Con el apoyo de la Conferencia de Religiosos de Brasil (CRB Nacional), la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) estuvo presente en el III Congreso Internacional de Comunicación, realizado los días 10 y 11 de septiembre en la Facultad Santa Marcelina, en São Paulo – Brasil.
El encuentro, que reunió a cerca de 300 participantes entre religiosos y religiosas, comunicadores, investigadores, docentes, estudiantes y profesionales de diferentes áreas, tuvo como tema “Innovación, Tecnologías Emergentes, Humanidades y Comunicación”, y propuso un espacio de reflexión sobre la inteligencia artificial, los algoritmos, la cultura digital, la ética, la inclusión, la dignidad humana y los desafíos que las nuevas tecnologías plantean a la comunicación y a la sociedad.
En representación de la CEAMA, participó Fernando Rueda, Coordinador de Comunicaciones, quien además de ofrecer un saludo institucional, presentó la experiencia “Cuando el clamor se hace visible: comunicar para que la esperanza abra caminos de justicia”, como una reflexión sobre el papel de la comunicación en procesos de defensa de la vida y acompañamiento a comunidades.
Comunicación que escucha, visibiliza y acompaña
En su intervención, Rueda presentó el caso de La Oroya, en los Andes del Perú, donde durante años comunidades estuvieron expuestas a contaminación derivada de la actividad del complejo metalúrgico. A partir de esta experiencia, destacó el desafío de comunicar realidades cuyo impacto muchas veces permanece invisible.
La presentación partió de una pregunta: ¿qué ocurre cuando una comunidad grita durante años, pero nadie parece escuchar?
Desde esta perspectiva, el Coordinador de Comunicaciones de la CEAMA planteó que el primer paso de la comunicación no es contar una historia, sino escuchar. Escuchar a las comunidades, reconocer sus experiencias y permitir que sus propias voces y rostros ocupen el centro de la narrativa.
El caso permitió mostrar cómo la comunicación puede contribuir a transformar una realidad local en una conversación más amplia, conectando a las comunidades con otros actores, generando conciencia y manteniendo visible una situación que, de otro modo, podría quedar reducida a cifras o desaparecer de la agenda pública.
“Comunicar no fue simplemente publicar información sobre contaminación. Fue construir puentes: entre La Oroya y el mundo, entre las víctimas y quienes podían escuchar, entre el dolor y la conciencia, entre la denuncia y la esperanza”.
Una Iglesia que acompaña el clamor de los pueblos
La experiencia también destacó el acompañamiento de la Iglesia a las comunidades de La Oroya. Rueda señaló que, desde la llegada de Pedro Barreto como arzobispo de Huancayo en 2004, se desarrolló un proceso de acompañamiento cercano a las comunidades afectadas.
El énfasis de la presentación estuvo en comprender este acompañamiento no como una acción para hablar en nombre de las comunidades, sino como una manera de caminar con ellas, escuchar y amplificar su clamor.
En este proceso, la comunicación se entendió como una herramienta para poner rostro a las situaciones de injusticia y recordar que detrás de los datos y las estadísticas existen personas, familias y comunidades con historias concretas.
El proceso de La Oroya se extendió durante años y estuvo acompañado por acciones de las comunidades, defensores, organizaciones y otros actores que contribuyeron a mantener visible la situación. La presentación destacó que la perseverancia de quienes sostuvieron esta lucha durante casi dos décadas forma parte fundamental de esta historia.
Hopetelling: comunicar esperanza desde los territorios
Uno de los ejes centrales de la intervención fue el concepto de Hopetelling, entendido como una manera de comunicar que no se limita a presentar problemas o denunciar situaciones de injusticia, sino que también hace visibles los caminos de resistencia, organización, solidaridad y transformación que nacen desde las propias comunidades.
En este sentido, la esperanza no fue presentada como la negación del dolor ni como la promesa de un final feliz. Por el contrario, se planteó como una acción colectiva construida por personas y comunidades que permanecen de pie frente a situaciones adversas.
La experiencia de La Oroya permitió mostrar que una historia contada con dignidad puede generar preguntas; las preguntas pueden despertar conciencia; y la conciencia puede contribuir a movilizar acciones.
Una comunicación al servicio de la Amazonía
Al relacionar esta experiencia con la misión de la CEAMA, Fernando Rueda señaló que en la Amazonía existen numerosos clamores que todavía necesitan ser escuchados y visibilizados: comunidades que enfrentan contaminación, violencia, despojo y amenazas sobre sus territorios, así como pueblos que defienden sus culturas, sus saberes y sus formas de vida.
Desde esta perspectiva, la comunicación eclesial está llamada no solamente a informar, sino también a escuchar, visibilizar, conectar y acompañar.
El aporte de la CEAMA al Congreso estuvo marcado así por una comprensión de la comunicación como servicio a las personas y a los territorios, capaz de poner en el centro las voces de quienes viven las realidades y, al mismo tiempo, mostrar los caminos de esperanza que surgen en medio de las dificultades.
“Comunicar esperanza no es inventar finales felices. Es hacer visible que, incluso en medio de la adversidad, hay personas que resisten, comunidades que se organizan y caminos de justicia que pueden abrirse”.
La participación de la CEAMA en este Congreso permitió fortalecer los espacios de diálogo y articulación con la Vida Religiosa Consagrada de Brasil, en un contexto en el que la comunicación enfrenta nuevos desafíos derivados de la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes, pero también nuevas posibilidades para construir comunidad, defender la dignidad humana y hacer visible la vida de los pueblos y territorios.
La comunicación frente a los desafíos de la inteligencia artificial
El Congreso abordó también las transformaciones generadas por la inteligencia artificial y la cultura digital. Entre los participantes estuvieron Ir. Nina Krapić y Nataša Govekar, representantes del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, quienes reflexionaron sobre la presencia de la comunicación religiosa en los entornos digitales y sobre la identidad de la Vida Religiosa Consagrada en la era de las tecnologías emergentes.
Las diferentes conferencias y paneles plantearon la necesidad de incorporar criterios éticos y humanísticos al desarrollo y uso de las nuevas tecnologías, prestando especial atención a la dignidad de las personas, las relaciones humanas, la información y los procesos de participación social.
Durante la clausura, la CRB Nacional anunció la realización del IV Congreso Internacional de Comunicación, previsto para los días 16 y 17 de septiembre de 2027, bajo el tema “Comunicación e Inteligencia Artificial: conexiones, soledad y el futuro de las relaciones humanas”.
Para la CEAMA, estos espacios representan una oportunidad para continuar profundizando en una comunicación que, en medio de las transformaciones tecnológicas, mantenga su horizonte fundamental: estar al servicio de la vida, de los pueblos, de la comunión y de la misión de la Iglesia en la Amazonía.