

La historia de esta Iglesia local también está marcada por la reconstrucción y la resiliencia. La antigua iglesia matriz colapsó en 1714, pero décadas después comenzó la construcción de una nueva Catedral Metropolitana, cuya identidad arquitectónica fue enriquecida por el italiano Antônio Landi, convirtiéndose en uno de los grandes símbolos espirituales y culturales de la Amazonía.

La espiritualidad de la Arquidiócesis está profundamente marcada por la devoción mariana. Aunque Santa María de Belém es oficialmente su patrona, el pueblo amazónico manifiesta una especial devoción a Nuestra Señora de Nazaré, conocida como la “Reina de la Amazonía”, cuya presencia espiritual une tradición, fe popular e identidad amazónica.

Actualmente, la Arquidiócesis de Belém está presente en cinco municipios y desarrolla su misión pastoral a través de una amplia red de comunidades, parroquias y regiones episcopales. Cuenta con cientos de sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos comprometidos con la evangelización, el servicio a los pobres y el cuidado de la Casa Común.

Bajo la guía de Mons. Julio Endi Akamine, la Iglesia de Belém reafirma su compromiso de ser una Iglesia discípula, misionera, profética y misericordiosa, profundamente enraizada en la realidad amazónica y abierta a los desafíos del presente.

Con ocasión de este aniversario, Mons. Akamine dirigió un mensaje de acción de gracias, recordando que “la Iglesia no es solamente una institución o una estructura, sino el misterio de la unidad con Cristo”. En su reflexión, destacó el testimonio de generaciones de fieles, misioneros, consagrados y comunidades que mantuvieron viva la fe en la Amazonía, muchas veces atravesando ríos y selvas para anunciar el Evangelio.

El arzobispo también subrayó el papel histórico de la Iglesia en la defensa de la dignidad humana, la educación, la salud, el servicio a los más pobres y la promoción de la vida en la región amazónica. Asimismo, renovó el llamado a seguir construyendo una Iglesia comprometida con la evangelización, la justicia social y el cuidado integral de la creación.

La celebración de estos 120 años se convierte así en un signo de esperanza para toda la Amazonía, recordando que la fe sigue siendo fundamento, identidad y camino para los pueblos amazónicos.

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