En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado cada 5 de junio, la vicepresidenta laica de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), Marva Joy Hawksworth, compartió una profunda reflexión sobre la relación entre los pueblos indígenas y el cuidado de la creación, destacando que la protección del medio ambiente no es una tarea ocasional, sino una forma de vida arraigada en la cultura y la espiritualidad de las comunidades amazónicas.
Desde la región de Rupununi, en Guyana, Hawksworth recordó que los pueblos indígenas han aprendido a convivir con los ciclos de la naturaleza a través de conocimientos transmitidos de generación en generación. En una vasta sabana tropical marcada por estaciones secas intensas y períodos de abundantes lluvias, las comunidades han desarrollado formas sostenibles de sembrar, pescar y cazar, manteniendo una relación de respeto y equilibrio con la tierra.
“El cuidado del medio ambiente no es algo que hacemos una vez al año; es algo que vivimos todos los días”, expresó la líder amazónica, subrayando que este conocimiento ancestral continúa siendo una guía fundamental para enfrentar los desafíos actuales.
La conmemoración de este año coincide con la temporada de lluvias en Rupununi, que se extiende entre mayo y agosto. Durante estos meses, los ríos aumentan su caudal y grandes extensiones del territorio quedan inundadas. Aunque esta situación genera dificultades para muchas familias, afecta cultivos y deja aisladas a algunas comunidades, también constituye un momento vital para la regeneración de los ecosistemas.
Las inundaciones permiten la reproducción de especies emblemáticas como el arapaima, diversas tortugas y una gran variedad de peces y fauna silvestre. Asimismo, las lluvias revitalizan los suelos y favorecen la continuidad de los ciclos naturales que sostienen la vida en la región.
Desde una perspectiva de fe, Hawksworth recordó que la creación es un don de Dios y que la humanidad ha sido llamada a ejercer una administración responsable de los bienes de la naturaleza.
“Como hijos e hijas de Dios, hemos sido colocados en este entorno hermoso y abundante con un propósito. No solo estamos llamados a utilizar la tierra, sino también a protegerla”, afirmó.
Ante los efectos cada vez más visibles del cambio climático, la vicepresidenta laica de la CEAMA invitó a una reflexión profunda sobre las acciones concretas que cada persona, comunidad y nación está realizando para salvaguardar el patrimonio natural recibido.
En su mensaje destacó diversas iniciativas comunitarias que hoy representan signos de esperanza en Rupununi, entre ellas el Festival de la Tortuga, los programas de protección del Jilguero Rojo, el trabajo de Kaiman House, los esfuerzos de conservación en las Montañas Kanuku y los proyectos de protección del arapaima. Estas experiencias muestran el compromiso creciente de las comunidades locales y, especialmente, de las nuevas generaciones con la defensa de la biodiversidad.
Finalmente, Hawksworth hizo un llamado a que las actividades realizadas en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente se conviertan en una decisión permanente de vida.
“Que esta jornada no sea solamente un evento, sino un compromiso renovado para vivir con sabiduría, respetar nuestras tradiciones y proteger el Rupununi para las generaciones futuras”, expresó.
Desde la CEAMA, esta reflexión resuena con fuerza en toda la Amazonía, donde los pueblos indígenas continúan ofreciendo al mundo un testimonio de convivencia armónica con la naturaleza, recordándonos que el cuidado de la Casa Común es una responsabilidad espiritual, ética y colectiva que involucra a toda la humanidad.




