En la sede de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), en Brasilia, se presentó este jueves el informe “Violencia contra los pueblos indígenas en Brasil – datos de 2025”, elaborado por el Consejo Indigenista Misionero (CIMI), organismo que acompaña y defiende los derechos de los pueblos indígenas en el país.
Durante el lanzamiento, el cardenal Leonardo Ulrich Steiner, OFM, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y del CIMI, destacó el valor del informe como instrumento para hacer visible una realidad que continúa afectando profundamente a los pueblos originarios.
“El documento quiere fortalecer la memoria indígena, denunciar las injusticias, inspirar compromisos y reavivar la esperanza de que otro futuro es posible”, afirmó el cardenal Steiner.
Para el presidente de la CEAMA, ese futuro debe estar “fundado en la justicia, en la dignidad y en la protección de la Casa Común”, así como en “el respeto incondicional a la vida de los indígenas”.
“Estamos a favor de los pueblos indígenas para que continúen siendo pueblos”
El cardenal Steiner explicó que detrás de las cifras recogidas por el informe existen pueblos, culturas y comunidades que luchan por permanecer en sus territorios y preservar sus formas de vida.
Al recordar una conversación que mantuvo años atrás con Ayres Britto, entonces presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Steiner evocó la reflexión del magistrado sobre la demarcación del Territorio Indígena Raposa Serra do Sol.
“Descubrí que había pueblos. Eran pueblos los que estaban allí. No eran personas sueltas, eran pueblos”, recordó.
Para Steiner, esta afirmación expresa una de las claves fundamentales de la misión del CIMI: acompañar a los pueblos indígenas para que puedan continuar siendo pueblos, con sus territorios, culturas, lenguas y formas propias de vida.
“Estamos a favor de los pueblos indígenas para que continúen siendo pueblos, tengan su espacio, su territorio, puedan cultivar su cultura, puedan continuar con su lengua, puedan tener esa presencia indígena en la cultura brasileña”, señaló.
Detrás de las cifras hay vidas y territorios
El presidente del CIMI agradeció especialmente el trabajo de los misioneros y misioneras que hacen posible la elaboración del informe. Son ellos quienes, desde distintas regiones de Brasil, acompañan a las comunidades, recogen testimonios y registran situaciones de violencia, asesinatos, invasiones y vulneraciones de derechos.
“Son muchos misioneros y misioneras que recogen estos datos, notifican las muertes, las violencias sobre sus territorios, y después todos son sistematizados”, explicó.
El informe presentado recoge precisamente esta realidad. Durante 2025 se registraron 258 asesinatos de indígenas, 215 suicidios y 1.024 muertes de niños indígenas menores de cinco años, además de cientos de situaciones de amenazas, agresiones, racismo, violencia sexual, invasiones y conflictos territoriales.
Más allá de las estadísticas, el documento busca despertar a la sociedad brasileña sobre el valor y la dignidad de los pueblos indígenas.
“El espíritu no habla más”
En su intervención, el cardenal Steiner compartió también una experiencia que, según explicó, marcó profundamente su mirada sobre la realidad indígena.
Durante una visita a una pequeña comunidad de Mato Grosso do Sul, conversó con un cacique de edad avanzada y le preguntó por qué los jóvenes de la comunidad se estaban suicidando.
La respuesta fue breve y contundente:
“El espíritu no habla más”.
“Me quedé chocado”, reconoció Steiner.
Para el cardenal, esta expresión revela una dimensión profunda de la crisis que atraviesa a muchos pueblos indígenas: una ruptura que no puede explicarse únicamente desde las cifras de salud pública o las condiciones económicas, sino que también toca la espiritualidad, la identidad, la cultura y la relación con el territorio.
“Pienso que el informe quiere traer un poco la palabra del espíritu que no habla más”, afirmó.
Una memoria que se convierte en compromiso
El informe del CIMI se presenta así no solamente como un registro estadístico de la violencia, sino como un instrumento de memoria, denuncia y esperanza.
Los datos de 2025 muestran que la defensa de los derechos indígenas continúa enfrentando enormes desafíos: conflictos por la tierra, invasiones, minería ilegal, presión sobre los territorios, dificultades en los procesos de demarcación y graves deficiencias en el acceso a salud, educación, agua potable y saneamiento.
En este contexto, la palabra del cardenal Steiner invita a mirar la realidad desde una perspectiva integral: defender la vida de los pueblos indígenas significa defender sus territorios, sus culturas, sus lenguas, sus espiritualidades y su derecho a existir como pueblos.
Desde la CEAMA, esta perspectiva se vincula con el llamado a una Iglesia con rostro amazónico, comprometida con los pueblos originarios y con el cuidado de la Casa Común.
El informe presentado en Brasilia deja una pregunta abierta para toda la sociedad y también para la Iglesia: ¿cómo hacer que vuelva a hablar el espíritu allí donde la violencia, el despojo y la pérdida de derechos han intentado silenciarlo?
La respuesta, como recordó el cardenal Steiner, pasa por la justicia, la dignidad, la memoria, la protección de los territorios y el respeto incondicional por la vida de los pueblos indígenas.