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Memoria del abuelo Francisco: un año de presencia/ausencia que clama por la paz – Hna. Laura Vicuña 

Un recuerdo vivo de la presencia/ausencia del abuelo Francisco, mientras crecen en el mundo las voces de algunos líderes autoritarios que proclaman la guerra y la eliminación de la diversidad y la riqueza humana, que es el acto de ser humano.

Un año de la presencia/ausencia del abuelo Francisco, su voz sigue siendo una referencia en la construcción de la paz, en el respeto a la dignidad humana y en el cuidado de la Casa Común. La paz se construye en las acciones cotidianas, en actos concretos y en el compromiso personal y colectivo por el bien común. El abuelo Francisco sigue interpelándonos a tender puentes, derribar muros y mostrando la «paz como un camino continuo de esperanza y no solo la ausencia de guerra».

Escucho su voz serena y a la vez firme: la paz comienza cuando desarmamos nuestro corazón y luchamos por la justicia, que es condición fundamental para la vida de todos los seres vivos, pues el aire, la tierra, los bosques, las personas y todos los microorganismos tienen derecho a vivir y coexistir interconectados.

Él, en su presencia/ausencia, sigue vivo en la Amazonía por su valentía al traer al centro esta periferia que es vital para el bien de toda la humanidad. Al amplificar las voces de los pueblos «que llevan en vasos sagrados los perfumes de la esperanza, que siguen perfumando el continente contra toda la desesperación».

Sientan la presencia/ausencia de este ser de luz, que se encantó y se eternizó en las estrellas del firmamento, recordándonos que, a pesar de la oscuridad de este tiempo sombrío, las estrellas nos guiarán y la brisa de la noche nos animará cuando el desánimo se apodere de nosotros. Las estrellas nos animarán, sean valientes.

Sueño aquí desde la Querida Amazonía, con el abuelo Francisco susurrándonos al oído: sean semillas de esperanza y de justicia, para que las generaciones presentes y futuras puedan tener una casa común donde vivir. Sean audaces y persistentes en la búsqueda de la paz y no tengan miedo. Ustedes son el hoy de la historia y no se dejen engañar por las falsas soluciones, por el miedo, por el individualismo y por la falta de voluntad de vivir y de transformar el mundo. La vida que palpita en sus corazones y espíritus los llevará a construir un mundo posible para todos. La utopía es el camino que nos hace trabajar y ser constructores de puentes. ¡Ánimo, no tengan miedo!

Por: Hna. Laura Vicuña, Catequista Franciscana 

Amazonia, 21 de abril de 2026.

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