La Amazonía enfrenta una amenaza creciente que podría alterar irreversiblemente su equilibrio ecológico y climático. Así lo revela el informe técnico “Punto de inflexión en la Amazonía: Importancia de los ríos voladores que conectan la Amazonía”, publicado en el marco del estudio Amazonía en peligro de extinción.
El documento explica que los llamados “ríos voladores” son corrientes de humedad que nacen en el océano Atlántico y atraviesan toda la Amazonía gracias a la capacidad de los bosques de reciclar el agua mediante la evapotranspiración. Este proceso sostiene las lluvias, regula el clima y mantiene la vida en gran parte de Sudamérica.
Sin embargo, la deforestación y la degradación forestal están debilitando este sistema natural. El estudio advierte que, de continuar la destrucción del bosque amazónico, varias regiones podrían alcanzar un “punto de no retorno”, transformándose progresivamente en ecosistemas secos similares a sabanas.
Uno de los principales hallazgos señala que el suroeste amazónico —especialmente Perú y Bolivia— es actualmente la zona más vulnerable, debido a su alta dependencia de la humedad transportada desde el este amazónico.
El informe también alerta sobre las consecuencias transfronterizas de la deforestación. Las acciones realizadas en una región del este amazónico pueden afectar las lluvias y la estabilidad climática en países ubicados más al occidente, incluyendo Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
Además, los investigadores advierten que el aumento de la temperatura, las sequías prolongadas y los incendios forestales extremos registrados en los últimos años evidencian que la Amazonía ya está experimentando fuertes señales de deterioro ecológico.
Desde la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), este llamado científico reafirma la urgencia de fortalecer el cuidado integral de la Casa Común, promover políticas de conservación y defender los territorios amazónicos y sus pueblos. La Amazonía no solo es esencial para quienes habitan la región, sino también para el equilibrio climático del planeta y la vida de las futuras generaciones.
El estudio insiste en que proteger los bosques amazónicos significa también proteger los flujos de humedad que sostienen la biodiversidad, las fuentes de agua y la resiliencia climática de toda América del Sur.