A cinco años del Sínodo de la Amazonía, la CEAMA es un signo de esperanza. Así expresamos nuestra gratitud a Dios por alegría de haber experimentado la alegría del Encuentro de los Obispos de la Amazonía del 17 al 20 de agosto pasado en local del CELAM en Bogotá, convocados por la Presidencia de la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA, renovamos nuestro compromiso de caminar juntos, con el Papa León XIV que, “como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los Obispos como de la multitud de los fieles” (Conc. Vat. II LG 23).
Por eso, recordamos con gratitud, las alentadoras palabras que dirigiera al Colegio de Cardenales S.S. León XIV, el sábado 10 de mayo, dos días después de su elección, manifestando la continuidad con su antecesor, el Papa Francisco, del cual fue su estrecho colaborador:
“quisiera – les dijo- que renováramos juntos, hoy, nuestra plena adhesión a ese camino, a la vía que desde hace ya decenios la Iglesia universal está recorriendo tras las huellas del Concilio Vaticano II. El Papa Francisco ha recordado y actualizado magistralmente su contenido en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium, de la que me gustaría destacar algunas notas fundamentales: el regreso al primado de Cristo en el anuncio (cf. n. 11); la conversión misionera de toda la comunidad cristiana (cf. n. 9); el crecimiento en la colegialidad y en sinodalidad (cf. n. 33); la atención al sensus fidei (cf. nn. 119-120), especialmente en sus formas más propias e inclusivas, como la piedad popular (cf. 123); el cuidado amoroso de los débiles y descartados (cf.n. 53); el diálogo valiente y confiado con el mundo contemporáneo en sus diferentes componentes y realidades (cf. n. 84, Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, 1-2)”.
Esta es la novedad de Dios en la continuidad del proceso de la espiritualidad sinodal. Podemos afirmar que San Juan XXIII y San Paulo VI, dos santos italianos, marcaron el camino de la Iglesia con el Concilio Vaticano II; Francisco, el primer Obispo de Roma de origen latinoamericano y su sucesor León XIV, el primer panamericano, fortalecen el proceso sinodal de la Iglesia a la luz de los documentos Conciliares.
Ahora nos toca a nosotros continuar este camino desde la QUERIDA AMAZONÍA.
Por: Cardenal Pedro Barreto Jimeno, S.J.