En el marco del Día Internacional de la Mujer, la hermana Rose Bertoldo, religiosa y secretaria ejecutiva del Regional Norte 1 de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), compartió un profundo mensaje sobre el papel de las mujeres en la Iglesia y en la defensa de la vida en la Amazonía. Desde Manaus, donde vive y desarrolla su misión pastoral, la religiosa —quien también integra el Núcleo de Ministerialidad de la Mujer de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA)— reflexionó sobre los desafíos, esperanzas y compromisos de las mujeres amazónicas en la construcción de una Iglesia más sinodal, participativa y comprometida con la justicia.
Una Iglesia con rostro femenino
La hermana Rose expresó su sueño de una Iglesia amazónica que reconozca plenamente el aporte de las mujeres en todos los ámbitos de la vida eclesial. “Sueño con una Iglesia con rostro femenino, una Iglesia hermana y compañera, donde mujeres y hombres caminen juntos”, afirmó.
En su reflexión subrayó la necesidad de que la Iglesia valore los diversos ministerios presentes en las comunidades, especialmente aquellos ejercidos por mujeres, quienes históricamente han sostenido la vida pastoral en territorios muchas veces alejados y con escasa presencia clerical. En este camino, también expresó su esperanza de que algún día pueda hacerse realidad el diaconado femenino, desarrollado desde la experiencia y la práctica propia de las mujeres en las comunidades.
Asimismo, destacó la importancia de que las mujeres participen activamente en los procesos de discernimiento y toma de decisiones dentro de la Iglesia, no solo como colaboradoras, sino como protagonistas de la vida eclesial.
Memoria de las luchas de las mujeres
En su mensaje, la religiosa recordó que el 8 de marzo es también un día de memoria y reconocimiento de las luchas históricas de las mujeres por una vida digna y libre de violencia. Evocó a las trabajadoras que murieron en el incendio de una fábrica en Nueva York, símbolo de las luchas laborales femeninas, así como a muchas otras mujeres que han entregado su vida en la defensa de la justicia.
Entre ellas recordó a la misionera Dorothy Stang, asesinada en la Amazonía por su compromiso con la defensa de los territorios y de los pueblos amazónicos. Su testimonio, señaló, continúa inspirando a muchas mujeres que hoy trabajan por el cuidado de la vida y de la Casa Común.
La fuerza de la mujer amazónica
La hermana Rose describió la fuerza de la mujer amazónica a partir de una imagen profundamente simbólica: la corriente del río Amazonas. Como sus aguas —aparentemente tranquilas en la superficie pero poderosas en su interior—, las mujeres amazónicas poseen una fuerza silenciosa que sostiene la vida en las comunidades.
Esta fuerza se expresa en múltiples dimensiones: en el cuidado de la infancia y la juventud, en la defensa de los territorios, en la protección de la naturaleza y en la lucha por la dignidad de quienes sufren violencia o exclusión. Muchas mujeres, explicó, dedican su vida al acompañamiento de víctimas de abuso, explotación sexual y diversas formas de violencia.
La espiritualidad de estas mujeres se nutre de la vida cotidiana de las comunidades, especialmente de la religiosidad popular. Las novenas, el rezo del rosario en las casas, las celebraciones de la Palabra y la devoción a la Virgen María y a los santos son espacios donde la fe se vive y se transmite de generación en generación.
Amenazas que enfrentan las mujeres amazónicas
La religiosa también señaló las múltiples amenazas que hoy enfrentan las mujeres en la Amazonía. Entre ellas destacó la pérdida de territorios, la expansión del narcotráfico, la minería ilegal y el avance del agronegocio, realidades que impactan directamente la vida de las comunidades.
En las ciudades, añadió, persisten diversas formas de violencia contra las mujeres: violencia doméstica, psicológica, patrimonial y sexual, además del preocupante aumento del feminicidio.
Estas realidades exigen fortalecer los procesos comunitarios, promover la organización de las mujeres y apostar por la educación —formal y popular— como camino para generar liderazgos que defiendan la vida y los derechos de los pueblos.
Una Iglesia comprometida con la vida
Para la hermana Rose, los espacios eclesiales como la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA, representan una oportunidad para continuar construyendo una Iglesia más cercana a los territorios y a las realidades de los pueblos amazónicos.
En estos procesos, subrayó, la participación de las mujeres es fundamental, ya que ellas ayudan a visibilizar las violencias y las vulneraciones de derechos que afectan a las comunidades, al mismo tiempo que impulsan caminos de esperanza y transformación.
Su mensaje final fue una invitación a toda la Iglesia amazónica y universal a reconocer, respetar y valorar el aporte de las mujeres:
“Queremos contribuir cada vez más en todos los espacios eclesiales —en la formación, en el estudio y también en las decisiones—. Queremos ser protagonistas, vivir una Iglesia donde la igualdad y la dignidad sean una realidad”.
Con la fuerza serena de las aguas del Amazonas, concluyó, las mujeres continúan tejiendo esperanza y defendiendo la vida en todas sus dimensiones, construyendo día a día una Iglesia que camina junto a los pueblos y cuida la Casa Común.