Bajo el lema «Vida Consagrada desde la sinodalidad: caminar juntas», religiosas y religiosos del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez se reunieron el 10 de octubre de 2026 en Cuatro Cañadas, Bolivia, para compartir una jornada de oración, reflexión y fraternidad, evaluar el camino pastoral recorrido y renovar su compromiso con una Iglesia sinodal y misionera.
En el marco del Mes Misionero, el encuentro reunió a miembros de distintas comunidades religiosas de Urubichá, Ascensión, Puerto Rico, San Ramón, Concepción y otras localidades, en un espacio de comunión y discernimiento para fortalecer los vínculos fraternos y renovar la vocación de servicio al pueblo de Dios.
La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el padre René Sandoval Vidal, quien recordó que la vocación nace de la iniciativa amorosa de Dios, evocando las palabras de Jesús: «No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo quien los elegí a ustedes» (Jn 15,16).
Caminar juntos desde la escucha y el discernimiento
A lo largo del encuentro, los participantes compartieron momentos de oración, cantos y reflexión, y elevaron sus plegarias por las vocaciones. A la luz del Plan Pastoral del Vicariato, también evaluaron el camino recorrido durante el año, identificaron desafíos y compartieron experiencias para fortalecer la labor evangelizadora en sus comunidades.
La sinodalidad ocupó un lugar central en la jornada, entendida como una manera de caminar juntos, escuchar la voz del Espíritu Santo y asumir corresponsablemente la misión de la Iglesia. Este ejercicio permitió reconocer los frutos del trabajo pastoral y renovar la disposición de continuar construyendo una Iglesia desde la comunión y la participación.
La fraternidad que impulsa la misión
El encuentro también fue una oportunidad para fortalecer los lazos de amistad, cercanía y solidaridad entre las comunidades religiosas. La acogida de las hermanas de Puerto Rico y Cuatro Cañadas propició un ambiente de alegría, gratitud y compartir fraterno, recordando que la vida consagrada se nutre de la oración, la convivencia y el acompañamiento mutuo.
Al concluir la jornada, religiosas y religiosos renovaron su compromiso con la vocación recibida y con el servicio misionero, reafirmando la importancia de caminar unidos frente a los desafíos pastorales de sus territorios.
Esta experiencia refleja el valor de una Vida Religiosa que, desde la fraternidad y el discernimiento comunitario, contribuye a construir una Iglesia cercana a los pueblos, comprometida con sus realidades y abierta a los caminos que el Espíritu Santo suscita.
Desde el camino de la Iglesia amazónica, estos espacios fortalecen una misión que se construye en comunión, participación y corresponsabilidad, haciendo de la sinodalidad una forma concreta de vivir y anunciar el Evangelio.
Fuente: Conferencia Boliviana de Religiosos (CBR), Regional Ñuflo de Chávez.
