En el marco del Día Internacional de la Madre Tierra, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) comparte una reflexión del P. Jesús Huamán, vicepresidente presbítero de la institución, quien invitó a renovar el compromiso con el cuidado de la Amazonía, escuchando la sabiduría de los pueblos originarios y defendiendo la vida amenazada por múltiples formas de devastación.
“Hoy para nuestra Iglesia, celebrar el Día de la Madre Tierra significa estar junto a nuestro pueblo para ayudarlo a tomar conciencia del gran valor que tenemos y de lo sagrado que es nuestra Pachamama”, expresó el sacerdote desde Perú, recordando el profundo vínculo espiritual y cultural que une a los pueblos amazónicos con la tierra.
La sabiduría ancestral: vivir en equilibrio con la creación
El P. Huamán destacó que los pueblos indígenas han enseñado a la humanidad una verdad esencial: la tierra no se explota, se cuida. Durante siglos, las comunidades originarias han sabido convivir en armonía con los bosques, los ríos y toda la biodiversidad amazónica.
“No han abusado de la casa común, no han abusado de la tala de árboles, no han abusado de lo que tenemos en nuestra Amazonía”, señaló. Esa relación respetuosa con la naturaleza representa una enseñanza urgente para el mundo actual, marcado por el consumismo y la explotación indiscriminada de los recursos.
Amenazas que hieren la Amazonía
La reflexión también denunció las graves amenazas que hoy enfrenta la región amazónica, especialmente la minería ilegal, una de las actividades que más destruye ecosistemas, contamina ríos y afecta la vida de las comunidades.
“Van acabando con todo lo que existe, incluso con las costumbres de nuestros pueblos originarios. No respetan nada”, advirtió.
A esto se suman otros impactos visibles del cambio climático y del deterioro ambiental: inundaciones, lluvias extremas, sequías prolongadas y la disminución de peces, animales y recursos que antes abundaban en la selva.
Muchos habitantes de la Amazonía recuerdan con preocupación que antes había mayor pesca, más biodiversidad y ciclos naturales más estables, mientras que hoy la escasez comienza a sentirse con fuerza.
Signos de esperanza para la casa común
A pesar de este panorama, el vicepresidente de la CEAMA reconoció que también emergen señales esperanzadoras. Cada vez más personas, organizaciones y comunidades se suman a la defensa de la Madre Tierra.
“Hay mucha gente que se suma a la causa de la preservación de nuestra madre tierra”, afirmó, mencionando incluso a trabajadores vinculados a actividades extractivas que reconocen la necesidad de actuar en armonía con la Amazonía.
Estos gestos muestran que es posible construir una nueva conciencia ecológica basada en la responsabilidad compartida, la justicia ambiental y el respeto a los pueblos amazónicos.
Un llamado a toda la humanidad
En este Día de la Madre Tierra, la CEAMA renueva su compromiso con la defensa de la vida en la Amazonía y hace eco del llamado del Papa Francisco a escuchar “el clamor de la tierra y el clamor de los pobres”.
“El mensaje es que todos tomemos conciencia de respetar nuestra madre tierra, que nosotros debemos siempre guardar mucho respeto por ella”, concluyó el P. Jesús Huamán.
Cuidar la Amazonía no es solo tarea de quienes habitan en ella. Es una responsabilidad global, porque en sus bosques, ríos y culturas palpita una esperanza decisiva para el futuro del planeta.