Noticias Recientes

Santa María Troncatti: un año de santidad que inspira a la Iglesia amazónica a caminar en misión, paz y reconciliación

A un año de su canonización, la Iglesia recuerda el testimonio de Santa María Troncatti, misionera salesiana que dedicó su vida al servicio del pueblo shuar en la Amazonía ecuatoriana. Su legado continúa inspirando a una Iglesia con rostro amazónico, comprometida con la defensa de la vida, el cuidado de la Creación, el diálogo intercultural y la construcción de la paz.

Este 19 de octubre se cumple el primer aniversario de la canonización de Santa María Troncatti, religiosa del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, cuya vida misionera dejó una profunda huella en la Amazonía ecuatoriana. Su reconocimiento como santa, celebrado el 19 de octubre de 2025 por el papa León XIV en la Plaza de San Pedro, constituye un motivo de alegría, gratitud y renovación del compromiso evangelizador para la Iglesia ecuatoriana, la Familia Salesiana y las comunidades amazónicas.

Nacida el 16 de febrero de 1883 en Corteno Golgi, Italia, María Troncatti descubrió desde joven su vocación religiosa y misionera, inspirada por el carisma de san Juan Bosco y santa María Mazzarello. En 1922 fue enviada como misionera a Ecuador, donde entregó su vida al servicio de los pueblos indígenas, especialmente de la nacionalidad shuar.

Una vida entregada al servicio de los pueblos amazónicos

Durante décadas, sor María Troncatti desarrolló una intensa labor sanitaria, educativa y evangelizadora en la Amazonía ecuatoriana. Su servicio estuvo marcado por la cercanía a las comunidades, la atención a las personas enfermas, el acompañamiento a las familias y la formación de mujeres y jóvenes.

Conocida cariñosamente como «madrecita», se distinguió por su sensibilidad ante el sufrimiento humano y su defensa de la dignidad de cada persona. Su presencia misionera fue también un puente de encuentro entre los pueblos shuar y los colonos, promoviendo el diálogo, la reconciliación y la convivencia pacífica en medio de las tensiones y los conflictos de su tiempo.

Su testimonio muestra una manera de anunciar el Evangelio que se hace cercanía, escucha, cuidado y servicio. Una misión que reconoce la dignidad de los pueblos, valora sus culturas y acompaña sus procesos de vida desde el respeto y la fraternidad.

Santa María Troncatti falleció el 25 de agosto de 1969 en un accidente aéreo en Sucúa, Ecuador, territorio amazónico al que entregó su vida y que consideraba su patria del corazón. Sus restos descansan en Macas, provincia de Morona Santiago.

Un testimonio que interpela a la Iglesia con rostro amazónico

Para la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), la memoria de Santa María Troncatti representa una invitación a renovar la vocación de una Iglesia misionera, sinodal e inculturada, que camina junto a los pueblos amazónicos y asume con decisión el compromiso de defender la vida en todas sus dimensiones.

Su experiencia misionera recuerda que evangelizar significa acompañar a las comunidades en sus realidades concretas, reconocer la riqueza de sus culturas, promover relaciones justas y trabajar por una paz que nace del encuentro, la escucha y la reconciliación.

En una Amazonía que enfrenta desafíos relacionados con la vulneración de los derechos de sus pueblos, las amenazas a sus territorios y el deterioro de los ecosistemas, su legado invita a fortalecer una pastoral que cuide la vida humana y la Casa Común, y que se comprometa con la dignidad de las personas y el futuro de las nuevas generaciones.

La vida de Santa María Troncatti también recuerda que la inculturación del Evangelio requiere una presencia respetuosa y cercana, capaz de reconocer la acción de Dios en las culturas y de construir caminos de fraternidad desde el diálogo intercultural.

Una santidad que renueva la esperanza

La canonización de Santa María Troncatti fue reconocida por la Iglesia a partir de un camino de fe y discernimiento, que incluyó la aprobación de un milagro atribuido a su intercesión. Este hecho, junto con su testimonio de entrega misionera, ha fortalecido la devoción de quienes encuentran en ella un referente de confianza en Dios, servicio y esperanza.

Al cumplirse el primer aniversario de su canonización, su vida continúa convocando a religiosas, religiosos, misioneras, misioneros y comunidades cristianas a vivir una fe comprometida con las realidades de los pueblos y territorios donde la Iglesia está presente.

Su testimonio invita a seguir construyendo una Iglesia que escucha, acompaña y sirve; que reconoce la sabiduría de los pueblos originarios; que defiende la dignidad humana; que cuida la Creación y que trabaja incansablemente por la reconciliación.

Santa María Troncatti, intercede por la Iglesia misionera e inculturada en la Amazonía, para que nuestra fe y nuestro servicio estén siempre al servicio de la vida digna, el cuidado de la Creación y la construcción de la paz. Que tu testimonio nos anime a caminar junto a los pueblos amazónicos, sembrando esperanza y fraternidad.

¡Santa María Troncatti, misionera de la Amazonía, ruega por nosotros!

Comparte