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Cuaresma: La renovación de la Iglesia depende del compromiso fiel de todos – Mons. Francis Alleyne, OSB

En el inicio del tiempo cuaresmal, el Obispo Francis Alleyne, OSB, de la Diócesis de Georgetown, ha dirigido un profundo mensaje al Pueblo de Dios, recordando que “la renovación de la Iglesia no depende de unos pocos, sino del compromiso fiel de todos”.

Al comenzar la Cuaresma, el prelado invita a vivir estos cuarenta días como un camino comunitario, más que como un simple ejercicio espiritual individual. “Caminamos juntos hacia la Cruz y hacia la esperanza de la Resurrección”, afirma, subrayando que la conversión auténtica es siempre personal y eclesial.

Cuaresma: espacio para Dios y para los demás

En su reflexión, Mons. Alleyne señala que la moderación propia de este tiempo litúrgico no es un fin en sí misma, sino una forma de abrir espacio a la acción de Dios y a la presencia del prójimo. El ayuno, la oración y la limosna —explica— son caminos concretos de libertad, comunión y solidaridad, que nos conducen a una renovación integral.

El obispo retoma también el impulso del Sínodo sobre la Sinodalidad, recordando que la sinodalidad no es una novedad pasajera, sino una dimensión constitutiva de la Iglesia: un pueblo que camina unido, en comunión, participación y misión.

Corresponsabilidad bautismal y transparencia evangélica

Uno de los ejes centrales del mensaje es la corresponsabilidad. Participar en la vida de la Iglesia —subraya— no es opcional, sino que brota del bautismo. Clero, vida consagrada y laicos, pueblos indígenas, comparten la misión profética, sacerdotal y real de Cristo.

En este horizonte, la renovación eclesial exige transparencia, rendición de cuentas y una cultura de confianza arraigada en el Evangelio. Caminar en la luz, con humildad y disposición para aprender, fortalece la comunión y abre espacio a una auténtica acción del Espíritu.

Una Iglesia en salida misionera

El mensaje concluye con una llamada decidida a la misión. La Iglesia no existe para sí misma. La conversión cuaresmal nos hace más capaces de dar testimonio en un mundo sediento de esperanza, sanación y sentido.

Desde la Iglesia en Guyana, esta invitación resuena con fuerza también para la Amazonía: vivir la Cuaresma como un tiempo para caminar juntos, escuchar con atención, discernir en comunidad y renovar el compromiso misionero al servicio de la justicia, la reconciliación y la vida.

Que este tiempo santo nos prepare para celebrar con corazones renovados la victoria de la Pascua.

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