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Diócesis de São Gabriel da Cachoeira lleva el corazón de la Amazonía al Papa León XIV

La realidad de la Amazonía llegó al corazón de la Iglesia universal durante la audiencia que el Papa León XIV concedió a una delegación de la Diócesis de São Gabriel da Cachoeira, encabezada por su obispo, Monseñor Raimundo Vanthuy Neto.

El encuentro, marcado por la sencillez, la cercanía y el diálogo en portugués, permitió presentar al Santo Padre la realidad pastoral, cultural, social y ambiental de una diócesis ubicada en el corazón de la cuenca del río Negro, donde la Iglesia acompaña a cientos de comunidades indígenas distribuidas en un territorio de enormes dimensiones.

Junto a monseñor Vanthuy participaron el obispo emérito monseñor Edson Taschetto Damian, la hermana Letícia, Hija de María Auxiliadora, y sacerdotes del Colegio Pío Brasileño de Roma.

Una Iglesia que camina por los ríos

La Diócesis de São Gabriel da Cachoeira comprende aproximadamente 294.000 kilómetros cuadrados, una extensión superior a la del estado de São Paulo y cercana a la superficie territorial de Italia.

En este vasto territorio se encuentran alrededor de 400 comunidades, distribuidas principalmente a lo largo de la cuenca del río Negro. Allí conviven 24 pueblos indígenas y se hablan 18 lenguas, en una realidad en la que aproximadamente el 94 % de la población es indígena.

Esta diversidad constituye una de las principales riquezas de la diócesis, pero también plantea grandes desafíos para la acción pastoral.

La geografía determina buena parte de la vida de las comunidades. El río es camino, comunicación y espacio de encuentro. Los desplazamientos pastorales dependen en gran medida de embarcaciones y canoas, y los misioneros deben realizar largas travesías para llegar a comunidades ubicadas en zonas remotas y superar las dificultades propias de los ríos y sus rápidos.

En este contexto, la misión requiere paciencia, capacidad de adaptación y una profunda disposición para caminar al ritmo de los pueblos y de los territorios amazónicos.

El protagonismo de los catequistas indígenas

Uno de los aspectos centrales compartidos durante el encuentro fue el papel de los catequistas indígenas en la vida de las comunidades.

En muchos lugares, ellos son protagonistas fundamentales de la transmisión de la fe, del acompañamiento comunitario y de la formación pastoral. Para fortalecer este servicio, la diócesis desarrolla procesos formativos que pueden prolongarse durante varios días y reunir a personas procedentes de diferentes regiones.

Esta realidad expresa una Iglesia en la que los propios pueblos indígenas asumen responsabilidades y participan activamente en la construcción de sus comunidades cristianas.

La formación, por tanto, no se entiende únicamente como transmisión de contenidos, sino como un proceso de fortalecimiento de liderazgos locales y de acompañamiento de quienes sostienen la vida de las comunidades en medio de grandes distancias geográficas y dificultades económicas.

Una Amazonía custodiada por sus pueblos

Durante la conversación también ocupó un lugar importante la defensa de la Casa Común.

Los representantes de la diócesis señalaron que la región del río Negro se encuentra entre las zonas mejor conservadas de la Amazonía, con una proporción relativamente reducida de áreas deforestadas. Esta realidad está estrechamente vinculada con la presencia histórica de los pueblos indígenas y con sus conocimientos y formas de relación con la naturaleza.

La experiencia de estos pueblos confirma que la protección de la Amazonía está profundamente relacionada con la protección de sus territorios, culturas y formas de vida.

Esta perspectiva encuentra un fuerte eco en el camino de la Iglesia amazónica y en el magisterio surgido del Sínodo para la Amazonía, especialmente en la exhortación Querida Amazonia, que invita a reconocer las semillas del Verbo presentes en las culturas y tradiciones de los pueblos.

El encuentro también permitió poner en valor las formas comunitarias de organización, los conocimientos ancestrales y las relaciones interculturales que forman parte de la vida cotidiana de los pueblos del río Negro.

Símbolos de la Amazonía ante el Papa

La identidad amazónica estuvo presente también a través de los símbolos entregados al Santo Padre.

La delegación llevó al Papa una mitra elaborada con palma de tucum y decorada con semillas de açaí, además de elementos litúrgicos y piezas de artesanía provenientes de comunidades de la región.

Estos objetos expresaron mucho más que un gesto protocolario. Fueron una manera de llevar hasta Roma los rostros, las culturas, los materiales y los saberes de los pueblos amazónicos.

El encuentro estuvo marcado por la cercanía del Pontífice, quien conversó con los integrantes de la delegación en portugués y mostró interés por las fotografías y por las experiencias compartidas sobre la realidad local.

Mujeres que sostienen la misión

La presencia y el protagonismo de las mujeres también estuvieron presentes en el diálogo.

La hermana Letícia, Hija de María Auxiliadora, recordó la historia de la presencia misionera en el río Negro y destacó el papel que las mujeres han ido adquiriendo en los procesos educativos, pastorales y comunitarios.

En la actualidad, mujeres indígenas ocupan responsabilidades como profesoras y directoras de instituciones educativas, participan activamente en la catequesis y acompañan diferentes procesos comunitarios.

Esta transformación constituye un signo importante en una región donde históricamente las mujeres han enfrentado estructuras culturales que limitaban su participación.

El crecimiento de la educación superior entre los pueblos indígenas también abre nuevos caminos. Actualmente existen indígenas con formación universitaria, maestrías y doctorados, fortaleciendo su capacidad para aportar desde sus propios conocimientos y perspectivas a la educación, la investigación y la vida de sus comunidades.

Memoria de una historia misionera

Durante la conversación también se hizo memoria de la presencia de los misioneros salesianos en el río Negro, iniciada a comienzos del siglo XX, así como de la llegada de las religiosas salesianas.

La historia misionera de la región ha estado marcada por luces y sombras. Junto a experiencias de acompañamiento, educación y defensa de los pueblos indígenas, también se reconocen los impactos que tuvieron determinadas prácticas de los antiguos internados sobre las lenguas y culturas originarias.

Esta memoria histórica forma parte del proceso actual de la Iglesia amazónica, llamada a revisar su presencia desde una perspectiva intercultural, reconociendo los errores del pasado y fortaleciendo una evangelización que valore las culturas y la autonomía de los pueblos.

En este contexto, durante la entrevista posterior al encuentro también se evocó la figura de Sor Cleusa Rody Coelho, religiosa vinculada a la defensa y acompañamiento de los pueblos de la Amazonía, cuyo testimonio continúa siendo recordado por su entrega misionera.

Una Iglesia en salida hacia las periferias

Al finalizar la audiencia, monseñor Raimundo Vanthuy Neto destacó la sencillez y cercanía con la que se desarrolló el encuentro. El obispo pidió al Papa una bendición especial para la Iglesia del río Negro, los misioneros y las comunidades, además de expresar la necesidad de seguir encontrando caminos para garantizar la sostenibilidad de la misión diocesana.

La audiencia se convierte así en un signo de comunión entre la Iglesia universal y una de las periferias geográficas más desafiantes del planeta.

Para la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), este encuentro reafirma la importancia de una Iglesia que escucha a los pueblos amazónicos, reconoce su protagonismo, valora sus culturas y acompaña sus procesos de defensa de la vida y del territorio.

Desde las comunidades ribereñas hasta el corazón del Vaticano, la Iglesia del río Negro recuerda que la Amazonía no es solamente un territorio que necesita ser protegido: es también una Iglesia viva, diversa y profundamente comunitaria, que tiene mucho que aportar a la Iglesia universal.

El encuentro con el Papa vuelve a poner en el centro una convicción fundamental: caminar con los pueblos amazónicos significa escuchar sus voces, aprender de sus saberes y construir juntos una Iglesia con rostro amazónico, comprometida con la dignidad humana y el cuidado de la Casa Común.

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