Tras culminar su servicio como presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), el Cardenal Pedro Barreto, SJ comparte una mirada esperanzadora y desafiante sobre el camino recorrido y los retos que enfrenta la Iglesia en la Amazonía.
Desde la VI Asamblea General realizada en Bogotá en marzo de 2026, el cardenal reafirma que, aunque deja la presidencia, no se desvincula de la Amazonía, territorio que —como él mismo expresa— forma parte de su vocación, su historia y su corazón.
Una Asamblea que confirma el camino sinodal
Para el cardenal Barreto, la Asamblea fue una experiencia profundamente significativa que consolida la continuidad del proceso sinodal amazónico. La participación de delegados de los nueve países amazónicos, junto con representantes de la Santa Sede, evidencia que la CEAMA se fortalece como una Conferencia Eclesial en plena articulación con la Iglesia universal y el pontificado de Pope Leo XIV.
El proceso vivido, marcado por la escucha y el discernimiento comunitario, reafirma una Iglesia que camina unida, reconociendo la diversidad de pueblos, culturas y realidades del territorio.
Un nuevo liderazgo con rostro amazónico
El relevo en la presidencia abre una nueva etapa para la CEAMA, encabezada por el Cardenal Leonardo Ulrich Steiner, arzobispo de Manaos, acompañado por una vicepresidencia que refleja la riqueza intercultural de la Amazonía.
Por primera vez, esta instancia incorpora con fuerza la presencia de líderes indígenas, una mujer laica y una religiosa amazónica, junto con un sacerdote de raíces quechuas. Este rostro plural y diverso expresa una Iglesia más sinodal, participativa y enraizada en el territorio.
Una vocación que permanece
Con profunda emoción, el cardenal Barreto recuerda que su vínculo con la Amazonía nace desde su juventud, como respuesta a un llamado vocacional marcado por el encuentro con pueblos indígenas.
Hoy, su compromiso continúa: acompañar, apoyar y promover una Iglesia que opta por los más pobres, que defiende la vida y que impulsa una conversión hacia la ecología integral. “No dejo la Amazonía”, afirma, “porque está en el fundamento de mi discernimiento”.
Desafíos: defender la vida en medio de grandes amenazas
Entre los principales desafíos, Barreto destaca la vasta extensión del territorio y la necesidad de fortalecer la articulación a través de redes como la REPAM, la REIBA y el PUAM.
Sin embargo, el reto más profundo es la defensa de la vida, los derechos humanos y el territorio frente a intereses económicos que amenazan la Amazonía. En este contexto, utiliza una imagen contundente:
“La Amazonía es como David frente a Goliat”.
Una Iglesia aparentemente frágil, pero sostenida por la fe, llamada a enfrentar estructuras de poder que ponen en riesgo la vida y la Casa Común.
Un camino de crecimiento y discernimiento
Entre los logros alcanzados, el cardenal subraya el crecimiento de la CEAMA como espacio de escucha y discernimiento. La metodología de la “conversación en el Espíritu”, heredada del proceso sinodal, ha permitido construir unidad en la diversidad y fortalecer la comunión eclesial.
Asimismo, destaca la construcción de los cuatro horizontes pastorales 2026–2030, fruto de un amplio proceso de escucha al territorio, que ofrecen claves orientadoras para las Iglesias locales sin imponer modelos únicos.
La Amazonía: laboratorio para la Iglesia universal
Retomando una intuición del Papa Francisco, Barreto reafirma que la Amazonía es un verdadero “laboratorio” para la Iglesia universal. Su diversidad cultural, lingüística y territorial refleja los desafíos globales de la humanidad.
En este sentido, la experiencia amazónica no solo responde a los llamados del Documento de Aparecida, sino que concreta, en la práctica, la eclesiología del Concilio Vaticano II: una Iglesia en salida, encarnada, sinodal y comprometida con la vida.
La voz del cardenal Pedro Barreto deja un legado claro:
una Iglesia que, aun siendo pequeña frente a los grandes poderes, no renuncia a su misión profética.
Una Iglesia que, como David, confía en Dios para defender la vida, la dignidad de los pueblos y el futuro de la Casa Común.