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Iglesia con rostro amazónico impulsa una espiritualidad sinodal y profética rumbo al XII FOSPA

La Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), junto con la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), el Programa Universitario Amazónico (PUAM), la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA), la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR) y el Servicio Jesuita Panamazónico (SJPAM), dio inicio al ciclo de webinars “FOSPA desde la Teología Amazónica: Espiritualidad, sinodalidad y profecía”, una propuesta formativa que busca fortalecer la participación de la Iglesia con rostro amazónico en el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA), que se celebrará en agosto en Puyo, Ecuador.

El primer encuentro reunió a agentes pastorales, religiosas, religiosos, laicos y representantes de diversas organizaciones eclesiales para profundizar en el papel de la espiritualidad amazónica, la sinodalidad y el compromiso profético frente a los desafíos sociales, ecológicos y culturales de la región.

Un camino conjunto hacia el FOSPA

Durante la apertura del webinar, se destacó que este proceso formativo nace del deseo de fortalecer la articulación entre las organizaciones eclesiales amazónicas y promover una presencia más activa de la Iglesia en uno de los principales espacios de encuentro de la sociedad civil panamazónica.

La secretaria ejecutiva de la REPAM, Ximena Lombana, afirmó que esta iniciativa representa una verdadera “apuesta sinodal de construir camino”, uniendo fuerzas para que la participación eclesial en el FOSPA contribuya a construir agendas comunes en defensa de la Amazonía.

Recordó que el próximo Foro tendrá un significado especial al realizarse en Puyo, ciudad profundamente vinculada al nacimiento y fortalecimiento de la REPAM, e invitó a que el FOSPA trascienda el intercambio de experiencias para convertirse en un espacio permanente de articulación.

“Queremos que el FOSPA sea un espacio que nos articule en agendas comunes y rutas de trabajo conjunto para proteger nuestros territorios y fortalecer propuestas de justicia socioambiental y de buen vivir”, expresó.

Por su parte, Marcelo Lemos, secretario ejecutivo de la CEAMA, transmitió el saludo de la presidencia de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, encabezada por el cardenal Leonardo Ulrich Steiner, y recordó que la misión compartida consiste en sostener procesos que alimenten una auténtica espiritualidad sinodal.

“Estamos llamados a caminar juntos, construyendo desde los territorios amazónicos signos concretos del Evangelio en la vida de los pueblos”, señaló.

Las mujeres tejen la sinodalidad amazónica

La primera conferencia estuvo a cargo de la Hna. Rose Bertoldo, religiosa de la Congregación de las Hermanas del Inmaculado Corazón de María, integrante del Núcleo de Mujeres de la REPAM, de la Ministerialidad de la CEAMA y participante activa del proceso del Sínodo para la Amazonía.

Su reflexión partió de una imagen profundamente arraigada en las culturas amazónicas: el tejido.

Explicó que, así como las mujeres entrelazan diversos hilos para crear una pieza única, también construyen la vida, la comunidad y la Iglesia mediante relaciones de cuidado, memoria, escucha y resistencia.

“Nosotras, las mujeres, tejemos la vida a partir de la diversidad de esos hilos”, afirmó.

Desde esta simbología presentó cuatro dimensiones que iluminan el camino sinodal:

  • El tejido como preservación de los saberes ancestrales;
  • El tejido como autonomía y sustento para muchas familias amazónicas;
  • El tejido como memoria y resistencia frente a la destrucción de los territorios;
  • Y el tejido como expresión de una auténtica escucha sinodal.

Subrayó que las mujeres han desempeñado un papel decisivo tanto en el Sínodo para la Amazonía como en el proceso del Sínodo sobre la Sinodalidad, haciendo visible la voz de las comunidades en los procesos de discernimiento eclesial.

Guardianas de la fe y defensoras de la Casa Común

La religiosa destacó que uno de los frutos más significativos del camino sinodal ha sido el reconocimiento del protagonismo histórico de las mujeres amazónicas.

Recordó que ellas sostienen la vida de numerosas comunidades donde la presencia ministerial es escasa, acompañando la catequesis, la animación pastoral, la transmisión de la fe y la vida comunitaria.

“Las mujeres son las grandes guardianas de la fe, de la cultura y del hacer teológico en nuestras comunidades”, afirmó.

Asimismo, destacó su liderazgo en la defensa de la Casa Común, señalando que son quienes permanecen en la primera línea frente a la deforestación, la minería ilegal, el extractivismo y las múltiples amenazas que afectan a los pueblos indígenas y a la biodiversidad amazónica.

Una espiritualidad que protege la vida

Durante su intervención también denunció las diversas formas de violencia que afectan a las mujeres amazónicas, entre ellas el abuso, la explotación sexual, la trata de personas y el feminicidio, estrechamente vinculadas con los procesos de explotación económica de los territorios.

“La misma intensidad con que la naturaleza sufre esa violencia es la intensidad con que las mujeres sufren esa violencia en la región amazónica”, señaló.

Ante este panorama, llamó a fortalecer redes de protección, acompañar a las comunidades, promover la incidencia política y consolidar una espiritualidad del cuidado que coloque la vida en el centro.

Entre los desafíos pastorales propuso fortalecer las pequeñas acciones comunitarias, acompañar a las personas empobrecidas, apoyar a las juventudes, responder solidariamente a las nuevas migraciones generadas por las crisis humanitarias y utilizar las redes digitales como espacios de evangelización y encuentro.

También invitó a asumir la pastoral ecológica como una causa común, promover economías sostenibles y combatir los discursos de odio mediante una cultura del cuidado y la esperanza.

Evangelizar desde la ecología integral

La segunda conferencia estuvo a cargo del P. Agnaldo Junior, SJ, delegado socioambiental de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y el Caribe (CPAL), quien presentó una reflexión sobre la identidad de una Iglesia con rostro amazónico desde la ecología integral.

Recordó que el FOSPA nació en 2002 como expresión regional del Foro Social Mundial y que hoy constituye uno de los principales espacios de articulación de organizaciones sociales, pueblos indígenas e instituciones comprometidas con la defensa de la Amazonía.

Insistió en que el Foro debe comprenderse como un proceso permanente.

“No queremos solamente un evento puntual; queremos un proceso que fortalezca el caminar conjunto”, afirmó.

Antes de iniciar su exposición compartió el testimonio de un líder indígena, quien recordaba que los pueblos originarios no son propietarios de la creación sino sus custodios.

“No somos dueños del petróleo, no somos dueños del oro. El Padre nos dejó el sagrado oficio de ser guardianes de toda la creación”, expresó.

Un nuevo sujeto apostólico para la Amazonía

El jesuita explicó que evangelizar en la Amazonía significa reconocer que Dios ya está presente en los pueblos y en sus culturas.

“No vamos a llevar una espiritualidad; vamos a reconocer el rostro de Dios que ya habita esta tierra”, afirmó.

Desde esta perspectiva presentó la necesidad de formar un nuevo sujeto apostólico, inspirado en documentos como Querida Amazonía, Laudato Si’ y Fratelli Tutti.

Este nuevo perfil misionero supone abandonar las lógicas colonizadoras, asumir una verdadera conversión ecológica integral y comprender que “todo está conectado”.

Asimismo, propuso avanzar hacia una Iglesia cada vez más sinodal, desclericalizada y con un mayor protagonismo de los laicos y las mujeres.

“Los agentes pastorales estamos llamados a ser facilitadores, cuidadores y servidores, no dueños”, señaló.

También invitó a fortalecer las pequeñas comunidades eclesiales, especialmente en las periferias urbanas y en los territorios más alejados de la Amazonía, promoviendo nuevos ministerios y una Iglesia con identidad amazónica propia.

Un proceso que continúa

El encuentro concluyó reafirmando que el camino hacia el XII FOSPA no se limita a un evento, sino que constituye un proceso permanente de escucha, discernimiento y compromiso con la vida de los pueblos amazónicos.

El ciclo continuará con dos nuevos webinars programados para el 15 y el 30 de julio, en los que se abordarán temas relacionados con la justicia climática, las nuevas economías, el papel de las mujeres y los desafíos socioambientales de la Amazonía.

Con esta iniciativa, las organizaciones que conforman la Iglesia con rostro amazónico renuevan su compromiso de caminar junto a los pueblos, fortaleciendo una espiritualidad encarnada, una sinodalidad que escucha las voces del territorio y una acción profética al servicio de la vida, la justicia y el cuidado de la Casa Común.

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