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“La Amazonía no puede quedar en silencio”: Paolo Ruffini en la VI Asamblea General  de la CEAMA

En el marco de la VI Asamblea General de la CEAMA, el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, ofreció una profunda reflexión sobre el papel de la comunicación en el contexto actual y su responsabilidad frente a la realidad amazónica.

Sus palabras pusieron en evidencia un desafío urgente: en un sistema mediático global marcado por la saturación informativa, la crisis ecológica y la realidad de la Amazonía han sido progresivamente desplazadas de la agenda internacional.

Cuando el mundo deja de escuchar

Ruffini señaló que los grandes conflictos globales han relegado otras urgencias fundamentales. La guerra en Ucrania desde 2022 y la de Gaza desde 2023 han reducido la visibilidad de la crisis climática y han debilitado la presión internacional para sostener compromisos ambientales.

“Las cuestiones universales —como el clima, la biodiversidad o los derechos de los pueblos indígenas— corren el riesgo de perder su urgencia o convertirse en terreno de disputa geopolítica”, advirtió.

Sin embargo, recordó que estas realidades están profundamente conectadas: la crisis ecológica y la crisis de la paz son inseparables, como lo ha señalado el Papa León XIV en su mensaje a la COP 30 de Belém.

Unir fuerzas: una red de redes para la Amazonía

Ante este escenario, el llamado fue claro: no resignarse al silencio ni a la indiferencia. La respuesta, afirmó, está en la sinodalidad también en la comunicación.

Ruffini propuso fortalecer una gran articulación entre las redes eclesiales —como la CEAMA, la REPAM, la REIBA, Cáritas y las conferencias episcopales— junto con el Dicasterio para la Comunicación, para construir una verdadera “red de redes” al servicio de la Amazonía.

“Juntos podemos conectar las Iglesias locales entre sí y con Roma, y tener una presencia propositiva y profética en las conversaciones internacionales”, afirmó.

De objeto a sujeto: cambiar la narrativa

Uno de los puntos centrales de su intervención fue la necesidad de transformar la manera en que la Amazonía es narrada en el mundo.

“Con frecuencia, la Amazonía y sus pueblos son presentados como objeto de protección, pero no como sujetos de conocimiento y propuesta”, señaló.

Frente a esto, propuso impulsar un protagonismo comunicativo desde los propios territorios, donde las voces indígenas, comunitarias y eclesiales sean el centro de la narrativa.

Comunicación que nace del territorio

El prefecto subrayó que la comunicación no puede reducirse a la difusión de noticias, que suelen ser efímeras y condicionadas por agendas externas. En cambio, llamó a construir relatos encarnados, sostenidos en el tiempo, que expresen la vida y la esperanza de los pueblos amazónicos.

Entre las propuestas concretas destacó:

  • La formación permanente de comunicadores, incluidos periodistas y comunicadores indígenas en sus propios territorios.
  • La creación de centros de producción multimedia en diócesis amazónicas.
  • El impulso de formatos digitales como podcasts, series documentales y videos cortos.
  • La articulación con plataformas globales como Vatican News para amplificar estas voces.

Una comunicación con rostro amazónico

Ruffini insistió en que la Iglesia ya posee algo único: una presencia capilar en el territorio, una cercanía real con las comunidades y una credibilidad construida desde la misión.

“Esta red eclesial puede convertirse en una verdadera arquitectura mediática distribuida”, afirmó, capaz de romper el silencio y posicionar la Amazonía en el corazón del mundo.

Educar para comunicar, comunicar para transformar

En la parte final de su intervención, el prefecto destacó la importancia de una formación integral que articule tres dimensiones fundamentales:

  • La eco-educación, para comprender la interconexión entre naturaleza, sociedad y espiritualidad.
  • La educación mediática y digital, para discernir críticamente los sistemas de información.
  • La etnoeducación, aprendiendo de los pueblos indígenas como portadores de sabiduría ancestral.

“Comunicar no es solo transmitir información, sino formar sujetos capaces de leer el mundo y transformarlo”, afirmó.

Un desafío profético

Finalmente, Ruffini subrayó que el reto de la comunicación en la Amazonía no es sólo técnico, sino profundamente pastoral, educativo y profético.

En un mundo donde las grandes cuestiones pueden desaparecer del debate global, la Iglesia amazónica está llamada a mantenerlas vivas, uniendo el testimonio local con una proyección universal.

Porque, como quedó resonando en la Asamblea, la comunicación en la Amazonía no es solo información: es testimonio, presencia y compromiso con la vida.

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