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Movimiento Laudato Si’: desde América Latina, un llamado a caminar juntos por la Casa Común

Con un llamado a fortalecer la sinodalidad y la conversión ecológica en América Latina, culminó en Bogotá el Primer Encuentro Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’, que reunió a 110 animadores y voluntarios provenientes de 19 países, junto a cerca de 300 participantes que acompañaron el proceso de manera virtual.

Celebrado del 2 al 4 de octubre en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), el encuentro tuvo como lema “Caminar juntos para cuidar nuestra Casa Común” y se convirtió en un espacio de escucha, oración, reflexión y discernimiento sobre los desafíos socioambientales que enfrenta la región.

La jornada de cierre coincidió con la fiesta de San Francisco de Asís y con la conclusión del Tiempo de la Creación 2026, cuyo lema, “Agua Viva”, invitó a profundizar el compromiso con el cuidado de la vida y de la Casa Común.

Una Iglesia que escucha el clamor de la Tierra y de los pobres

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la reflexión sobre la eco-sinodalidad, entendida como una manera de vivir la sinodalidad desde la perspectiva de la ecología integral.

Durante el panel “Caminar juntos: vivir la sinodalidad en clave de ecología integral”, los participantes profundizaron en el camino recorrido por la Iglesia desde el Concilio Vaticano II y en los aprendizajes del proceso sinodal, planteando el desafío de ampliar la escucha hacia el clamor de los pueblos, de los pobres y de la creación.

Las reflexiones destacaron que la crisis ambiental, la justicia social, la paz, el trabajo digno y la defensa de los derechos humanos no pueden abordarse como realidades aisladas. Todas forman parte de una misma realidad y de una vocación común: cuidar la vida y proteger nuestra Casa Común.

Este enfoque adquiere una especial relevancia para la Amazonía, donde las comunidades, pueblos indígenas, mujeres, jóvenes y defensores del territorio experimentan de manera directa los impactos de la crisis socioambiental y, al mismo tiempo, sostienen iniciativas de cuidado y defensa de la vida.

Medir, caminar y sembrar

Durante el encuentro, la hermana Alessandra Smerilli, Prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, envió desde Roma un mensaje de cercanía a los participantes y propuso tres verbos para orientar el camino del Movimiento: medir, caminar y sembrar.

La religiosa recordó que las cuestiones relacionadas con el ambiente, la justicia social, la paz, el trabajo digno y los derechos humanos son parte de un mismo tejido y llamó a mantener la esperanza frente a los desafíos actuales.

Su invitación quedó sintetizada en una expresión que acompañó el cierre del encuentro: “Medir con la vara de la ecología integral, caminar juntos con los últimos, sembrar sin cansarse”.

Del encuentro al compromiso

Más allá de los espacios de formación y reflexión, el encuentro buscó ofrecer una experiencia concreta de sinodalidad. A través de las Conversaciones en el Espíritu, los participantes compartieron sus experiencias y discernieron los cambios necesarios para fortalecer una manera más participativa y comunitaria de ser Movimiento Laudato Si’ en la región.

También se desarrollaron espacios de contemplación y ecoespiritualidad, recordando que el cuidado de la creación no comienza únicamente con la acción, sino también con la capacidad de detenerse, contemplar, escuchar y recuperar la relación con toda la creación.

En este camino, la espiritualidad de la ecología integral se presentó como una dimensión fundamental para promover procesos de transformación personal, comunitaria y social.

Un Manifiesto Regional para continuar caminando

Uno de los principales frutos del encuentro fue la presentación del Manifiesto Regional del Primer Encuentro Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’, elaborado a partir de las voces, prioridades y compromisos surgidos durante las jornadas de diálogo, oración, formación y discernimiento.

El documento plantea una visión compartida para fortalecer la acción del Movimiento frente a los desafíos socioecológicos de América Latina y propone continuar avanzando hacia una presencia más sinodal, articulada y comprometida con los territorios.

El cierre estuvo acompañado por una Misa de Envío, que recordó que el encuentro no representa un punto final, sino un nuevo comienzo. Los participantes regresaron a sus países y comunidades con el compromiso de llevar lo discernido en Bogotá y continuar promoviendo procesos de conversión ecológica y acciones concretas por la Casa Común.

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