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Cardenal Czerny: “La Amazonía no es solo tierra de misión; es también lugar desde donde Dios transforma a la Iglesia”

Durante tres días, del 29 al 31 de agosto, integrantes de diferentes instituciones, congregaciones y comunidades se reunieron en Brasil para celebrar y reflexionar sobre los 25 años del Equipo Itinerante Amazónico, una experiencia interinstitucional e intercongregacional nacida del compromiso de acompañar a los pueblos y comunidades de la Amazonía, especialmente a aquellos más vulnerables y aislados.

En un mensaje dirigido a los participantes del XXV Encuentro Interinstitucional del Equipo Itinerante Amazónico, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, destacó este aniversario como un “motivo de acción de gracias”, pero también como una oportunidad para detenerse, mirar el camino recorrido y discernir los desafíos que plantea el presente.

El encuentro, realizado en la Integral Escola Agrícola Rainha dos Apóstolos, en Brasil, tuvo como tema: “Equipo Itinerante: Nuestra vida en misión es cuidado”, y como lema: “Tejiendo carismas y recursos al servicio del Reino”.

Para el cardenal Czerny, estos 25 años no deben ser solamente una celebración. Como todo aniversario cristiano, afirmó, deben convertirse también en un tiempo de examen de conciencia.

Una red de carismas al servicio de los pueblos

El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral destacó que el Equipo Itinerante Amazónico está llamado a seguir siendo una red de carismas, instituciones, personas, pueblos y comunidades.

Una red capaz de trabajar articuladamente sin perder la riqueza de su diversidad y de caminar junto a la Iglesia, reconociendo también sus luces y sombras.

A lo largo de estos años, el Equipo Itinerante ha recorrido territorios amazónicos acompañando comunidades y aprendiendo que la evangelización no consiste únicamente en llevar un mensaje o una respuesta.

Evangelizar implica también escuchar, aprender, acompañar y dejarse transformar.

En este sentido, el cardenal Czerny invitó a vivir una revisión honesta del camino recorrido y a preguntarse si, en algunos momentos, la misión ha estado marcada por la autorreferencialidad, la división o el exceso de activismo.

El desafío, señaló, es discernir continuamente si las estructuras e instituciones están verdaderamente al servicio de la misión o si, por el contrario, pueden llegar a dificultarla.

Una Amazonía que sigue herida

Al mirar la realidad actual, el cardenal Czerny advirtió que “la Amazonía sigue herida, incluso más que nunca”.

Los pueblos amazónicos continúan enfrentando amenazas, abusos, explotación y nuevas formas de violencia que afectan sus territorios, culturas y formas de vida.

Ante esta realidad, recordó los llamados del papa León XIV, en continuidad con el camino impulsado por el papa Francisco, a favor de la unidad, la paz, el cuidado de la creación y la defensa de la vida.

El prefecto hizo referencia también al mensaje del Papa León XIV dirigido a la VI Asamblea de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), celebrada en 2026.

En aquella ocasión, el Santo Padre reconoció que la acción pastoral de la Iglesia en la Amazonía vive un tiempo privilegiado de escucha al Espíritu Santo y alentó la búsqueda y consolidación de los Horizontes Pastorales Sinodales como un instrumento para orientar la misión y continuar la implementación del Sínodo para la Amazonía.

La Iglesia amazónica está llamada, así, a ser un signo de unidad en la diversidad y un refugio seguro que genera y protege la vida.

¿Qué significa tener un “rostro amazónico”?

Uno de los llamados más significativos del mensaje del cardenal Czerny estuvo relacionado con la identidad y la misión de la Iglesia en la Amazonía.

Al reflexionar sobre el camino que debe continuar el Equipo Itinerante, planteó preguntas fundamentales: ¿qué se debe continuar?, ¿qué es necesario dejar atrás?, ¿qué nuevas respuestas exige el Espíritu Santo?

En este proceso de discernimiento, recordó que la misión de la Iglesia está profundamente vinculada con las heridas concretas de los territorios.

La Iglesia está llamada a ejercer su dimensión profética: anunciar el Evangelio, acompañar a quienes sufren, custodiar la creación y respetar la vida en todas sus formas, especialmente la vida humana.

En este contexto, el cardenal Czerny afirmó que el llamado a una Iglesia con “rostro amazónico” no puede reducirse a una expresión institucional.

La inculturación, recordó, es un camino complejo, pero necesario.

Esto implica preguntarse qué aprende la Iglesia de los pueblos con los que camina y qué lugar real ocupan sus saberes, voces, espiritualidades y decisiones dentro de la vida eclesial.

La gran pregunta, señaló, es cómo permitir que la Amazonía no sea solamente el territorio donde se desarrolla la misión, sino también el lugar desde donde Dios continúa evangelizando y transformando a quienes llegan a ella.

Una Iglesia que escucha y se deja transformar

El camino de la Amazonía ha mostrado a la Iglesia la importancia de una misión basada en la escucha y el encuentro.

Los pueblos indígenas, las comunidades ribereñas, campesinas y urbanas, así como los diferentes rostros que habitan la Amazonía, no son únicamente destinatarios de la acción evangelizadora.

Son también protagonistas de la vida y de la misión de la Iglesia.

Sus culturas, espiritualidades, conocimientos y experiencias forman parte de la riqueza que interpela y transforma el caminar eclesial.

Esta perspectiva está en profunda sintonía con el proceso sinodal vivido en la Amazonía desde la creación de la REPAM, la celebración del Sínodo para la Amazonía, la publicación de la exhortación apostólica Querida Amazonia y la creación de la CEAMA.

Se trata de seguir avanzando hacia una Iglesia que escucha, aprende, discierne y camina junto a los pueblos.

Responder con generosidad y valentía

El cardenal Czerny recordó que el Papa León XIV ha insistido en que el amor de Cristo, contemplado en la oración, impulsa a responder con generosidad y valentía a los desafíos del presente.

Esta respuesta no puede permanecer alejada de las heridas concretas de la Amazonía.

El cuidado de la vida, la defensa de los pueblos, la protección de los territorios y la custodia de la Casa Común forman parte inseparable de una misión encarnada.

La Iglesia está llamada a acompañar, pero también a dejarse acompañar; a anunciar, pero también a escuchar; a servir, pero también a aprender de aquellos con quienes comparte el camino.

Memoria, conversión y esperanza

Al concluir su mensaje, el prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral recordó las palabras del Papa León XIV sobre la responsabilidad de continuar una misión que ha sido sembrada por quienes nos precedieron.

“Estamos llamados a sembrar en un surco que ha sido regado incluso con la sangre de tantos hombres y mujeres que nos han precedido”.

Esta memoria invita a reconocer que ninguna generación comienza la historia desde cero.

Recibimos un camino que otros han recorrido antes y, a su vez, entregaremos una misión que continuará después de nosotros.

Por ello, el cardenal Czerny deseó que la celebración de los 25 años del Equipo Itinerante Amazónico sea mucho más que una conmemoración.

Que sea un tiempo de celebración y conversión; memoria y discernimiento; gratitud y examen de conciencia.

Desde la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) nos unimos a esta acción de gracias por los 25 años del Equipo Itinerante Amazónico y reconocemos el valioso camino recorrido por tantas personas, comunidades, congregaciones e instituciones que han puesto sus carismas y recursos al servicio de los pueblos amazónicos.

Que este aniversario renueve la esperanza y el compromiso de seguir caminando juntos, escuchando el clamor de los pueblos y de la tierra, y construyendo una Iglesia verdaderamente sinodal, misionera e inculturada.

Una Iglesia que no solamente tenga un rostro amazónico, sino que se deje interpelar, evangelizar y transformar por la vida, la sabiduría y la esperanza que brotan de la Amazonía.

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