La Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) invita al Pueblo de Dios que peregrina en la Amazonía, en América Latina y el Caribe, y en todo el mundo, a unirse en oración por la VI Asamblea General, que se celebrará como un verdadero tiempo de gracia para la Iglesia con rostro amazónico.
Iluminada por la Palabra del profeta Isaías —“Yo voy a realizar una cosa nueva, que está brotando. ¿No la notan?” (Is 43,19)— la Asamblea se vive como un Kairós sinodal, un momento oportuno para discernir los caminos que el Señor sigue abriendo en medio de los pueblos amazónicos, sus culturas, sus territorios y sus luchas por la vida.
Una oración que une a la Iglesia
Como parte del camino preparatorio, la CEAMA ha puesto en manos de las comunidades la Oración de preparación para la VI Asamblea, invocando al Padre Creador, a Jesucristo y al Espíritu Santo —protagonista de la sinodalidad— para que este proceso sea signo de unidad en la diversidad y fuente de renovación misionera.
En ella pedimos:
• Corazones abiertos al clamor de los pueblos y de la tierra.
• Capacidad de reconocer la “cosa nueva” que Dios está haciendo germinar.
• Discernimiento y comunión para sostener la transformación evangelizadora.
• Fidelidad creativa a una Iglesia con rostro amazónico.
Bajo la protección de Santa María, Madre de la Amazonía, confiamos este proceso a la acción del Espíritu, para que la CEAMA siga siendo instrumento de reconciliación, esperanza y cuidado de la casa común.
Un llamado a comunidades, parroquias y movimientos
Invitamos a las parroquias, comunidades eclesiales, congregaciones religiosas, movimientos, pueblos originarios, agentes pastorales y a todas las personas de buena voluntad a incluir esta intención en:
• La celebración de la Eucaristía.
• Los espacios de oración comunitaria.
• Los encuentros pastorales y formativos.
• La oración personal y familiar.
La VI Asamblea es un paso en el camino de una Iglesia que desea caminar sinodalmente, escuchar el clamor de la Amazonía y responder con valentía profética a los desafíos de nuestro tiempo.
Que, como Iglesia, sepamos reconocer y acompañar la “cosa nueva” que está brotando.
La Amazonía camina hacia este momento con esperanza. Unidos en la oración, caminamos juntos.