La Diócesis de Borba, en el estado de Amazonas (Brasil), reunió a más de 600 agentes pastorales, religiosos y laicos en una intensa Jornada Formativa que, durante diez días, promovió espacios de formación, espiritualidad y fortalecimiento de la misión evangelizadora en las comunidades amazónicas.
Las actividades se desarrollaron de manera simultánea en diferentes parroquias y comunidades de la Diócesis y concluyeron el 11 de julio con la celebración de la Santa Eucaristía en la Basílica de San Antonio, en el municipio de Borba, presidida por Mons. Zenildo Luiz Pereira, obispo de la diócesis.
Formación para una Iglesia cercana y servidora
Uno de los espacios de formación estuvo dirigido a los secretarios ejecutivos de las parroquias y áreas misioneras de la diócesis. Además de recibir capacitación sobre el sistema digital de la Curia Diocesana, los participantes profundizaron en la dimensión humana del servicio pastoral.
El psicólogo y diácono Leonardo Lucas Cunha, de la Arquidiócesis de Manaos, destacó la importancia del cuidado integral de quienes desempeñan tareas de atención en las comunidades, subrayando que el servicio eclesial requiere equilibrio espiritual, humano y emocional, así como una comunicación respetuosa y fraterna con todas las personas.
Jóvenes llamados a caminar en sinodalidad
La Jornada Formativa también reunió al Sector Juventud de la diócesis, con la participación de representantes de la Juventud Misionera, la Pastoral Juvenil, el Movimiento Juvenil Orionita y la Renovación Carismática Católica.
Bajo el tema «Formar para servir, vivir la comunión y evangelizar», los jóvenes reflexionaron sobre su vocación a partir del relato de los discípulos de Emaús y profundizaron en el llamado a construir una pastoral juvenil sinodal, integrada con las demás pastorales y movimientos eclesiales.
Durante el encuentro, Mons. Zenildo Luiz Pereira recordó que los jóvenes son el presente y el futuro de la Iglesia e insistió en la necesidad de fortalecer su protagonismo dentro de las comunidades.
“La juventud no puede caminar sola; necesita caminar junto a los sacerdotes, las familias y las pastorales”, expresó el obispo al animar a los participantes a anunciar con alegría que Cristo vive.
La Eucaristía, centro de la vida cristiana
La formación destinada a ministros extraordinarios y agentes laicos estuvo centrada en la Eucaristía como fuente y culmen de la vida de la Iglesia.
El teólogo Matthias Grenzer profundizó en el significado de la Cena Pascual de Jesús y en la importancia de los Salmos dentro de la Liturgia de la Palabra, invitando a los participantes a redescubrir la riqueza espiritual y pastoral de la celebración eucarística.
La misión comienza desde la infancia
Otro de los espacios estuvo dedicado a la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM), con la participación de coordinadores y asesores que acompañan a niños y adolescentes en la diócesis.
En este encuentro, Mons. Zenildo Luiz reflexionó sobre la identidad del discípulo misionero, recordando que el seguimiento de Jesucristo y el anuncio del Evangelio forman parte de una misma vocación.
El obispo animó a los agentes de pastoral a cultivar una espiritualidad profundamente arraigada en el amor de Dios, fundamento de toda acción evangelizadora.
La familia, primera escuela de fe
La Pastoral Familiar también tuvo un espacio destacado durante la Jornada Formativa con el tema «Espiritualidad conyugal: la familia como Iglesia doméstica, testigo del amor de Dios».
En su reflexión, el obispo de Borba subrayó que la familia constituye el primer espacio donde se vive y transmite la fe. Invitó a colocar a Cristo en el centro de la vida familiar, fortaleciendo la oración, el diálogo, la educación de los hijos y el compromiso con los valores del Evangelio.
Asimismo, recordó la enseñanza de la encíclica Deus Caritas Est, de Benedicto XVI, destacando que el amor cristiano no es únicamente un sentimiento, sino una vocación y un compromiso que transforma la vida cotidiana.
Un envío misionero para toda la Diócesis
Como culminación de la Jornada Formativa, Mons. Zenildo Luiz entregó a las comunidades las Directrices Generales de la Acción Evangelizadora de la Iglesia en Brasil (DGAE 2026-2032), documento aprobado por la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), que orientará la acción pastoral de la diócesis durante los próximos años.
El obispo invitó a los participantes a regresar a sus comunidades llevando consigo no solo nuevos conocimientos, sino también un renovado compromiso con la evangelización, la comunión y el servicio al Pueblo de Dios.
La experiencia vivida en Borba refleja el dinamismo de una Iglesia que apuesta por la formación permanente de sus agentes pastorales como camino para responder a los desafíos de la Amazonía.

