Del 7 al 11 de octubre de 2026, la Diócesis de San José del Guaviare, Colombia, fue sede del 4.º Encuentro Regional de Espiritualidades, Semillas, Saberes y Sabores como fuente de vida en la Amazonía. La iniciativa, promovida por la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y la Diócesis de San José del Guaviare, reunió experiencias comunitarias para fortalecer la espiritualidad ecológica, compartir conocimientos ancestrales y renovar el compromiso con el cuidado de la Casa Común.
La Amazonía, territorio de vida y diversidad cultural, fue el escenario de este encuentro que permitió compartir experiencias, reconocer las espiritualidades presentes en las comunidades y fortalecer los procesos que promueven la defensa de la vida y del territorio.
Durante cinco días, participantes de distintos territorios se reunieron en San José del Guaviare para tejer relaciones entre espiritualidad, semillas, conocimientos y sabores, reconociendo el valor de las prácticas ancestrales y comunitarias que han sostenido la vida de los pueblos amazónicos a lo largo de las generaciones.
Promovido por la REPAM y la Diócesis de San José del Guaviare, el encuentro fortaleció una mirada integral de la Amazonía, en la que la cultura, la espiritualidad y el cuidado del territorio se comprenden como dimensiones inseparables de la vida.
Espiritualidad ecológica desde las raíces del territorio
Para la Pastoral Social Cáritas, presente en los territorios amazónicos colombianos, este espacio representó una oportunidad para continuar tejiendo procesos desde las comunidades y reconocer las diversas maneras de sentir, vivir y expresar la espiritualidad en cada territorio.
Las reflexiones compartidas permitieron profundizar en la relación entre la espiritualidad amazónica y la vida cotidiana de los pueblos, estrechamente vinculada con la tierra, los ríos, los bosques, las semillas y las relaciones comunitarias. Los conocimientos transmitidos entre generaciones y las prácticas tradicionales asociadas a los ciclos de la naturaleza fueron reconocidos como expresiones de una profunda conexión con la vida.
En este horizonte, el encuentro impulsó la reflexión sobre una espiritualidad ecológica arraigada en los territorios, capaz de reconocer el valor de los saberes locales y promover relaciones de respeto, reciprocidad y cuidado con la Casa Común.
Defender la Amazonía fue también cuidar las relaciones que sostienen la vida
El encuentro también permitió reconocer los desafíos sociales, ambientales y territoriales que atraviesan la Amazonía. Las disputas por el control de los territorios y las amenazas que enfrentan sus comunidades evidenciaron la necesidad de fortalecer los espacios de diálogo, escucha y articulación entre los diferentes actores comprometidos con la defensa de la vida.
Frente a esta realidad, los participantes compartieron conocimientos y experiencias que contribuyen a construir alternativas para la protección de los territorios. Las semillas, los saberes, los sabores y las espiritualidades se convirtieron en puntos de encuentro para reflexionar sobre otras formas de habitar, cuidar y defender la Amazonía.
Asimismo, se destacó que la protección de los ecosistemas está estrechamente vinculada con la dignidad de los pueblos, la continuidad de sus conocimientos ancestrales y las posibilidades de que las nuevas generaciones mantengan una relación viva con sus territorios y culturas.
Todos somos semilla: la fuerza de germinar en comunidad
La semilla fue una de las imágenes centrales que inspiró las reflexiones del encuentro, como signo de vida, diversidad y transformación. Desde esta perspectiva, cada persona y cada comunidad fueron reconocidas como portadoras de capacidades, conocimientos y experiencias que pueden crecer y dar frutos cuando se comparten.
«Todos somos semilla, con capacidades y cualidades extraordinarias para crecer en diversas dimensiones. Y cuando esas semillas se encuentran, pueden germinar en comunidad», expresó una de las reflexiones que acompañaron esta experiencia regional.
Esta mirada permitió valorar la diversidad de los pueblos amazónicos como una riqueza fundamental para fortalecer la vida comunitaria. Cada saber compartido, cada semilla conservada y cada expresión espiritual fueron reconocidos como aportes a la construcción de relaciones que alimentan la esperanza y abren caminos para el cuidado del territorio.
El encuentro reafirmó, además, que la defensa de la Amazonía requiere la participación activa de las comunidades, las organizaciones eclesiales y todos los actores comprometidos con la protección de la vida.
Una Iglesia con rostro amazónico que camina junto a los pueblos
Para la Iglesia en la Amazonía, estos espacios de encuentro constituyen oportunidades para escuchar a las comunidades, reconocer sus espiritualidades y fortalecer una misión pastoral comprometida con la vida en todas sus dimensiones.
El 4.º Encuentro Regional de Espiritualidades, Semillas, Saberes y Sabores como fuente de vida en la Amazonía reafirmó la importancia de promover una espiritualidad que nace del territorio, se nutre de los conocimientos ancestrales y se expresa en acciones concretas para el cuidado y la defensa de la Casa Común.
En comunión con el camino de la REPAM y de las Iglesias amazónicas, esta experiencia fortaleció los vínculos de fraternidad, respeto y corresponsabilidad entre quienes trabajan por una Amazonía donde los pueblos, las culturas y la biodiversidad puedan vivir en armonía.
Cuidar las semillas es cuidar el futuro; compartir los saberes es fortalecer la comunidad, y defender la Amazonía es proteger la vida. Todos somos semilla. Todos somos Amazonía.

