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“No temas, pequeño rebaño”: Obispos del Ecuador proclaman un mensaje de paz, justicia y esperanza

En un contexto marcado por la violencia, la pobreza y la incertidumbre social, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana publicó un firme y esperanzador mensaje dirigido a los fieles católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que habitan el país, al cierre de la CLIX Asamblea Plenaria realizada en Quito del 13 al 17 de abril de 2026.

El comunicado, titulado con las palabras del Evangelio “No temas, pequeño rebaño” (Lc 12,32), expresa cercanía con las familias afectadas por la violencia, reconoce el esfuerzo de quienes trabajan por sanar las heridas del país y reafirma que “Dios no abandona a su pueblo”.

En esta importante Asamblea también participaron pastores de las jurisdicciones eclesiásticas amazónicas del Ecuador, entre ellos Mons. Celmo Lazzari, obispo del Vicariato Apostólico del Napo y delegado ecuatoriano ante la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA); así como Mons. Rafael Cob, obispo del Vicariato Apostólico de Puyo y presidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).

Una voz profética frente al sufrimiento del pueblo

Los obispos denunciaron con claridad que “la violencia ha entrado en nuestras casas, calles y escuelas”, recordando que quienes ejercen el poder tienen la obligación grave de proteger a la ciudadanía con firmeza y justicia. Frente a esta realidad, llamaron a no acostumbrarse al miedo ni negociar con la muerte.

Inspirados por el Evangelio y por el magisterio reciente de la Iglesia, recordaron que la paz se construye desde el corazón, eliminando el orgullo y la venganza, y exhortaron a todos los ecuatorianos a convertirse en artesanos de reconciliación.

La pobreza también es violencia

El mensaje episcopal subrayó otra herida profunda: la pobreza creciente y el desempleo que golpean a millones de familias. Los obispos exigieron políticas públicas orientadas a la educación de calidad, salud accesible y trabajo digno, insistiendo en que estos derechos no son beneficencia, sino justicia social.

Esta denuncia resuena con fuerza en los territorios amazónicos, donde numerosas comunidades indígenas y rurales continúan enfrentando exclusión histórica, falta de servicios básicos y amenazas contra sus territorios.

Democracia, ética y bien común

La Asamblea también defendió la democracia como espacio de libertad y fraternidad. Los obispos alertaron sobre la corrupción como “pecado social” y rechazaron cualquier intento de debilitar las instituciones del Estado.

Invitaron a la ciudadanía a ejercer con responsabilidad su compromiso cívico: votar con conciencia, exigir transparencia e involucrarse activamente en la construcción del bien común.

La Amazonía presente en el discernimiento nacional

La presencia de representantes amazónicos en esta Asamblea reafirma que la Iglesia en Ecuador camina con todos sus pueblos y territorios. Desde la Amazonía, la CEAMA valora este pronunciamiento pastoral que une la defensa de la vida, la justicia social, la paz y la dignidad humana.

En sintonía con el camino sinodal impulsado por el Papa Francisco y con el horizonte de Querida Amazonía, la voz de los obispos ecuatorianos recuerda que no hay futuro para la nación sin escuchar el clamor de los pobres, de los pueblos originarios y de la Casa Común.

Un mensaje de esperanza

Confiando el país al Inmaculado Corazón de María, los obispos concluyeron su mensaje invitando a no ceder a la desesperanza y a convertirse cada día en sembradores de paz, justicia y solidaridad.

Desde la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) nos unimos a esta oración y compromiso por un Ecuador reconciliado, fraterno y con esperanza.

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