Los días 25 y 26 de septiembre, la parroquia Santa María de los Ángeles de Mayoyoque, perteneciente al Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, recibió la visita pastoral de Monseñor Joaquín Humberto Pinzón, acompañado por el padre Ponciano Acosta.
Durante estos días, la comunidad parroquial vivió diversos momentos de encuentro, oración y celebración de la fe, en un ambiente de fraternidad y comunión. La visita permitió acompañar de manera cercana a niños, jóvenes y familias, así como fortalecer los procesos de vida cristiana que se desarrollan en este territorio amazónico.
Uno de los momentos centrales fue la celebración de los sacramentos de iniciación cristiana, acompañando a quienes avanzan en su camino de fe y renovando el compromiso de la comunidad con la formación y la vida espiritual.
Una Iglesia que camina con las comunidades
Como parte de la visita pastoral, Monseñor Joaquín Humberto Pinzón, junto con el padre Ponciano Acosta y el padre Jhon Eduar Orjuela López, párroco de Santa María de los Ángeles, se desplazaron hasta la vereda Las Heliconias.
A su llegada, fueron recibidos con alegría y afecto por los habitantes de la comunidad, quienes prepararon un encuentro festivo para celebrar la presencia del obispo y de los sacerdotes. El espacio se convirtió en una oportunidad para compartir, fortalecer los vínculos comunitarios y vivir la fraternidad desde la fe.
Estos encuentros expresan una Iglesia que busca estar cerca de las comunidades, caminar con ellas y reconocer la riqueza de sus territorios y de sus experiencias de fe. En contextos amazónicos, la presencia pastoral adquiere un significado especial, pues implica recorrer caminos y ríos, encontrarse con las comunidades y acompañar sus realidades concretas.
La visita pastoral a Mayoyoque y Las Heliconias permitió así renovar los lazos de fe, esperanza y fraternidad, fortaleciendo la presencia y el acompañamiento de la Iglesia en esta región del Putumayo.
Desde el Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, estas experiencias continúan haciendo visible una Iglesia cercana a las comunidades, comprometida con su caminar y llamada a anunciar el Evangelio desde la realidad concreta de los pueblos amazónicos.


