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Cardenal Leonardo Steiner: “Todos estamos llamados a sembrar la Palabra”

En el marco del Pre-Congreso Vocacional del Regional Norte 1 de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), el Cardenal Leonardo Ulrich Steiner, arzobispo metropolitano de Manaos y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), invitó a la Iglesia a renovar su compromiso con la misión, recordando que todos los bautizados están llamados a ser sembradores de la Palabra y testigos de la esperanza.

La celebración eucarística, realizada en la Catedral Metropolitana Nuestra Señora de la Concepción, reunió a más de setenta participantes del Pre-congreso Vocacional Regional, quienes culminaban varios días de formación y discernimiento de cara al V Congreso Vocacional de Brasil, que se celebrará del 4 al 6 de septiembre de 2026 en Aparecida.

La Eucaristía fue concelebrada por Mons. Wilfried Theising, obispo auxiliar de Münster (Alemania), de visita en la Arquidiócesis de Manaos, y mons. José Albuquerque, obispo de Parintins y referente nacional del Servicio de Animación Vocacional (SAV), junto a sacerdotes que acompañaron el proceso formativo del encuentro.

El Dios que nunca deja de sembrar

Inspirado en la parábola del sembrador (Mt 13,1-23), el cardenal Steiner ofreció una profunda reflexión sobre la acción permanente de Dios en la historia de la humanidad.

El presidente de la CEAMA recordó que Dios ha sembrado vida desde el principio de la creación y continúa haciéndolo hoy con una generosidad inagotable.

«La Palabra ha estado sembrando desde toda la eternidad. Sembró estrellas, sembró soles, sembró la vida, sembró esperanza, liberación y fidelidad. Y continúa sembrando. Nosotros somos los destinatarios de esa Palabra de amor, de conversión, de esperanza y de liberación», expresó.

El purpurado destacó que el sembrador no selecciona dónde lanzar la semilla, sino que la ofrece abundantemente, confiando en que encontrará tierra fértil donde pueda germinar y dar fruto.

Ser tierra buena para el Evangelio

A partir de las enseñanzas de san Agustín, el cardenal invitó a los fieles a preguntarse qué tipo de tierra ofrecen a la Palabra de Dios.

Recordó que el Evangelio interpela a cada persona a abandonar los caminos endurecidos, las piedras de la superficialidad y los espinos que representan las preocupaciones, ambiciones y egoísmos que impiden el crecimiento del Reino.

«Jesús es el sembrador, pero también es la semilla. Dios no deja de sembrar en nuestras vidas, incluso en medio de nuestras fragilidades, rechazos y dificultades. Por eso estamos llamados a preparar el corazón para que la Palabra produzca abundantes frutos», afirmó.

Todos somos discípulos misioneros

Dirigiéndose especialmente a quienes participaron en el Pre-congreso Vocacional, el cardenal recordó que toda vocación nace del Bautismo y está orientada a la misión.

«Por la gracia de la semilla, todos somos discípulos misioneros. Todos estamos llamados a sembrar la Palabra. Todas las vocaciones en la Iglesia existen para ofrecer semillas de esperanza, de paz, de consuelo, de fortaleza y de amor», señaló.

En este sentido, subrayó que la misión de la Iglesia no consiste únicamente en anunciar el Evangelio con palabras, sino también en sembrar esperanza allí donde la vida enfrenta el sufrimiento, la exclusión y el desaliento.

La Palabra siempre da fruto

Durante la homilía, el cardenal también recordó las palabras del profeta Isaías: «La palabra que sale de mi boca no volverá a mí vacía», afirmando que esta promesa sostiene la confianza de la Iglesia en medio de los desafíos evangelizadores.

Aunque el anuncio del Evangelio pueda parecer estéril en algunos contextos, explicó que la Palabra de Dios siempre produce frutos cuando encuentra corazones disponibles para acogerla.

Al concluir su reflexión, invitó a toda la Iglesia a contemplar el ejemplo de Jesucristo, quien ofrece el Evangelio sin hacer distinciones entre las personas.

«Así como el sembrador esparce la semilla con sencillez y generosidad, también Jesús ofrece su Palabra a todos, sin distinguir entre ricos y pobres, sabios e ignorantes, fuertes o débiles. Él ofrece la salvación a toda la humanidad», expresó.

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