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FOSPA y los desafíos socioambientales: Justicia climática, mujeres y nuevas economías

Mujeres defensoras de los ríos, comunidades indígenas que protegen sus territorios y experiencias de economía sostenible mostraron que, frente al extractivismo y la degradación ambiental, en la Amazonía ya existen alternativas que ponen la vida en el centro. Estas experiencias fueron compartidas durante el segundo webinar “Agua, vida y territorio desde la Iglesia con rostro amazónico”, realizado como parte del camino hacia el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA).

Las voces de mujeres amazónicas, lideresas y líderes indígenas y agentes pastorales se encontraron en el segundo webinar preparatorio rumbo al XII Foro Social Panamazónico (FOSPA), un espacio de diálogo y reflexión sobre la defensa del agua, la justicia socioambiental y las alternativas que nacen desde los propios territorios.

El encuentro fue promovido por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM), la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA), la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR), el Programa Universitario Amazónico (PUAM) y el Servicio Jesuita Panamazónico (SJPAM).

A través de diferentes experiencias, el webinar puso de manifiesto que la defensa de la Amazonía no consiste únicamente en denunciar las amenazas que enfrenta el bioma, sino también en reconocer, fortalecer y articular las alternativas que las comunidades ya construyen para cuidar la vida, los territorios y la Casa Común.

Mujeres que hacen visible la voz de los ríos

La hermana Patricia Blasco, religiosa de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón de Jesús, presentó la experiencia del calendario “Mujeres y Agua”, inspirado en la campaña de la REPAM “Agua, vida, derechos y futuro de la Amazonía”.

“Es una herramienta de incidencia. Es una escuela de conciencia y, a la vez, un acto de resistencia. Es una forma de decir al mundo que los ríos tienen voz y que las mujeres son parte de esa voz”, explicó.

El calendario recoge imágenes, historias y testimonios relacionados con doce ríos amazónicos de diferentes países, entre ellos el Marañón, Napo, Orinoco, Puyo y Beni. Sus protagonistas son mujeres que, aunque pocas veces ocupan espacios de visibilidad pública, desempeñan un papel fundamental en el sostenimiento de la vida de sus comunidades.

“Son esas mujeres invisibles que muchos sistemas no valoran, pero que son imprescindibles para nuestra Amazonía”, señaló la religiosa.

Durante su intervención recordó que, para muchos pueblos amazónicos, el agua no es simplemente un recurso natural, sino una realidad viva profundamente vinculada con la espiritualidad, la identidad y la existencia comunitaria.

También destacó que las mujeres suelen estar entre las primeras en percibir las consecuencias de la contaminación de los ríos, la minería, la deforestación y la construcción de represas, debido a su papel cotidiano en el cuidado del agua, la alimentación, las familias y los territorios.

“La verdadera incidencia comienza cuando una mujer se atreve a contar su historia. Cuando una comunidad comparte su realidad. Cuando una fotografía hace visible una lucha”, afirmó.

Y añadió: “Somos constructoras de alternativas. Somos cuidadoras del agua. Somos defensoras del territorio. Somos sembradoras de esperanza”.

Economías para la vida desde Madre de Dios

Desde la Amazonía peruana, Juan Carlos Navarro, secretario general de Cáritas Madre de Dios e integrante del Núcleo de Justicia Socioambiental y Buen Vivir de la REPAM, presentó diferentes experiencias orientadas a construir modelos económicos compatibles con el cuidado de los ecosistemas y la vida de las comunidades.

Navarro advirtió sobre el avance de la deforestación y de las actividades extractivas que amenazan los territorios amazónicos, señalando entre sus principales causas la agricultura extensiva, los monocultivos y la minería.

Frente a este escenario, destacó iniciativas inspiradas en la ecología integral propuesta por el papa Francisco en la encíclica Laudato si’, recordando que el clamor de la tierra está profundamente unido al clamor de los pobres.

Entre las experiencias impulsadas en Madre de Dios mencionó sistemas agroforestales, biohuertos, piscicultura, turismo rural comunitario, fortalecimiento de las artesanías y recuperación de cultivos ancestrales.

También resaltó los intercambios de semillas y saberes que realizan comunidades indígenas y rurales, espacios que permiten recuperar conocimientos tradicionales, fortalecer la soberanía alimentaria y generar alternativas económicas sin destruir los ecosistemas.

Estas experiencias muestran que es posible construir economías que generen bienestar e ingresos para las familias sin reproducir modelos de explotación que ponen en riesgo los bosques, los ríos y las culturas amazónicas.

Mujeres indígenas frente a las amenazas del territorio

La lideresa indígena Nadia Pacaya Grifa, del pueblo Amahuaca y dirigente del Consejo Indígena de la Zona Baja de Madre de Dios, compartió la realidad que enfrentan las comunidades ante el avance de la minería ilegal, la tala indiscriminada, las invasiones territoriales y la contaminación de los ríos.

“Las amenazas constantes que nosotros enfrentamos nos ponen en riesgo”, afirmó.

Pacaya relató cómo la minería ha transformado profundamente el entorno de las comunidades: “Antes este río era bien clarito y nosotros podíamos coger los peces normales ahí, pero ahora no, ahora está contaminado”.

También alertó sobre las consecuencias sociales de las economías extractivas, particularmente entre las nuevas generaciones. “Ya no quieren trabajar en la chacra, ahora quieren solo minería, porque la minería les da un poco más de economía”, explicó.

Ante esta realidad, destacó la creciente organización y liderazgo de las mujeres indígenas, quienes participan como veedoras forestales, monitoras frente a la contaminación por mercurio y defensoras de derechos humanos.

“Del agua vivimos, de nuestro territorio. Nosotros somos dueños de nuestro territorio y no queremos que sea más contaminado”, manifestó.

Su testimonio evidenció que las mujeres amazónicas no son únicamente víctimas de los impactos socioambientales, sino protagonistas de procesos de resistencia, organización comunitaria y defensa territorial.

Justicia socioambiental y buen vivir: alternativas que ya existen

Viviana Wilches, integrante del Núcleo de Justicia Socioambiental y Buen Vivir de la REPAM, invitó a superar la idea de que las sociedades deben escoger entre proteger la naturaleza o alcanzar el desarrollo económico.

“Se ha instalado una falsa disyuntiva en afirmar que debemos escoger entre proteger la naturaleza y generar empleo o ingresos, entre conservar los territorios o superar la pobreza”, señaló.

Explicó que la justicia socioambiental busca una distribución justa de los beneficios y las cargas ambientales, la participación efectiva de las comunidades en las decisiones sobre sus territorios, el respeto de los derechos de los pueblos y de la naturaleza, así como la exigencia de responsabilidades frente a los daños ambientales.

En este horizonte aparece también el concepto del buen vivir, entendido como una forma de existencia basada en la armonía con la naturaleza, la solidaridad comunitaria y el equilibrio entre las dimensiones económicas, sociales, culturales y ambientales.

Wilches presentó además Saber REPAM, una plataforma orientada a identificar, sistematizar y visibilizar experiencias amazónicas que promueven la justicia socioambiental y el buen vivir.

“No es necesario partir de cero. Es necesario reconocer las prácticas territoriales que ya existen y trabajar desde estos horizontes comunes”, afirmó.

Las experiencias compartidas durante el webinar mostraron precisamente ese horizonte: comunidades que recuperan semillas, mujeres que defienden los ríos, pueblos indígenas que monitorean sus territorios y proyectos productivos que buscan generar ingresos sin destruir el bosque.

Son iniciativas que demuestran que, frente a los modelos extractivos que amenazan la Panamazonia, otros caminos no solo son posibles, sino que ya están siendo construidos desde los territorios.

Una Iglesia con rostro amazónico rumbo al FOSPA

El webinar forma parte del proceso de preparación y articulación de organizaciones eclesiales rumbo al XII Foro Social Panamazónico, un espacio en el que pueblos, comunidades y organizaciones de los países amazónicos compartirán sus luchas, propuestas y alternativas para la defensa de la vida y los territorios.

Al cierre del encuentro, Ximena Lombana, secretaria ejecutiva de la REPAM y moderadora del webinar, invitó a continuar participando en este camino preparatorio.

El próximo encuentro se realizará el miércoles 29 de julio y estará dedicado a profundizar en las amenazas extractivas que afectan a la Panamazonía, así como en las experiencias de resistencia, defensa territorial y cuidado de la Casa Común que surgen desde las propias comunidades.

En este camino hacia el XII FOSPA, las experiencias compartidas reafirman una convicción que nace desde los territorios: la Amazonía no es únicamente un espacio amenazado que necesita ser defendido; es también un territorio que enseña nuevas formas de relacionarnos con el agua, la naturaleza, la economía y la vida comunitaria.

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