“Camino sinodal significa también tomar en serio lo que el Papa Francisco inició con Laudato Si’”. Con estas palabras, el cardenal Leonardo Steiner, OFM, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), situó la ecología integral en el corazón del camino sinodal de la Iglesia, durante la conferencia de prensa de presentación del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti: Diálogo Socioambiental Norte-Sur, que se realizó en Roma.
En su intervención, el cardenal Steiner recordó que la sinodalidad no puede comprenderse al margen de la realidad socioambiental ni de los pueblos que habitan los territorios de la Amazonía. Para CEAMA, escuchar estas voces y reconocer sus saberes, culturas y formas de relación con la naturaleza constituye una dimensión fundamental del compromiso de la Iglesia con la vida y con la Casa Común.
Steiner vinculó este camino con el horizonte abierto por el Papa Francisco a través de Laudato Si’ y Fratelli Tutti, dos encíclicas que, a su juicio, ofrecen claves fundamentales para iluminar la vida de la Iglesia, la sociedad y su misión evangelizadora.
“La ecología integral con Laudato Si’ y luego con Fratelli Tutti ha abierto un horizonte que no podemos olvidar, sino que tenemos que tomarlo en serio”.
Escuchar a los pueblos que habitan la Amazonía
Uno de los énfasis centrales de la intervención del presidente de CEAMA fue la necesidad de tomar en serio a los pueblos que viven en las selvas.
Al hablar de ecología integral, Steiner hizo referencia a los pueblos indígenas y a las comunidades quilombolas, recordando que la defensa de la Casa Común está inseparablemente relacionada con la dignidad, los derechos y las formas de vida de quienes históricamente han cuidado estos territorios.
“No podemos olvidar con la ecología integral de tomar en serio los pueblos que viven en las selvas”, afirmó.
Esta perspectiva resulta especialmente significativa para la CEAMA, cuya misión busca fortalecer una presencia eclesial amazónica que camine junto a los pueblos y comunidades de la región, reconociendo sus realidades, sus luchas y sus esperanzas.
Para Steiner, la relación de estos pueblos con la naturaleza expresa una manera de comprender la vida que la Iglesia está llamada a escuchar y valorar. No se trata únicamente de proteger determinados espacios naturales, sino de reconocer una interrelación profunda entre territorio, cultura, comunidad y vida.
Del producir al cuidar
En otro momento de su intervención, el cardenal Steiner retomó dos palabras que consideró fundamentales para comprender la relación de la humanidad con la naturaleza: “cuidado” y “cultivo”.
Estas expresiones, explicó, permiten superar una visión de la naturaleza reducida exclusivamente a la producción o al aprovechamiento de los recursos.
“No se trata tan solo de la producción, se trata de cuidar el bien común”.
Desde la perspectiva de la ecología integral, cuidar significa reconocer que la naturaleza no es simplemente un recurso disponible para el ser humano, sino una realidad de la que formamos parte y cuya protección está vinculada directamente con la construcción del bien común.
Esta mirada conecta profundamente con la experiencia amazónica, donde los pueblos mantienen una relación estrecha con sus territorios y donde las amenazas ambientales tienen consecuencias directas sobre sus comunidades, culturas y formas de vida.
La dignidad humana y la dignidad de la naturaleza
El cardenal Steiner incorporó también a su reflexión uno de los grandes desafíos contemporáneos: la inteligencia artificial y la dignidad de la persona.
En diálogo con las preocupaciones actuales planteadas por el papa León, señaló que los avances tecnológicos exigen una reflexión ética sobre el lugar de la persona y sobre el modo en que la tecnología debe estar al servicio de la humanidad.
Pero Steiner fue más allá y propuso establecer una relación entre la dignidad humana y la dignidad de la naturaleza.
“La dignidad de la persona también se podría conectar con la dignidad de la naturaleza”.
Esta conexión amplía la perspectiva del debate socioambiental: defender la dignidad humana implica también cuestionar aquellas dinámicas que destruyen los ecosistemas, afectan los territorios y ponen en riesgo las condiciones que hacen posible la vida.
“Fratelli e sorelle”: una fraternidad que abraza la creación
Para profundizar esta visión, el presidente de CEAMA recurrió a la figura de San Francisco de Asís, quien reconocía a la creación como parte de una gran fraternidad.
“Todos somos hermanos y hermanas porque todo vino del mismo vientre”, expresó Steiner, evocando una mirada espiritual en la que la humanidad no está separada de la naturaleza, sino profundamente vinculada a ella.
En este horizonte, el título Fratelli Tutti adquiere una dimensión que trasciende las relaciones entre las personas y los pueblos: invita también a repensar la relación de la humanidad con la creación.
La fraternidad, desde esta perspectiva, se convierte en una llamada a reconocer nuestra interdependencia y a asumir una responsabilidad compartida por la vida.
Una voz amazónica en el diálogo Norte-Sur
La intervención del cardenal Leonardo Steiner llevó al espacio de diálogo socioambiental del Vaticano una perspectiva fundamental: la crisis ecológica no puede abordarse sin escuchar a quienes viven y cuidan los territorios.
Desde la Amazonía, CEAMA reafirma así que la ecología integral exige diálogo, escucha y participación, pero también el reconocimiento de los pueblos como protagonistas de los caminos de transformación.
En el marco del IV Encuentro Sinodal Fratelli Tutti, el mensaje del cardenal Steiner recuerda que cuidar la Casa Común es cuidar la vida, defender la dignidad de los pueblos y reconocer que todos formamos parte de una misma comunidad de vida.
Un llamado que conecta el camino sinodal con uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: construir una humanidad capaz de vivir no desde la dominación, sino desde el cuidado, la fraternidad y el respeto por toda la creación.