La Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), junto con la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA), el Programa Universitario Amazónico (PUAM), el Servicio Jesuita Panamazónico (SJPAM) y la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), realizaron el tercer y último webinar del ciclo «Iglesia con rostro amazónico rumbo al XII Foro Social Panamazónico (FOSPA)», un espacio de formación y discernimiento que convocó a participantes de toda la Panamazonía para profundizar en la defensa de la vida, los pueblos y los territorios.

Bajo el título «Territorios amazónicos: defensa de la vida, los pueblos y la gobernanza», el encuentro permitió reflexionar sobre la compleja realidad que vive la Amazonía, marcada por el avance del extractivismo, la vulneración de derechos humanos y la crisis climática, pero también por la resistencia de los pueblos, las alternativas comunitarias y el compromiso de la Iglesia con el cuidado de la Casa Común.

La crisis amazónica es también una crisis de civilización

La primera ponencia estuvo a cargo de la Hna. Mónica Benavides, HDV, religiosa de la Congregación de las Hermanas de la Divina Voluntad, integrante del pueblo indígena Pastos y Quillacinga de Colombia y doctora en Teología.

Durante su intervención explicó que la crisis climática no puede comprenderse únicamente como un problema ambiental, sino como la expresión de una crisis civilizatoria que cuestiona el modelo de desarrollo dominante y la relación que la humanidad ha establecido con la naturaleza.

«La crisis climática es una manifestación importante de la actual crisis civilizatoria. Pone en cuestión el modelo de desarrollo dominante y la relación que las sociedades contemporáneas han establecido con la naturaleza», afirmó.

La religiosa recordó que la Amazonía es mucho más que un gran bosque tropical. Es un territorio cultural, político y espiritual donde cientos de pueblos indígenas, comunidades campesinas y afrodescendientes han construido formas sostenibles de convivencia con la naturaleza.

Amazomorfosis: dos caminos para el futuro de la Amazonía

Uno de los principales aportes de su reflexión fue el concepto de «amazomorfosis», entendido como el proceso acelerado de transformación del ecosistema amazónico y de los tejidos sociales que lo habitan.

La Hna. Mónica distinguió dos dinámicas que hoy conviven en la región.

Por una parte, la amazomorfosis regresiva, caracterizada por el despojo territorial, la expansión de las industrias extractivas, la pérdida de biodiversidad y la violencia contra las comunidades.

Por otra, la amazomorfosis de la resiliencia, representada por las iniciativas de los pueblos amazónicos que fortalecen la autonomía territorial, la gobernanza comunitaria, la defensa de los derechos y la protección de la biodiversidad.

«La Amazonía vive un momento decisivo lleno de posibilidades desde los territorios y los pueblos. Hoy tenemos la oportunidad de elegir qué Amazonía queremos construir», expresó.

Asimismo, resaltó que la espiritualidad amazónica constituye una dimensión esencial de la vida de los pueblos, al comprender la existencia como una red de relaciones donde ríos, bosques, animales y seres humanos forman parte de una misma comunidad de vida, en profunda sintonía con la propuesta de ecología integral planteada por Laudato si’.

Las amenazas extractivas vulneran derechos fundamentales

La segunda intervención estuvo a cargo de Ximena Lombana, secretaria ejecutiva de la REPAM, quien presentó los principales hallazgos de los informes regionales sobre vulneración de derechos humanos elaborados por la Red Eclesial Panamazónica.

Explicó que actividades como la minería legal e ilegal, la explotación petrolera, las hidroeléctricas, los monocultivos, la deforestación y las economías ilícitas continúan profundizando la contaminación de ríos, la pérdida de territorios, el desplazamiento forzado y la criminalización de quienes defienden la Amazonía.

Entre los derechos más afectados señaló el derecho a la salud, al agua, a un ambiente sano, a la identidad cultural, a la alimentación, a la participación y a la libre determinación de los pueblos indígenas.

Asimismo, insistió en la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo comunitario, articular el conocimiento científico con los saberes ancestrales e impulsar procesos de incidencia que permitan actuar antes de que los daños sean irreversibles.

La resistencia nace desde los territorios

Como ejemplo de esperanza compartió la experiencia desarrollada en los municipios colombianos de Morelia y Valparaíso, en el departamento del Caquetá, donde comunidades campesinas lograron impedir el avance de un proyecto petrolero mediante un proceso de organización comunitaria, estudios técnicos y un plantón que se prolongó durante 66 días.

«El agua fue ese principio fundante que permitió que la gente se organizara», recordó.

Para Lombana, la defensa del territorio exige construir una hoja de ruta común que fortalezca la incidencia regional y promueva territorios libres de combustibles fósiles, vinculando la justicia ambiental con la construcción de paz.

Defender el agua es defender la vida

La tercera exposición estuvo a cargo de Lucy Urbina, coordinadora nacional de REPAM Ecuador, quien compartió diversas experiencias de los vicariatos amazónicos ecuatorianos en la defensa de los ríos y los territorios.

Recordó que para los pueblos amazónicos el agua no constituye un recurso económico, sino una realidad profundamente espiritual y cultural.

«Cuando hablamos de agua, hablamos de vida, de memoria, de espiritualidad y de la posibilidad de seguir existiendo como pueblos», afirmó.

Durante su presentación describió los desafíos que enfrentan las comunidades debido a la minería, la explotación petrolera, la deforestación, las hidroeléctricas y diversas reformas normativas que reducen las garantías para la protección de los territorios.

También presentó experiencias impulsadas por la Iglesia amazónica, como el acompañamiento a comunidades afectadas por derrames petroleros, la defensa del río Cofanes, el emblemático caso de los Mecheros, la protección del río Hatun Yaku y la campaña «Río Puyo con Derechos», entre otras iniciativas que evidencian una creciente articulación entre comunidades, vicariatos y organizaciones sociales.

La vida religiosa, llamada a «amazonizar» las ciudades

Durante el diálogo con los participantes surgió una reflexión sobre el papel de la vida religiosa que desarrolla su misión en contextos urbanos.

Ximena Lombana invitó a «amazonizar» las ciudades, fortaleciendo la conciencia sobre la importancia de la Amazonía para toda la humanidad y acompañando las luchas territoriales desde la formación, la incidencia y la solidaridad.

Por su parte, Lucy Urbina destacó el testimonio de muchas religiosas y religiosos que participan activamente en marchas, procesos ciudadanos y acciones de defensa del territorio, integrando la fe con el compromiso social.

Un camino sinodal rumbo al XII FOSPA

Con este tercer encuentro concluyó el ciclo de webinars «Iglesia con rostro amazónico rumbo al XII Foro Social Panamazónico», una iniciativa conjunta de la CEAMA, REPAM, REIBA, PUAM, SJPAM y CLAR que ha promovido espacios de escucha, formación y discernimiento para fortalecer la presencia e incidencia de la Iglesia amazónica en los procesos sociales y territoriales de la región.

Los participantes coincidieron en que el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA), que se celebrará del 16 al 21 de agosto en Puyo (Ecuador), representa una oportunidad para consolidar alianzas entre pueblos indígenas, comunidades, organizaciones sociales y organismos eclesiales, fortaleciendo una gobernanza que coloque en el centro la vida, la justicia socioambiental y el cuidado de la Casa Común.

El webinar concluyó con una convicción compartida por todos los participantes: la Amazonía no puede seguir siendo considerada una zona de sacrificio. Su defensa es una responsabilidad colectiva que interpela a la Iglesia, a los pueblos y a toda la humanidad, llamada a construir, desde la esperanza y la sinodalidad, un futuro donde la vida sea siempre la prioridad.