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Mons. Juan Carlos Morante, SJ, inicia su ministerio episcopal en el Vicariato Apostólico de Jaén

El Padre Juan Carlos Morante Buchhammer, S.J., fue ordenado obispo y tomó posesión canónica del Vicariato Apostólico San Francisco Javier de Jaén (Perú). Durante la celebración, el cardenal Pedro Barreto destacó la dimensión amazónica del Vicariato, la riqueza de los pueblos Awajún y Wampis y el llamado de la Iglesia a caminar con humildad, escucha y espíritu misionero.

En una celebración marcada por la alegría, la gratitud y la esperanza, el padre Juan Carlos Morante Buchhammer, S.J., fue ordenado obispo y tomó posesión canónica del Vicariato Apostólico San Francisco Javier de Jaén, el domingo 30 de agosto de 2026.

La emotiva ceremonia se realizó en el Colegio Fe y Alegría 22 “San Luis Gonzaga” de Jaén y reunió a miembros del Pueblo de Dios que peregrinan en las provincias de Condorcanqui, en Amazonas, y San Ignacio y Jaén, en Cajamarca, junto con sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos y laicas.

La celebración fue presidida por el cardenal Pedro Barreto, expresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), quien regresó a Jaén con profunda emoción, recordando que en ese mismo lugar inició su servicio episcopal el 6 de enero de 2002.

“Hoy no venimos solamente a recordar. Venimos a mirar hacia adelante. Porque la Iglesia continúa su camino. Y el Señor nos regala hoy a su nuevo pastor: Juan Carlos Morante, S.J.”, expresó el cardenal durante su homilía.

Una Iglesia con historia y memoria misionera

El cardenal Barreto recordó la fecunda historia del Vicariato Apostólico San Francisco Javier de Jaén, una Iglesia marcada desde sus orígenes por la presencia y el servicio misionero de la Compañía de Jesús, de religiosas, sacerdotes diocesanos y fieles laicos.

La historia de esta Iglesia particular se remonta a la Prefectura Apostólica confiada a los jesuitas en 1946 y a la creación del Vicariato Apostólico en 1971.

Durante su homilía, el cardenal agradeció a los obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos, jesuitas y laicos que han mantenido viva la misión evangelizadora en estos territorios.

Recordó especialmente el servicio de los obispos que han acompañado esta Iglesia, entre ellos monseñor Antonio Hornedo, el cardenal Augusto Vargas Alzamora, monseñor José María Izuzquiza, monseñor Santiago García de la Rasilla y monseñor Alfredo Vizcarra, antecesor de monseñor Juan Carlos Morante y actual arzobispo de Trujillo.

“La Iglesia continúa su camino”, afirmó el cardenal Barreto, recordando que la misión no pertenece a los pastores, sino a Jesucristo.

“Solo Jesús es dueño imprescindible de la misión evangelizadora. Nosotros solamente recibimos, por un tiempo, la gracia de servir como pastores”.

El episcopado como servicio y humildad

Uno de los ejes centrales de la homilía fue la reflexión sobre el sentido del ministerio episcopal.

A partir de la primera lectura, el cardenal Pedro Barreto invitó al nuevo obispo a vivir su ministerio desde la humildad, recordando que el episcopado no es un privilegio ni una dignidad, sino un servicio al estilo de Jesús.

“No es estar por encima. Es ponerse al lado. No es buscar reconocimiento. Es buscar el bien del pueblo. No es tener todas las respuestas. Es saber escuchar”, expresó.

Dirigiéndose directamente a monseñor Juan Carlos Morante, le recordó la importancia de caminar con humildad, de escuchar y aprender, de reconocer los propios límites y de dejarse sorprender por Dios.

También destacó que el Espíritu Santo puede hablar a través de las personas más sencillas.

Este llamado resuena profundamente con el camino de una Iglesia sinodal, llamada a escuchar, discernir y caminar junto al Pueblo de Dios.

Una Iglesia que escucha a la Amazonía

Durante su reflexión, el cardenal Barreto destacó la diversidad territorial, cultural y humana que caracteriza al Vicariato Apostólico San Francisco Javier de Jaén.

En la provincia de Condorcanqui se encuentra la dimensión amazónica del Vicariato, hogar ancestral de los pueblos indígenas Awajún y Wampis.

El expresidente de la CEAMA recordó que estos pueblos poseen una profunda historia, identidad, cultura y espiritualidad, y han custodiado durante generaciones la tierra, los ríos, el bosque y sus territorios.

“Son pueblos que han sabido custodiar la vida, la tierra, los ríos, el bosque y sus territorios, no simplemente como recursos, sino como parte de una relación profunda con la creación y con la vida comunitaria”, señaló.

Por ello, subrayó que la Iglesia está llamada no solamente a evangelizar, sino también a escuchar y aprender de los pueblos.

El cardenal recordó el camino recorrido por la Iglesia en la Amazonía durante los últimos años, impulsado especialmente por el papa Francisco, con la creación de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en 2014, la celebración del Sínodo para la Amazonía en 2019 y la creación de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) en 2020.

Este proceso ha abierto nuevos caminos para una Iglesia con rostro amazónico, cercana a los pueblos, atenta a sus culturas y comprometida con el cuidado de la Casa Común.

Memoria agradecida y esperanza hacia adelante

Junto a la realidad amazónica, el Vicariato cuenta con una importante presencia de comunidades campesinas en las provincias de Jaén y San Ignacio.

Familias que llegaron a estos territorios, echaron raíces, trabajaron la tierra y construyeron comunidades que hoy forman parte esencial de la historia de esta Iglesia particular.

A partir de las palabras de san Pablo —“olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta”—, el cardenal Barreto invitó al nuevo obispo a recibir la historia del Vicariato con gratitud, pero también a mirar el futuro con esperanza.

“Recibe la historia de este Vicariato con gratitud, pero mira hacia adelante con esperanza. Tienes que discernir, con la Iglesia, lo que el Espíritu Santo quiere hacer ahora”, expresó.

La sucesión pastoral, recordó, no significa comenzar desde cero, sino continuar una misión que ha sido sembrada por muchas generaciones.

“Sé siempre una puerta abierta hacia Jesús”

El Evangelio proclamado durante la celebración presentó a Jesús como la puerta y como aquel que ha venido para que todos tengan vida.

A partir de esta imagen, el cardenal Pedro Barreto dirigió una profunda exhortación al nuevo obispo.

“Juan Carlos, estás llamado a ayudar a las personas a entrar por esa puerta. Por eso quisiera pedirte: sé siempre una puerta abierta hacia Jesús. Que nadie que se acerque a ti encuentre una puerta cerrada. Y que esa puerta no lleve hacia ti, sino hacia Cristo”.

Para el cardenal, el obispo está llamado a ser un pastor cercano, abierto y disponible, que conduzca al Pueblo de Dios hacia Cristo, el único Buen Pastor.

La frase “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante” se convirtió en la expresión que iluminó toda la celebración y que marcará el ministerio episcopal de monseñor Juan Carlos Morante.

“Jesús nos trae vida”

La vida, entendida en su sentido pleno, fue presentada como el centro de la misión de la Iglesia.

No se trata únicamente de sobrevivir, sino de promover una vida digna, llena de esperanza, capaz de amar y perdonar, de cuidar a los más vulnerables y proteger la Casa Común.

“Jesús habla de una vida plena. Una vida con dignidad, con esperanza. Una vida que sabe amar y perdonar. Una vida que cuida a los más débiles y protege nuestra Casa Común”, afirmó el cardenal Barreto.

Por eso, junto al nuevo pastor, la Iglesia del Vicariato Apostólico San Francisco Javier de Jaén está llamada a proclamar:

¡JESÚS NOS TRAE VIDA!

Un pastor que camina con su pueblo

Al finalizar su homilía, el cardenal Pedro Barreto encomendó el ministerio episcopal de monseñor Juan Carlos Morante a la protección de María, mujer de escucha, humildad y servicio.

Pidió también la intercesión de san Francisco Javier, patrono del Vicariato, para que mantenga vivo en el nuevo obispo el ardor misionero.

Al referirse a los signos recibidos durante la ordenación episcopal, recordó que el báculo no es un signo de poder, sino el símbolo del pastor que camina con su pueblo.

El anillo, añadió, expresa la fidelidad a la Iglesia en comunión con el papa y con el Pueblo de Dios; mientras que la mitra debe recordar siempre la humildad de Jesucristo.

“Los pastores pasamos. La misión continúa. El Pueblo de Dios sigue caminando”, expresó el cardenal.

Desde la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) nos unimos a la alegría de la Iglesia del Vicariato Apostólico San Francisco Javier de Jaén y elevamos nuestra oración por el ministerio de monseñor Juan Carlos Morante Buchhammer, S.J.

Que su servicio pastoral sea un camino de escucha, cercanía, humildad y comunión con los pueblos, especialmente con las comunidades amazónicas y los pueblos indígenas Awajún y Wampis.

Que, junto a su nuevo pastor, esta Iglesia siga caminando con esperanza y anunciando la Buena Noticia de Jesucristo, que viene a nuestro encuentro para que todos tengan vida y la tengan en abundancia.

¡JESÚS NOS TRAE VIDA!

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