En su primera homilía como pastor de la Diócesis de Yopal, Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias destacó la necesidad de construir una Iglesia sinodal, misionera y comprometida con el cuidado de la vida y de la riqueza natural de la Orinoquía colombiana.
En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal, religiosa y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió el pasado 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de haber sido nombrado por el Papa León XIV el 29 de junio.
La Catedral San José de Yopal acogió a obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor, en una celebración que expresó la riqueza y diversidad del pueblo de Dios.
Como metropolitano de la Provincia Eclesiástica de Tunja, Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, fue el encargado de leer las letras apostólicas mediante las cuales el Santo Padre confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.
Hasta su nombramiento como obispo de Yopal, Monseñor Jaime Uriel Sanabria se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016.
“Más que un territorio le entregamos una misión”
Durante la celebración, el Padre Jeison Andrey Salguero, administrador diocesano durante el tiempo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de toda la comunidad eclesial.
Al presentar la realidad de la diócesis, destacó las fortalezas y desafíos de una Iglesia llamada a revitalizar sus comunidades, acompañar a las familias, escuchar a los jóvenes y hacer presente el rostro misericordioso de Cristo en medio de quienes más lo necesitan.
“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó.
Sus palabras reflejaron la disposición de sacerdotes, consagradas, consagrados y fieles laicos para caminar junto al nuevo pastor en la construcción de una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora y más misionera”.
Una Iglesia que camina unida
En su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias situó el inicio de su ministerio bajo el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”.
A partir de esta invitación, presentó una visión de la Iglesia profundamente marcada por la comunión y la participación.
En primer lugar, recordó que Cristo es el único y verdadero Pastor y que el obispo está llamado a ser servidor del pueblo de Dios. En este sentido, señaló que la misión del pastor implica orientar, escuchar, acompañar y caminar junto a quienes han sido confiados a su cuidado.
El segundo aspecto de su reflexión estuvo centrado en la construcción de una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.
“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó.
Para el nuevo obispo, este camino exige buscar comunitariamente la voluntad de Dios bajo la guía del Espíritu Santo, superar las polarizaciones y promover una participación activa de laicos, consagradas, consagrados y ministros ordenados.
Una perspectiva que resuena profundamente con el camino de escucha, participación y comunión que la Iglesia vive en los distintos territorios de América Latina y la Amazonía.
Santidad, misión y compromiso con el territorio
Monseñor Sanabria dirigió también una palabra especial al presbiterio de Yopal, subrayando que la santidad de quienes anuncian el Evangelio es fundamental para la misión de la Iglesia.
Al mismo tiempo, recordó que la evangelización es responsabilidad de todo el pueblo de Dios y que la misión debe abrir constantemente a la Iglesia hacia las periferias humanas, sociales y territoriales.
En este horizonte, destacó la importancia de reconocer la historia evangelizadora del Casanare y el legado de comunidades religiosas y misioneras que han acompañado durante décadas la vida de sus pueblos.
Su reflexión adquirió una especial relevancia al referirse a la riqueza natural de la Orinoquía colombiana, territorio de gran biodiversidad y profunda importancia para el equilibrio ecológico y la vida de sus comunidades.
El nuevo obispo invitó a promover una ecología integral, capaz de reunir a comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y actores vinculados a la actividad petrolera en torno a un desarrollo que ponga en el centro la dignidad humana y el cuidado de la creación.
“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.
Una misión que abraza la vida
Para la CEAMA, el inicio del ministerio pastoral de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias en la Diócesis de Yopal representa también una oportunidad para renovar el compromiso de la Iglesia con una evangelización encarnada en los territorios.
El llamado a caminar juntos, escuchar las voces del pueblo de Dios, cuidar la biodiversidad y poner en el centro a las personas más vulnerables dialoga con los desafíos que hoy viven los pueblos de la Amazonía y de los demás territorios que conforman la gran casa común sudamericana.
La sinodalidad, la misión y la ecología integral se presentan así como caminos inseparables para una Iglesia que desea estar cerca de los pueblos y responder a los clamores de la tierra y de quienes la habitan.
Al concluir su homilía, monseñor Jaime Uriel Sanabria encomendó su ministerio episcopal y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.
Desde la CEAMA nos unimos en oración por monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias y por toda la comunidad de la Diócesis de Yopal, para que este nuevo tiempo pastoral sea un camino de comunión, escucha, misión y cuidado de la vida.