Ante el avance de concesiones mineras en la cuenca del río Nanay, el Vicariato Apostólico de Iquitos (Perú) hizo público un firme pronunciamiento en defensa de esta fuente de vida para la Amazonía peruana, reiterando el compromiso de la Iglesia con el cuidado de la Casa Común y la protección de los derechos de las comunidades amazónicas.
Bajo el lema “Iglesia que escucha, Amazonía que florece”, el Vicariato expresó su preocupación por el proceso de otorgamiento de concesiones mineras dentro de la cuenca del Nanay, pese a la vigencia de normas que prohíben este tipo de actividades en la zona.
La Iglesia local recordó que el río Nanay constituye la principal y única fuente de agua potable para cerca de medio millón de habitantes de la ciudad de Iquitos, además de sostener la vida de numerosas comunidades ribereñas e indígenas. En este contexto, advirtió que la expansión de la actividad minera representa una grave amenaza para la salud, la biodiversidad y el equilibrio ecológico de la región.
El pronunciamiento señala que la experiencia en otras zonas amazónicas ha demostrado que la minería genera contaminación por mercurio, deforestación, pérdida de biodiversidad, conflictos sociales y un incremento de la criminalidad asociada a las economías ilegales.
Frente a esta situación, el Vicariato Apostólico de Iquitos exige al Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (INGEMMET), al Ministerio de Energía y Minas (MINEM) y a la Presidencia del Consejo de Ministros del Perú la nulidad inmediata de las concesiones otorgadas en la cuenca del Nanay, el cumplimiento estricto de la legislación que prohíbe nuevos petitorios mineros y la erradicación definitiva de las dragas y campamentos ilegales que continúan degradando este ecosistema.
El documento fundamenta su llamado en la Doctrina Social de la Iglesia, recordando que el derecho al agua es un derecho humano fundamental del cual dependen la vida, la salud y la dignidad de las personas. Asimismo, recuerda el magisterio de los papas Benedicto XVI, Francisco y León XIV, quienes han insistido en que los intereses económicos nunca pueden prevalecer sobre el bienestar de las personas y el cuidado de la creación.
Desde la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) nos unimos a esta voz profética de la Iglesia en Iquitos y renovamos nuestro compromiso con la defensa de los territorios amazónicos, el cuidado de las fuentes de agua y la protección de los pueblos que habitan la Amazonía.
En un momento en el que la región enfrenta crecientes presiones extractivas, la defensa del río Nanay constituye también una defensa de la vida, de los derechos humanos y del futuro de toda la Amazonía.
