La migración del pueblo Warao desde el delta del Orinoco hasta el corazón de Sudamérica constituye uno de los rostros más significativos de los desafíos que hoy vive la Amazonía. Esta realidad es abordada por el antropólogo y jesuita Aloir Pacini en el artículo «En busca de ciudadanía y territorio: la ecología integral y el buen vivir Warao en Cuiabá (MT)», publicado en la Revista CLAR No. 2 de 2026, dedicada a la Ecoteología.
La edición de la revista propone una reflexión sobre la relación entre la fe, la justicia socioambiental, la defensa de los territorios y el cuidado de la Casa Común. Desde esta perspectiva, el autor presenta la experiencia del pueblo Warao como un testimonio vivo de resistencia, esperanza y búsqueda de un lugar donde reconstruir la vida sin renunciar a su identidad cultural.
La migración como búsqueda de vida y dignidad
El artículo narra el acompañamiento realizado desde 2019 a una comunidad Warao establecida en la ciudad de Cuiabá, en el estado brasileño de Mato Grosso. Expulsados por la profunda crisis humanitaria que atraviesa Venezuela, numerosas familias indígenas emprendieron un largo camino en busca de condiciones que les permitieran sobrevivir sin perder sus raíces.
Pacini describe las múltiples dificultades enfrentadas por estas comunidades: desalojos constantes, precariedad habitacional, discriminación, problemas de acceso a servicios básicos y la ausencia de un territorio donde pudieran desarrollar su forma tradicional de vida.
Frente a esta realidad, destaca la creación de la comunidad Recanto das Aves, un espacio adquirido gracias al apoyo de congregaciones religiosas y de una amplia red de solidaridad eclesial. Allí, unas veinte familias comenzaron a construir sus viviendas (janokos), sembraron palmeras de burití junto al arroyo y emprendieron un proceso comunitario inspirado en los principios de la ecología integral y el buen vivir.
Ecología integral desde la sabiduría indígena
El autor muestra cómo la relación del pueblo Warao con la naturaleza trasciende el aprovechamiento de los recursos. El burití, por ejemplo, representa mucho más que una especie vegetal: es fuente de alimento, vivienda, artesanía, memoria cultural y equilibrio ecológico.
Desde esta perspectiva, la ecología integral no aparece únicamente como una propuesta teórica, sino como una práctica cotidiana que integra territorio, espiritualidad, cultura y comunidad.
El artículo subraya que los pueblos indígenas ofrecen enseñanzas fundamentales para enfrentar la crisis socioambiental actual, especialmente por su capacidad de vivir en armonía con los ecosistemas y de comprender la interdependencia entre todos los seres vivos.
La defensa del territorio como condición para el buen vivir
Uno de los ejes centrales de la reflexión es la importancia del territorio para la vida del pueblo Warao. Pacini sostiene que no basta con garantizar refugio o asistencia temporal; la verdadera inclusión pasa por reconocer el derecho de los pueblos indígenas a construir espacios donde puedan ejercer su cultura, fortalecer sus vínculos comunitarios y desarrollar su proyecto de vida.
En este proceso, el autor observa cómo la comunidad Warao comienza a transformar el lugar donde habita en un territorio cargado de memoria, espiritualidad y pertenencia, manteniendo vivas sus tradiciones incluso lejos de su lugar de origen.
Fe, solidaridad y misión compartida
El texto también pone de relieve el papel desempeñado por la Iglesia y por la vida religiosa en el acompañamiento de las familias migrantes. La articulación entre congregaciones, organizaciones eclesiales, universidades y voluntarios permitió crear una red de apoyo que hoy acompaña la construcción de viviendas, el acceso a servicios básicos y el fortalecimiento de la organización comunitaria.
Para Pacini, esta experiencia representa una expresión concreta de la sinodalidad, donde la misión se vive caminando junto a los pueblos más vulnerables y promoviendo procesos de dignificación desde el respeto a su identidad.
Una esperanza para la Amazonía
Más allá del caso concreto de Cuiabá, el autor propone comprender la migración Warao como un signo de los tiempos que interpela tanto a la Iglesia como a la sociedad. La búsqueda de ciudadanía y territorio expresa el anhelo profundo de un pueblo que desea seguir viviendo según sus valores, su espiritualidad y su relación ancestral con la naturaleza.
En sintonía con el camino promovido por la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), el artículo invita a reconocer que la defensa de los pueblos indígenas migrantes forma parte del compromiso con una ecología integral que une la protección de la creación, la defensa de los derechos humanos y la construcción de comunidades donde sea posible el buen vivir. La experiencia del pueblo Warao recuerda que cuidar la Casa Común implica también garantizar que quienes la habitan puedan vivir con dignidad, identidad y esperanza.
