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“No hay Amazonía viva sin pueblos indígenas: cuidar el territorio es escuchar a quienes lo habitan” – P. Jesús Huamán

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el vicepresidente de la CEAMA, P. Jesús Huamán Conisilla, llama a reconocer la riqueza ancestral de los pueblos originarios y a no permanecer indiferentes ante las amenazas que enfrentan en la Amazonía.

En el corazón de la Amazonía peruana, donde los ríos son caminos y los bosques guardan la memoria de generaciones, los pueblos originarios continúan sosteniendo una relación profunda con la tierra y con toda la creación. En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) reconoce su dignidad, su sabiduría ancestral y su aporte indispensable al cuidado de la Casa Común.

Desde Madre de Dios, el P. Jesús Huamán Conisilla, sacerdote del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado y vicepresidente de la CEAMA, expresa su respeto y gratitud a los pueblos originarios, especialmente a quienes habitan las comunidades más alejadas de los grandes centros urbanos.

“Estos pueblos han vivido en esta Amazonía mucho antes de que todos los colonos llegaran hasta aquí”, recuerda el Padre Jesús. Durante generaciones, han aprendido a escuchar, conocer y respetar la naturaleza que los rodea. No son simplemente habitantes de la Amazonía: son parte de ella y han contribuido a conservarla durante generaciones.

Una riqueza que no se puede medir en dinero

Para el vicepresidente de la CEAMA, la riqueza de los pueblos originarios se encuentra también en aquello que no puede ser reducido a una cifra económica: sus lenguas, costumbres, conocimientos, expresiones artísticas, historias y formas de relacionarse con la tierra.

“En sus conocimientos, en sus lenguas, en sus costumbres, en sus artes, en sus historias y en su manera de relacionarse con la tierra, nosotros encontramos una riqueza que no podemos medir solamente en dinero”, afirma.

Esta sabiduría ancestral constituye un aporte no solo para la Amazonía, sino para toda la humanidad. Frente a una crisis ecológica que amenaza los bosques, los ríos y las comunidades, los pueblos indígenas siguen mostrando que existen formas de relación con el territorio basadas en el respeto, el cuidado y la reciprocidad.

Sin embargo, esta riqueza convive con una realidad marcada por profundas desigualdades.

Comunidades que siguen esperando derechos fundamentales

El P. Jesús Huamán advierte que muchos pueblos originarios, especialmente aquellos que viven lejos de las grandes ciudades y capitales, continúan enfrentando graves carencias.

El acceso a la salud es una de ellas. En muchas comunidades, una emergencia puede significar recorrer durante días los ríos para llegar a un centro de atención. En algunos casos, las personas mueren durante el trayecto. La educación también llega de manera limitada y los servicios básicos siguen siendo una deuda pendiente para numerosas comunidades.

En estos territorios, el río continúa siendo el principal —y muchas veces el único— medio de transporte.

Esta realidad, señala el sacerdote, interpela a toda la sociedad y exige una respuesta que coloque en el centro la dignidad de las personas y de los pueblos.

Guardianes del bosque frente a las amenazas

Mientras enfrentan estas carencias, las comunidades indígenas continúan desempeñando un papel fundamental en la protección de los bosques y los territorios amazónicos. Precisamente por ello, también están expuestas a múltiples amenazas.

La minería ilegal, la tala indiscriminada y la contaminación de los ríos y de la tierra afectan directamente sus territorios, sus fuentes de alimentación y sus formas tradicionales de vida. Cuando un río se contamina, no solo se pierde un recurso natural: se afecta la vida de las comunidades, sus peces, su alimentación, su cultura y su futuro.

La defensa de los pueblos originarios es, por tanto, inseparable de la defensa de la Amazonía.

“No puede haber una Amazonía sana si sus pueblos originarios son olvidados”

En este Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el mensaje del P. Jesús Huamán se convierte en una invitación a mirar más allá de las cifras y reconocer los rostros concretos de quienes sostienen la vida en la Amazonía.

“No puede haber una Amazonía sana si sus pueblos originarios son olvidados”, afirma.

Por eso, la celebración de esta jornada no puede quedarse únicamente en un reconocimiento simbólico. Es también una oportunidad para escuchar sus voces, valorar sus conocimientos, defender sus derechos y acompañar sus procesos de vida.

Para la CEAMA, caminar junto a los pueblos originarios significa reconocerlos como protagonistas de la vida eclesial y amazónica. Significa aprender de sus saberes y fortalecer una Iglesia que escucha, acompaña y se compromete con quienes defienden sus territorios y la Casa Común.

Desde la Amazonía, la CEAMA expresa su gratitud a todos los pueblos originarios y renueva su compromiso de caminar con ellos para que sus culturas, lenguas, territorios y saberes continúen siendo fuente de vida y esperanza.

Porque cuidar la Amazonía también significa cuidar a quienes, generación tras generación, han aprendido a vivir en ella, con ella y para ella.

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