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Día de la Mujer Indígena: “Sin nosotras no hay territorio, sin territorio no hay vida” – Rubiela Ríos

La lideresa indígena Murui del río Putumayo hace un llamado a fortalecer la autonomía de las mujeres, defender los territorios amazónicos y tejer alianzas entre los pueblos, la Iglesia y la sociedad.

“Sin nosotros no hay territorio”. Con esta afirmación contundente, Rubiela Ríos Bunaijima resume una convicción que atraviesa su historia, su liderazgo y la lucha cotidiana de cientos de mujeres indígenas de la Amazonía.

A sus 41 años, Rubiela es una mujer indígena de la etnia Murui, hija del territorio amazónico y del río Putumayo, frontera viva entre Perú y Colombia. Es madre de tres hijos, viuda, lideresa comunitaria, estudiante de Trabajo Social, vicepresidenta de la Federación de Comunidades Nativas Fronterizas del Putumayo (FECONAFROPU), agente pastoral indígena del Vicariato San José del Amazonas y delegada del Perú de los pueblos indígenas ante la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA).

Su vida está profundamente vinculada a la defensa de su pueblo y de la Amazonía.

“Soy hija de la selva, de la etnia Murui, del agua que nos da vida. Llevo en mi piel la historia de mi pueblo y en mi voz la fuerza de mis abuelos”, expresa.

Mujeres indígenas frente a múltiples desafíos

En el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena, Rubiela recuerda que las mujeres indígenas amazónicas continúan enfrentando grandes desafíos.

El machismo es uno de ellos. Pero no es el único.

A esta realidad se suman las amenazas que afectan directamente a los territorios indígenas: la contaminación de los ríos, la minería ilegal, la tala indiscriminada, la pesca ilegal y diversas actividades ilícitas que avanzan sobre la Amazonía.

En el río Putumayo, estas problemáticas tienen consecuencias profundas para las comunidades.

“Vivimos la contaminación del río Putumayo por la minería, el olvido del Estado, la pérdida de nuestra lengua y de nuestros saberes, y la violencia que desplaza a nuestras familias de la tierra que nos vio nacer”.

Para Rubiela, defender a las mujeres indígenas y defender el territorio son luchas inseparables. No es posible hablar de vida digna para los pueblos indígenas mientras sus territorios sean destruidos o violentados.

“Nos falta llegar a los espacios de decisión”

A pesar de su papel fundamental en la vida comunitaria, familiar y organizativa, muchas mujeres indígenas continúan enfrentando barreras para participar plenamente en la toma de decisiones.

Rubiela señala la falta de recursos, oportunidades educativas y espacios de incidencia como algunos de los grandes desafíos pendientes.

“Nos falta presupuesto y nos faltan espacios de toma de decisiones para las mujeres indígenas”.

La distancia y el abandono histórico de muchas comunidades amazónicas también han limitado el acceso a la educación.

Sin embargo, la lideresa Murui insiste en que la formación es un camino fundamental hacia la autonomía.

“La educación no tiene límite ni edad”, afirma.

Por esta razón, decidió iniciar sus estudios de Trabajo Social. Su propósito es convertirse en un puente entre las comunidades indígenas y las instituciones.

Estudia para defender los derechos de su pueblo al territorio, la identidad, la vida digna, la espiritualidad y la autonomía; pero también para acompañar a las mujeres y a los niños de su territorio.

La autonomía también se teje

La historia de Rubiela es también un testimonio de autonomía.

Sin una profesión durante gran parte de su vida, aprendió a construir su independencia a partir de los recursos y saberes de su propia comunidad.

Tejiendo artesanías, preparando comidas tradicionales y trabajando desde su territorio, ha demostrado que las mujeres indígenas tienen capacidades y posibilidades para construir caminos propios.

“Tenemos la facilidad y la posibilidad de trabajar y demostrar nuestra independencia, nuestro valor y nuestra capacidad como mujeres indígenas”.

Para ella, la autonomía no significa caminar solas.

Significa reconocer la propia dignidad, fortalecer las capacidades y asumir responsabilidades en la familia, la comunidad, las organizaciones y la sociedad.

Por eso, uno de sus principales compromisos es acompañar a otras mujeres del Putumayo para que fortalezcan su autoestima, su identidad cultural y su capacidad de liderazgo.

“Quiero aportar para que más mujeres se fortalezcan, para que tengan una autoestima más alta, una identidad cultural más firme y las capacidades para ser buenas lideresas en sus comunidades”.

Defender el territorio es defender la vida

En el pensamiento indígena que expresa Rubiela, el territorio no es un espacio vacío ni una propiedad separada de la vida.

El territorio tiene memoria. Tiene historia. Tiene espiritualidad.

Es la casa heredada de los ancestros y el lugar donde se preservan la biodiversidad, la cultura y los saberes ancestrales.

“Si nosotros no tenemos nuestro territorio, no somos nada. Nuestros ancestros nos han dejado nuestro territorio”.

Por eso, su defensa no puede reducirse a una lucha contra las amenazas externas. Se trata también de proteger una manera de vivir y de relacionarse con la naturaleza.

“Necesitamos tranquilidad, necesitamos una vida digna y un trabajo digno, como siempre lo hemos vivido nosotros como pueblos indígenas”.

La protección de la biodiversidad y la preservación de los saberes ancestrales son, para las mujeres indígenas, parte de una misma responsabilidad.

Un río que une más allá de las fronteras

Rubiela vive en una región donde el Putumayo marca la frontera entre Perú y Colombia. Pero para los pueblos indígenas, las fronteras políticas no pueden dividir una historia, una cultura y una relación común con el territorio.

“Los pueblos indígenas no tenemos límites ni territorio; simplemente nos divide la frontera”.

Su mensaje está dirigido especialmente a los pueblos que habitan ambos lados del río y a las comunidades indígenas dispersas por toda la Amazonía.

Desde su experiencia como lideresa, hace un llamado a superar el machismo, fortalecer la independencia de las mujeres y abrir nuevos espacios para el liderazgo femenino.

Durante los últimos años, Rubiela ha viajado y compartido con otras mujeres indígenas, convencida de que el encuentro y la escucha son fundamentales para fortalecer los procesos comunitarios.

Fortalecerse juntas es también una forma de defender el territorio.

Iglesia, pueblos indígenas y sociedad: tejer redes para cuidar la Amazonía

Rubiela hace también un llamado directo a la Iglesia y a la sociedad civil.

Su propuesta es clara: caminar juntos.

Las comunidades indígenas necesitan aliados que respeten sus procesos, reconozcan sus saberes y pongan sus capacidades al servicio de la defensa de la vida.

“Sigamos trabajando juntos, unidos, caminando juntos y siendo aliados para ayudar a cuidar nuestro territorio”.

Para la lideresa indígena, es necesario unir y tejer redes, especialmente para visibilizar las realidades de las mujeres que viven en los lugares más apartados de la Amazonía.

Este llamado encuentra una profunda sintonía con el camino de la CEAMA: construir una Iglesia con rostro amazónico, cercana a los pueblos y comprometida con la defensa de la vida y de la Casa Común.

“No nos rindamos”

Al concluir su mensaje, Rubiela dirige unas palabras de esperanza a sus hermanas y hermanos de los pueblos indígenas de Colombia, Perú y de toda la Amazonía.

Es una invitación a no rendirse.

A no dejarse vencer por el abandono, la violencia, la discriminación o las amenazas contra los territorios.

“No nos rindamos, unámonos y siempre lograremos nuestro objetivo: nuestra libertad y nuestra autonomía en nuestro territorio”.

En este Día Internacional de la Mujer Indígena, la voz de Rubiela Ríos recuerda que la Amazonía no se defiende únicamente desde las instituciones o las grandes decisiones políticas.

Se defiende en las comunidades.

Se defiende en las familias.

Se defiende preservando una lengua.

Se defiende transmitiendo los saberes de los abuelos.

Se defiende educando a las nuevas generaciones.

Y se defiende cuando una mujer indígena decide levantar su voz.

Porque, como afirma Rubiela, sin los pueblos indígenas no hay territorio.

Y sin las mujeres indígenas, la Amazonía pierde una de sus voces más profundas, valientes y necesarias.

Mujeres que tejen autonomía.
Mujeres que custodian la memoria.
Mujeres que defienden la vida.
Mujeres que unen territorios más allá de las fronteras.
Mujeres indígenas que siguen caminando para que la esperanza tenga futuro en la Amazonía.

En el Día Internacional de la Mujer Indígena, Rubiela Ríos Bunaijima, lideresa Murui y delegada de los pueblos indígenas del Perú ante la CEAMA, comparte su lucha frente al machismo, la violencia y las amenazas contra los territorios amazónicos. Su llamado es claro: fortalecer la autonomía de las mujeres, tejer redes y defender la vida más allá de las fronteras.

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