El reconocimiento, otorgado por las Obras Pontificias Misionales (OMP) de Venezuela en su primera edición, destaca décadas de compromiso de los Salesianos de Don Bosco, las Hijas de María Auxiliadora y educadores laicos con la educación intercultural bilingüe, la preservación de la lengua yanomami y el protagonismo de los pueblos indígenas en la Amazonía venezolana.
El Proyecto Misionero Escuela Intercultural Bilingüe Yanomami fue distinguido con el Premio Missio, otorgado por las Obras Pontificias Misionales (OMP) de Venezuela durante una ceremonia celebrada en el Palacio Arzobispal de Caracas. Este reconocimiento pone en valor una experiencia misionera y educativa que, durante décadas, ha acompañado a las comunidades yanomami del Alto Orinoco, en el estado Amazonas, promoviendo una educación que respeta su identidad cultural, su lengua y sus tradiciones.
La iniciativa es fruto del trabajo conjunto de los Salesianos de Don Bosco (SDB), las Hijas de María Auxiliadora (FMA) y educadores laicos, quienes han impulsado un modelo educativo que busca que los propios integrantes del pueblo yanomami sean protagonistas de su historia y de sus procesos de formación.
El galardón reconoce no solo la trayectoria de esta misión, sino también el compromiso de misioneros, educadores, familias y comunidades indígenas que han contribuido a construir una propuesta educativa arraigada en la realidad amazónica.
Una misión educativa que nace del encuentro con el pueblo yanomami
La presencia educativa y evangelizadora salesiana en el Alto Orinoco comenzó en 1957, con la llegada de los primeros misioneros a localidades como Ocamo y Mavaca. Desde sus inicios, esta labor estuvo inspirada en el Sistema Preventivo de Don Bosco, fundamentado en la razón, la religión y el amor.
A lo largo de los años, misioneros y religiosas trabajaron junto a las comunidades para desarrollar una propuesta educativa que reconociera la riqueza de su cultura y promoviera su participación activa en la construcción de su futuro.
Este camino se consolidó en 1976 con la creación del primer Proyecto Educativo Yanomami, una iniciativa orientada a fortalecer los procesos de aprendizaje desde la identidad de los pueblos originarios y el diálogo entre culturas.
La experiencia demuestra que la misión educativa en la Amazonía requiere cercanía, escucha y respeto por los conocimientos de las comunidades, reconociendo que cada pueblo posee una historia, una lengua y una manera propia de comprender el mundo.
Educación intercultural bilingüe para preservar la identidad
El Proyecto Escuela Intercultural Bilingüe Yanomami responde a los desafíos socioculturales y geográficos del estado Amazonas mediante una propuesta que articula educación, identidad cultural y participación comunitaria.
Entre sus principales aportes se encuentran tres dimensiones fundamentales:
- Preservación cultural y lingüística: promueve el uso de la lengua materna yanomami en la educación inicial y los primeros grados escolares, favoreciendo la transmisión de los conocimientos y las tradiciones del pueblo.
- Diálogo intercultural: busca una relación equilibrada entre la cultura ancestral yanomami y la sociedad venezolana, sin que la educación implique la pérdida de la identidad propia.
- Protagonismo comunitario: impulsa la formación de estudiantes que puedan convertirse en maestros y elaborar sus propios materiales pedagógicos en su lengua materna.
Estos elementos permiten comprender la educación intercultural bilingüe como una herramienta para fortalecer la autonomía cultural, la participación y el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas.
Al referirse a los frutos de esta experiencia, Sor María Henar Alcalde, provincial de las Hijas de María Auxiliadora en Venezuela, destacó la importancia de ver a antiguos estudiantes convertirse en maestros y autores de sus propios textos escolares, manteniendo vivas sus expresiones culturales, su fe, sus cantos, sus danzas y sus juegos.
Educación y dignidad para las comunidades del Alto Orinoco
Las comunidades yanomami, distribuidas en territorios de difícil acceso y alejados de los principales centros urbanos, enfrentan importantes desafíos para acceder a servicios educativos y oportunidades de formación.
En este contexto, las unidades educativas vinculadas al proyecto buscan contribuir a reducir las brechas existentes y ofrecer herramientas que favorezcan la justicia, la equidad y el respeto de los derechos fundamentales.
La propuesta reconoce que garantizar el acceso a una educación pertinente no significa únicamente facilitar el aprendizaje académico. También implica proteger la lengua, valorar los conocimientos ancestrales y crear condiciones para que las nuevas generaciones puedan fortalecer su identidad y participar activamente en la vida de sus comunidades.
Desde esta perspectiva, la experiencia educativa yanomami constituye un testimonio de cómo la misión de la Iglesia puede contribuir a la defensa de la dignidad de los pueblos amazónicos mediante procesos que integran educación, cultura y acompañamiento comunitario.
Un reconocimiento a la misión compartida
Durante la ceremonia, Sor María Henar Alcalde expresó su agradecimiento a las Obras Pontificias Misionales por visibilizar una labor construida a lo largo de décadas en la Amazonía venezolana.
La religiosa subrayó que el Premio Missio pertenece también a los misioneros, educadores, promotores, ancianos y familias que han hecho posible el desarrollo de la educación intercultural bilingüe en las comunidades yanomami.
Junto con el Premio Missio, en esta primera edición también fueron reconocidos otros testimonios de compromiso misionero: la hermana Ángeles Miguelez recibió el Premio Beata Paulina Jaricot, mientras que monseñor Felipe González fue distinguido con el Premio Beato Pablo Manna.
El reconocimiento a la Escuela Intercultural Bilingüe Yanomami destaca así una misión que se construye desde el encuentro con los pueblos, el respeto a sus culturas y la promoción de su protagonismo.
Una Iglesia amazónica que aprende de los pueblos
La experiencia de la Escuela Intercultural Bilingüe Yanomami invita a reflexionar sobre la importancia de una Iglesia que reconoce la riqueza de las culturas amazónicas y acompaña a sus comunidades desde el respeto, la escucha y el diálogo intercultural.
En sintonía con el camino de una Iglesia con rostro amazónico, esta iniciativa pone de relieve que la evangelización y la educación adquieren mayor profundidad cuando reconocen las lenguas, las tradiciones y los conocimientos de los pueblos originarios.
El Premio Missio constituye, por tanto, una oportunidad para visibilizar el compromiso de quienes trabajan por una educación que no borra las diferencias culturales, sino que las reconoce como una riqueza para toda la sociedad.
Acompañar al pueblo yanomami significa caminar junto a sus comunidades, fortalecer su identidad y reconocer su derecho a construir su propio futuro. La trayectoria de este proyecto misionero recuerda que una educación arraigada en la cultura y abierta al diálogo puede convertirse en un camino concreto de dignidad, fraternidad y esperanza para la Amazonía.


