La defensa de la vida, el cuidado de los pueblos y la protección de la Casa Común constituyen hoy uno de los mayores desafíos para la misión de la Iglesia en la Amazonía. Esta reflexión es desarrollada por el académico venezolano Lino E. Morán Beltrán en el artículo “Dignificar la vida: el compromiso ético de la Iglesia en la Amazonía”, publicado en la edición 352 de la revista Dimensión Misionera, de los Misioneros de la Consolata – Región Colombia.
El texto se enmarca en la edición titulada “Misión y Ética: Transformadora, interiorizada, vivida y pensada”, que propone comprender la misión como una expresión ética del Evangelio, capaz de responder a las profundas crisis sociales, ambientales y culturales que atraviesa la humanidad.
Una misión que nace de la defensa de la vida
El autor parte de una constatación preocupante: la humanidad enfrenta una crisis multidimensional marcada por las guerras, el desplazamiento forzado, el deterioro ambiental y un modelo económico que sacrifica la vida de los pueblos y de los ecosistemas en favor de intereses particulares.
En este contexto, afirma que preservar la vida constituye el mayor desafío ético de nuestro tiempo y recuerda que la misión de la Iglesia encuentra precisamente allí su razón de ser: anunciar el Evangelio allí donde la vida es más vulnerable.
La misión, señala Morán, no puede reducirse a una actividad pastoral aislada, sino que representa un compromiso integral con la dignidad humana y con la protección de la creación. Los misioneros y misioneras están llamados a hacerse cercanos a las comunidades, respetando sus culturas, compartiendo sus esperanzas y acompañando sus procesos sin actitudes de imposición o colonialismo.
La Amazonía: territorio de esperanza y compromiso
El artículo destaca que la Amazonía representa uno de los escenarios donde este compromiso adquiere una expresión concreta.
Inspirado en el mensaje enviado por el papa León XIV a la VI Asamblea General de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), el autor recuerda que la Iglesia amazónica está llamada a responder con esperanza a los desafíos sociales, ambientales, culturales y eclesiales que afectan a la región, agravados por el abuso de poder y el ecocidio.
En esa misma línea, recupera la imagen del shihuahuaco, árbol milenario de profundas raíces y amplia copa protectora, utilizada por el Santo Padre como símbolo de una Iglesia que permanece firme, protege la vida y ofrece refugio a las futuras generaciones.
Evangelización y justicia social: una misma misión
Morán subraya que la evangelización en la Amazonía no puede separarse de la promoción de la justicia social ni del cuidado de la Casa Común.
Retomando la enseñanza de Querida Amazonía del papa Francisco, recuerda que la Iglesia reconoce el valioso aporte histórico de muchos misioneros y misioneras que han acompañado a los pueblos indígenas en la defensa de sus derechos y de su dignidad frente a diversas formas de exclusión.
Desde esa perspectiva, identifica tres grandes tareas para la misión en la Amazonía:
- Anunciar a Jesucristo respetando las culturas y fortaleciendo una Iglesia con rostro amazónico;
- Acompañar a las comunidades indígenas y a los pueblos más vulnerables mediante una presencia cercana que promueva sus derechos y su dignidad;
- Proteger la creación frente al ecocidio provocado por la minería ilegal, la deforestación, la contaminación de los ríos y otras actividades extractivas que amenazan los ecosistemas amazónicos.
Estas acciones, sostiene el autor, expresan una ecología integral en la que el anuncio del Evangelio y la justicia social forman parte de una misma vocación misionera.
Un horizonte en sintonía con el camino de la CEAMA
Las reflexiones presentadas en este artículo dialogan profundamente con la misión de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, que desde su creación ha promovido una Iglesia sinodal, intercultural y comprometida con la defensa de los pueblos amazónicos y de la Casa Común.
En un contexto marcado por múltiples amenazas para la región, el compromiso ético de la misión continúa siendo una invitación a fortalecer una presencia eclesial que acompañe la vida de los pueblos, promueva la justicia y anuncie el Evangelio desde el respeto, el diálogo y el cuidado de toda la creación.
Como recuerda el artículo de Dimensión Misionera, la misión en la Amazonía encuentra su mayor credibilidad cuando se convierte en testimonio concreto del amor de Dios, capaz de unir evangelización, justicia social y protección de la vida en todas sus expresiones.