En el marco de la Semana de Hermandad, realizada en el Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, en la Amazonía boliviana, el vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), Juan Urañavi, compartió la misión de la Iglesia amazónica frente al desafío del cuidado de la Casa Común y llamó a pasar de la reflexión a una acción sustentada en la espiritualidad y la ecología integral.
En el marco de la Semana de Hermandad, desarrollada en el Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez, en la Amazonía boliviana, se realizó un taller dedicado al cuidado de la Casa Común, inspirado en la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco. El espacio reunió a representantes de distintas jurisdicciones y permitió profundizar en los desafíos ecológicos que enfrenta la Amazonía y en el compromiso de la Iglesia con la defensa de la vida y la creación.
Uno de los momentos centrales estuvo a cargo de Juan Urañavi, vicepresidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) en representación de los pueblos indígenas, quien presentó el papel de la CEAMA y compartió una reflexión sobre la necesidad de fortalecer una respuesta eclesial ante la crisis socioambiental desde una perspectiva de ecología integral, espiritualidad y acción comunitaria.
Durante su intervención, Urañavi explicó que la CEAMA es un organismo de la Iglesia llamado a acompañar, fortalecer y animar a las Iglesias locales, especialmente en los desafíos relacionados con el cuidado de la Casa Común.
“Es un organismo de la Iglesia que está para apoyar, para fortalecer, para animar a las Iglesias locales, especialmente en asuntos del cuidado de la Casa Común”.
Una ecología que compromete a toda la humanidad
El vicepresidente de CEAMA destacó que el cuidado de la Casa Común no puede limitarse exclusivamente a la protección del medio ambiente. Desde la perspectiva de la ecología integral, propuesta por el magisterio del Papa Francisco, se trata de una responsabilidad que involucra a todas las personas que habitan el planeta y que integra las dimensiones ambiental, social, cultural y espiritual.
“No se queda solamente con eso, sino que también se dice la ecología integral que nos compete a cada uno de los que habitamos la Casa Común”, afirmó.
En este sentido, la reflexión planteó la necesidad de superar una mirada fragmentada de la crisis ecológica y reconocer que la degradación de los ecosistemas está estrechamente relacionada con las situaciones de vulnerabilidad que viven numerosas comunidades, especialmente en territorios amazónicos.
Para Urañavi, la respuesta de la Iglesia debe partir de la realidad de los pueblos y comunidades, reconociendo sus conocimientos, experiencias y formas de relación con la naturaleza.
De la información a la acción: una conversión ecológica
Durante el taller también se destacó la necesidad de pasar de la preocupación generada por los datos sobre la crisis ambiental a una acción transformadora.
En esta línea, Ernesto Morales García, secretario ejecutivo de Pastoral Social Cáritas del Vicariato, señaló que no basta con acumular información científica sobre las crisis ambientales, sino que es necesario traducir ese conocimiento en acciones concretas desde una perspectiva de fe.
Esta reflexión permitió profundizar en uno de los llamados centrales de Laudato si’: la conversión ecológica, entendida como un cambio profundo en la manera de relacionarse con Dios, con los demás y con la creación.
Desde esta perspectiva, el cuidado de la naturaleza no es únicamente una tarea técnica o ambiental, sino también una expresión de la fe y de la responsabilidad cristiana.
“Justicia desde el corazón”
La participación de Juan Urañavi puso de relieve una mirada profundamente vinculada con la experiencia de los pueblos indígenas amazónicos, para quienes la relación con la naturaleza no puede separarse de la vida comunitaria, la espiritualidad y el territorio.
El llamado es a recuperar una relación respetuosa y agradecida con la creación, reconociendo que el agua, los bosques, los ríos, los animales y los demás seres vivos forman parte de una misma Casa Común.
En este camino, la Iglesia está llamada a promover procesos que articulen espiritualidad, justicia, defensa de los territorios, participación comunitaria y cuidado de la creación.
El taller concluyó con una invitación a fortalecer estos procesos desde las parroquias, comunidades y jurisdicciones eclesiales, haciendo de la ecología integral una dimensión transversal de la misión pastoral.
La Semana de Hermandad, realizada en la Amazonía boliviana, se convirtió así en un espacio para renovar el compromiso de la Iglesia con el cuidado de la Casa Común y para seguir tejiendo, desde los territorios, respuestas concretas ante la crisis socioambiental.
Desde la CEAMA, el llamado continúa siendo claro: cuidar la Casa Común implica defender la vida, escuchar a los pueblos y construir una ecología integral que nazca de la fe, la justicia y el compromiso con las generaciones presentes y futuras.