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El Papa León XIV envía un videomensaje a la VI Asamblea General de la CEAMA

En el marco de la VI Asamblea General de la CEAMA, que se celebra del 16 al 20 de marzo de 2026 en Bogotá, el Papa León XIV envió un videomensaje dirigido a los participantes del encuentro, en el que expresó su cercanía con los pueblos amazónicos y alentó a la Iglesia de la región a continuar el camino sinodal iniciado tras el Sínodo para la Amazonía 2019.

Dirigiéndose a obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos reunidos en la Asamblea, el Santo Padre inició su mensaje con un saludo de paz y comunión, destacando el carácter espiritual y discerniente del encuentro:

“Con alegría me dirijo a todos ustedes… están viviendo un tiempo privilegiado de escucha al Espíritu Santo para discernir el camino de las comunidades enraizadas en esa región”.

El Papa recordó que la Asamblea es fruto de un proceso de preparación acompañado por la oración, en el que los participantes han compartido con él los desafíos, sufrimientos y esperanzas de los pueblos amazónicos, así como la preocupación por el deterioro creciente de su entorno natural. Ante estas realidades, manifestó su cercanía pastoral con quienes viven estas situaciones.

Horizontes Pastorales Sinodales para la misión en la Amazonía

En su mensaje, el Santo Padre valoró especialmente el trabajo de la Asamblea en la formulación de los Horizontes Pastorales Sinodales, una de las tareas centrales del encuentro. Estos horizontes buscan orientar la misión de la Iglesia en la región y fortalecer el anuncio del Evangelio en clave amazónica.

El Papa citó la exhortación apostólica postsinodal Querida Amazonia de Papa Francisco para recordar que la misión de la Iglesia es anunciar:

“Un Dios que ama infinitamente a cada ser humano y que ha manifestado plenamente ese amor en Cristo”.

Asimismo, destacó que durante la Asamblea también se realizará la elección de la nueva presidencia de la CEAMA para el período 2026–2030, cuya misión será continuar impulsando la implementación de las orientaciones del Sínodo para la Amazonía y preparar la contribución de la experiencia amazónica para la futura Asamblea Eclesial prevista en Roma en 2028.

“Algo nuevo está naciendo”: la inspiración bíblica de la Asamblea

El Papa León XIV se refirió también al lema bíblico elegido por la Asamblea, tomado del libro del profeta Isaías:

“Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?” (Is 43,19).

A partir de esta imagen, el Papa invitó a los participantes a reconocer los signos de novedad que el Espíritu suscita en la Iglesia amazónica. Para ilustrar esta esperanza, evocó el shihuahuaco, árbol emblemático de la selva amazónica conocido como el “gigante de la selva”.

Este árbol, explicó, crece lentamente pero puede vivir más de mil años y convertirse en un verdadero ecosistema que da refugio y vida a múltiples especies. Con esta imagen, el Papa señaló que la Iglesia está llamada a ser:

un signo de unidad en la diversidad y un refugio seguro que genera y protege la vida.

Una Iglesia de las Bienaventuranzas

En su reflexión, el Santo Padre recordó que el futuro prometido por el profeta Isaías encuentra su plenitud en la visión del libro del Apocalipsis, donde Dios “hace nuevas todas las cosas” (Ap 21,5). Por ello, invitó a los participantes a trabajar con una fe profundamente enraizada en Cristo, capaz de renovar la vida personal y comunitaria.

En este contexto, señaló que la Iglesia en la Amazonía está llamada a ser:

“La Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres”.

Esta perspectiva evangélica resulta particularmente significativa ante los desafíos sociales, ambientales, culturales y eclesiales que atraviesa la región amazónica, marcada en muchos lugares por situaciones de explotación, abuso y degradación ambiental.

La flor de la pasión: símbolo profético de la Iglesia amazónica

El Papa también hizo referencia al símbolo elegido para esta Asamblea, la flor de la pasión, cuya forma recuerda los elementos de la Pasión de Cristo. Para el Santo Padre, esta imagen expresa la dimensión profética de la Iglesia en la Amazonía.

Según explicó, la misión de la Iglesia y de todos sus miembros —cada uno según su vocación— consiste en:

  • anunciar el kerygma y la vida nueva en Cristo,
  • acompañar a quienes sufren,
  • custodiar la creación,
  • defender el respeto a la vida en todas sus formas, especialmente la vida humana.

Hacia una Iglesia con rostro amazónico

Otro aspecto central del mensaje fue la referencia al proceso de construcción de una Iglesia con rostro amazónico, uno de los grandes sueños surgidos del Sínodo para la Amazonía 2019.

El Papa recordó que este camino se realiza a través del proceso de inculturación de la fe, que permite que el Evangelio dialogue con las culturas y sabidurías de los pueblos amazónicos. Citando el Documento de Aparecida, destacó que la inculturación enriquece a la Iglesia con nuevas expresiones y valores, permitiendo una catolicidad más plena, no solo geográfica sino también cultural.

Al mismo tiempo, reconoció que se trata de un camino exigente, que requiere apertura y valentía para acoger la novedad del Espíritu:

“Hace falta aceptar con valentía la novedad del Espíritu capaz de crear siempre algo nuevo con el tesoro inagotable de Jesucristo”.

Continuar sembrando esperanza en la Amazonía

Finalmente, el Papa León XIV animó a pastores y fieles a seguir fortaleciendo la identidad de discípulos misioneros en la Amazonía, recordando el testimonio de tantas personas que han entregado su vida al servicio del Evangelio en esta región.

El Santo Padre evocó a quienes han sembrado el Evangelio incluso con su propia sangre, convirtiéndose —unidos a la pasión de Cristo— en la raíz de ese “árbol gigante” que hoy sigue creciendo en la Amazonía.

El Papa concluyó su mensaje confiando los frutos de la VI Asamblea General de la CEAMA a la intercesión de la Virgen María, Madre del Creador, e impartiendo su Bendición Apostólica a todos los participantes.

De este modo, el videomensaje del Santo Padre se convierte en un fuerte impulso espiritual para el camino que la Iglesia amazónica continúa recorriendo: una Iglesia sinodal, inculturada y comprometida con la defensa de la vida, los pueblos y la Casa Común.

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