Los obispos de la Diócesis de Ponta de Pedras y de la Prelatura del Marajó, en el estado de Pará, Brasil, solicitan la intervención inmediata de las autoridades ante la gravedad de los incendios y las quemas que afectan los bosques, campos y comunidades del archipiélago.
Ante el aumento de los incendios forestales y las quemas que afectan al archipiélago de Marajó, en el estado de Pará, Brasil, los obispos de la Diócesis de Ponta de Pedras y de la Prelatura del Marajó hicieron público, el 6 de noviembre de 2026, un llamado urgente a las autoridades gubernamentales, organizaciones sociales y comunidades religiosas para responder a esta emergencia ambiental y humanitaria.
En una carta dirigida a las comunidades, monseñor Paulo Andreolli, SX, obispo nombrado de la Diócesis de Ponta de Pedras, y monseñor José Ionilton Lisboa de Oliveira, SDV, obispo de la Prelatura de Marajó, expresaron su preocupación por los incendios que están devastando los bosques y campos de la región, afectando gravemente a la población local.
Los obispos señalaron que han recibido numerosos mensajes y videos de las comunidades que muestran la magnitud de los incendios. Entre los registros más recientes se encuentra uno procedente del municipio de Anajás, donde se observan los bosques en llamas y a la población sufriendo las consecuencias del fuego y del humo.
Comunidades vulnerables ante una emergencia climática
La carta advierte sobre la difícil situación que enfrentan las comunidades del archipiélago, especialmente por su limitada capacidad para responder a las consecuencias de la intensa sequía y las condiciones climáticas extremas.
Los obispos relacionan esta situación con el fenómeno denominado «Súper El Niño», que, según señalan, desde junio de 2026 ha presentado un ritmo de calentamiento extremadamente acelerado, coincidiendo con un período de sequía de intensidad histórica y potencialmente devastadora para la región.
Uno de los impactos más preocupantes es la pérdida de los medios de subsistencia de las familias. Los incendios están destruyendo cultivos y áreas de recolección de productos forestales, entre ellos el açaí, alimento y fuente de ingresos fundamental para numerosas comunidades del interior del archipiélago.
Esta situación amenaza con profundizar las dificultades económicas y sociales de una población que depende directamente de los recursos del territorio para su alimentación y sustento.
Un llamado a la acción de las autoridades y la sociedad civil
Ante la gravedad de la emergencia, los obispos solicitan la intervención urgente de los gobiernos municipales, estatal y federal, así como del Ministerio Público, las cámaras municipales, la Asamblea Legislativa y los representantes políticos del estado de Pará.
El llamado también está dirigido a las organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales, sindicatos, instituciones de investigación, comunidades religiosas e iglesias cristianas, con el propósito de construir una respuesta inmediata y articulada frente a los incendios.
Asimismo, los responsables de las Iglesias locales están promoviendo orientaciones a sacerdotes, religiosos, religiosas y agentes pastorales para sensibilizar a la población sobre los riesgos del uso inadecuado del fuego. Sin embargo, advierten que estas acciones de prevención no son suficientes ante la intensidad de los incendios que actualmente afectan al territorio.
La Iglesia se une al clamor de los pueblos
Al concluir su pronunciamiento, los obispos se presentan como servidores de Cristo y pastores de la Iglesia católica en el Marajó, elevando un llamado de solidaridad ante el grito de auxilio de las comunidades afectadas.
«Estamos pidiendo la intervención del poder público», expresan, al insistir en la necesidad de una respuesta que permita proteger a la población, los bosques y los medios de vida de las familias amazónicas.
La emergencia en el Marajó vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las comunidades amazónicas ante los fenómenos climáticos extremos y la necesidad de fortalecer la prevención, la atención de emergencias y la protección de los territorios.
Cuidar la Amazonía significa también proteger a sus pueblos, sus fuentes de sustento y sus territorios. El clamor de las comunidades del Marajó exige solidaridad y respuestas urgentes.