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Patricia Gualinga ante la ONU: «No habrá seguridad en la Amazonía sin los pueblos indígenas»

La lideresa kichwa de Sarayaku, Ecuador, y expresidenta de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), intervino en el 13.º período de sesiones de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, en Viena, Austria. Allí alertó sobre el avance de las economías ilícitas en los territorios indígenas y llamó a los Estados a reconocer el papel de los pueblos originarios en la protección de la Amazonía.

La seguridad de la Amazonía requiere reconocer los derechos, los conocimientos ancestrales y el liderazgo de los pueblos indígenas. Este fue el mensaje central de Patricia Gualinga Montalvo, miembro del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas (UNPFII), durante su intervención en el 13.º período de sesiones de la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC), celebrado en Viena, Austria.

Como mujer kichwa del pueblo de Sarayaku, en la Amazonía ecuatoriana, Gualinga participó acompañando a una delegación de representantes indígenas amazónicos, con el propósito de transmitir las preocupaciones y recomendaciones de sus pueblos frente al crecimiento de las economías ilícitas y la delincuencia organizada en sus territorios.

«No habrá seguridad en la Amazonía ni en ningún territorio indígena sin los pueblos indígenas», afirmó al concluir su intervención, en la que destacó que las comunidades originarias no son únicamente víctimas de las amenazas que afectan a la región, sino también actores fundamentales en la conservación de la biodiversidad y la defensa de la vida.

Las economías ilícitas amenazan la vida y los territorios indígenas

Durante su intervención, Gualinga expuso cómo actividades como la minería ilegal, el narcotráfico, la tala ilegal y la trata de personas se han extendido en distintos territorios indígenas, generando graves consecuencias ambientales, sociales y culturales.

Advirtió que estas actividades no actúan de manera aislada, sino que comparten rutas, recursos financieros y estructuras de violencia. En determinadas zonas, los grupos criminales imponen normas, extorsionan a las comunidades y reclutan a jóvenes, mientras la contaminación por mercurio afecta los ríos, los alimentos y la salud de las poblaciones.

La lideresa también señaló que la minería ilegal favorece la deforestación, la contaminación de las fuentes de agua y distintas formas de explotación humana, incluida la trata de personas con fines de explotación sexual y esclavitud.

Estas dinámicas debilitan los medios de vida de las comunidades, provocan desplazamientos y amenazan la continuidad de sus prácticas culturales y espirituales. Además, quienes defienden los territorios se enfrentan a riesgos cada vez mayores.

En este contexto, Gualinga recordó que, según los datos presentados en su intervención, al menos 296 personas defensoras fueron asesinadas en la Amazonía entre 2014 y 2022. También hizo énfasis en los impactos desproporcionados de estas violencias sobre las mujeres indígenas, quienes afrontan riesgos específicos en los territorios afectados por las economías ilícitas.

Los pueblos indígenas, protagonistas de la protección de la Amazonía

Frente a este panorama, Patricia Gualinga destacó que los pueblos indígenas han protegido sus territorios durante miles de años gracias a sus conocimientos ancestrales, sus sistemas de gobernanza propia y su relación con la Madre Tierra.

Las guardias indígenas, los sistemas comunitarios de monitoreo y las instituciones propias constituyen herramientas esenciales para el cuidado de los ecosistemas y la defensa de los derechos colectivos.

Desde esta perspectiva, la protección de la Amazonía no puede limitarse a estrategias de seguridad centradas exclusivamente en combatir a las organizaciones criminales. También requiere fortalecer las capacidades de las comunidades, respetar sus formas de organización y garantizar condiciones para que puedan ejercer sus derechos territoriales sin amenazas ni violencia.

«Las soluciones serán más eficaces y sostenibles si incorporan los derechos, los conocimientos y las instituciones de los pueblos indígenas», expresó la representante del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.

Su intervención puso de relieve la necesidad de que los Estados reconozcan el papel de las autoridades indígenas y garanticen su participación plena y efectiva en las decisiones que afectan a sus territorios.

Un llamado a los Estados y al sistema de las Naciones Unidas

En el marco de la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, Gualinga instó a los Estados partes a incorporar las recomendaciones del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas en sus deliberaciones y respuestas frente al crimen organizado.

Entre las principales demandas destacó el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, la protección de líderes y defensores territoriales, la lucha contra la impunidad y la garantía de mecanismos efectivos de participación indígena.

Asimismo, informó que el Foro Permanente está elaborando un estudio sobre las economías ilícitas y la delincuencia organizada en los territorios de los pueblos indígenas, cuya presentación está prevista para 2027. Este trabajo busca contribuir al análisis de una problemática que afecta a comunidades indígenas de distintas regiones del mundo y aportar elementos para fortalecer las respuestas institucionales.

La participación de representantes indígenas en estos espacios internacionales resulta fundamental para que las políticas de seguridad y cooperación respondan a las realidades de los territorios y no profundicen las vulnerabilidades de sus habitantes.

Defender a los pueblos indígenas es defender la vida de la Amazonía

La intervención de Patricia Gualinga plantea un desafío que interpela tanto a los Estados como a la comunidad internacional: reconocer que la seguridad de la Amazonía está estrechamente vinculada con la garantía de los derechos de los pueblos que la habitan y protegen.

Para la Iglesia con rostro amazónico, este llamado también invita a reafirmar el compromiso con la defensa de la vida, la dignidad de los pueblos indígenas y el cuidado de la Casa Común. Escuchar sus voces, acompañar sus luchas y promover su participación efectiva son caminos indispensables para construir una Amazonía donde la justicia, la paz y el respeto a la diversidad sean una realidad.

La protección de este territorio, fundamental para el equilibrio ecológico del planeta, exige respuestas integrales que enfrenten las economías ilícitas, protejan a quienes defienden la selva y fortalezcan a las comunidades que históricamente han cuidado sus ecosistemas.

Como recordó Patricia Gualinga ante las delegaciones internacionales, no habrá seguridad en la Amazonía sin los pueblos indígenas, porque defender sus territorios es también defender la vida, la dignidad humana y el futuro de toda la humanidad.

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