En el marco de su misión pastoral y compromiso con los pueblos amazónicos, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), en la persona de su Secretario Ejecutivo, Marcelo Lemos, realizó una visita a la comunidad indígena migrante Warao en Janoko, ubicada en el municipio de Cantá, en el estado de Roraima, Brasil, el pasado 10 de abril de 2026.
Una Iglesia que camina con los pueblos
La presencia de la Iglesia en esta comunidad es fruto de un proceso de articulación entre la Iglesia Católica y organizaciones de la sociedad civil, que han acompañado a poblaciones indígenas migrantes y refugiadas, especialmente del pueblo Warao, provenientes de Venezuela.
La comunidad Warao a Janoko se ha consolidado como un espacio de acogida, organización y reconstrucción de la vida, donde la identidad cultural, la espiritualidad y las redes comunitarias siguen siendo pilares fundamentales.
Un gesto que une la Amazonía con la Iglesia universal
Durante la visita, se recordó un gesto significativo que expresa la voz y la dignidad del pueblo Warao: hace seis meses, la CEAMA facilitó la entrega de cartas y un chinchorro (hamaca) elaborado con fibra de buriti, tejido por un artesano warao, al Papa León XIV.
Este símbolo, profundamente arraigado en la cultura amazónica, representa descanso, encuentro y comunidad, y fue presentado como signo de esperanza y comunión entre los pueblos amazónicos y la Iglesia universal.
Escuchar para responder: demandas de la comunidad
En un espacio de diálogo fraterno, los líderes comunitarios —entre ellos el jefe Biasy Pinto— junto con representantes de grupos familiares, compartieron sus principales preocupaciones y necesidades.
Entre las demandas presentadas se destacan:
- Seguridad alimentaria, como condición básica para la vida digna.
- Sostenibilidad comunitaria, especialmente la reinstalación de cocinas solares que favorezcan la autonomía energética.
- Educación indígena propia, orientada a fortalecer las lenguas, la identidad cultural y los procesos formativos desde su cosmovisión.
Estas solicitudes reflejan no solo necesidades urgentes, sino también el anhelo de un desarrollo integral que respete la dignidad, la cultura y los derechos de los pueblos indígenas.
Una misión que se hace presencia
Esta visita reafirma el compromiso de la CEAMA con una Iglesia con rostro amazónico, sinodal y misionero, que escucha, acompaña y actúa junto a los pueblos más vulnerables del territorio.
En contextos marcados por la migración, la pobreza y la exclusión, la Iglesia continúa siendo signo de esperanza, promoviendo procesos de articulación, defensa de derechos y cuidado de la vida.
La presencia en Janoko es una expresión concreta de una Iglesia que camina con los pueblos, reconociendo en ellos sujetos de vida, sabiduría y esperanza para la Amazonía y el mundo.

