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“La Iglesia con rostro amazónico anuncia a Cristo crucificado y resucitado” – Cardenal Pedro Barreto

Con un corazón agradecido y lleno de esperanza, los obispos de la Amazonía concluyeron el primer Encuentro de Obispos de la Amazonía, celebrado en Bogotá del 17 al 20 de agosto, con la Eucaristía de Clausura en la Catedral  Primada de Colombia.

La celebración fue presidida por el Cardenal Pedro Barreto, Presidente de la CEAMA, quien en su homilía resumió la experiencia vivida en tres verbos: escuchar, discernir y compartir. “Hemos escuchado el grito de la tierra y de los pobres, compartimos lo que el Espíritu Santo nos ha comunicado y nos sentimos alentados a anunciar el Evangelio con renovado vigor”, expresó.

El Cardenal Barreto señaló dos motivos fundamentales de la celebración:

  1. Agradecer a Dios y a quienes hicieron posible este encuentro histórico, en particular a la Iglesia que peregrina en Bogotá, representada por el Cardenal Luis José Rueda y sus obispos auxiliares, por la acogida fraterna a los más de 75 pastores de las jurisdicciones eclesiásticas de la Amazonía.
  2. Ofrecer al Señor el compromiso renovado de anunciar el Evangelio y caminar juntos con los pueblos de la Amazonía, en una espiritualidad sinodal que busca discernir las decisiones desde la voluntad de Dios.

Al reflexionar sobre la Palabra, el presidente de la CEAMA recordó la parábola de los árboles en el libro de los Jueces, como advertencia sobre la necesidad de elegir líderes honestos y capaces según el Espíritu, y la parábola de los obreros de la viña en el Evangelio de Mateo, como signo de la generosidad y justicia de Dios que convoca a todos a su misión.

“La Iglesia con rostro amazónico —afirmó el Cardenal— anuncia a Jesucristo crucificado y resucitado desde la Conferencia Eclesial de la Amazonía, que acompaña y sirve a las Iglesias particulares en su misión evangelizadora”. Asimismo, invitó a no dejarse robar la esperanza, a vivir este Kairós sinodal con valentía, y a transformar las nuevas formas de comunicación en oportunidades de encuentro, fraternidad y solidaridad.

Finalmente, encomendó a María, Reina de la Amazonía, el camino eclesial de este organismo, para que fortalezca la misión de la Iglesia en el bioma amazónico y bendiga a Colombia con paz y justicia.La Eucaristía de clausura se vivió como un gesto de comunión y envío, confirmando el compromiso de los obispos de la Amazonía de seguir trabajando unidos por la vida, la justicia y el anuncio del Evangelio en este territorio vital para la humanidad.

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