Cada 1 de septiembre, la Iglesia universal celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que abre el Tiempo de la Creación, un período especial en el que, junto a cristianos de todo el mundo, contemplamos la belleza de la Casa Común y renovamos el compromiso de custodiarla.
El tema que nos convoca este año es “Paz con la Creación”. Una paz que no es solo ausencia de conflictos, sino reconciliación profunda con la tierra, los ríos, los bosques y con cada criatura que comparte con nosotros el don de la vida.
La Amazonía: belleza que canta y herida que duele
La Amazonía resplandece como un canto del Creador:
- sus ríos son venas que laten al ritmo de la vida,
- sus bosques son pulmones que respiran por el planeta entero,
- sus amaneceres pintan con luz nueva la esperanza,
- sus pueblos originarios son guardianes sabios que nos enseñan a vivir en armonía.
Y, sin embargo, esta hermosura está herida: árboles que caen bajo la tala indiscriminada, aguas que se enturbian por el veneno de la minería, territorios devastados por incendios, comunidades arrasadas por la violencia y la indiferencia. La Amazonía clama como herida abierta en el corazón del mundo.
Orar, contemplar, actuar
En este tiempo sagrado, la Conferencia Eclesial de la Amazonía – CEAMA nos invita a:
- Orar: para escuchar el gemido de la tierra y el clamor de los pobres, y dejarnos tocar por ellos.
- Contemplar: para descubrir que, aun en medio de las heridas, la creación sigue cantando esperanza y nos llama a la conversión.
- Actuar: para reconciliarnos con la naturaleza, asumir estilos de vida más sencillos y comprometernos en redes que defiendan la vida.
Paz que brota del Espíritu
El Papa Francisco nos recuerda que “todo está conectado”. No habrá paz verdadera mientras la creación siga siendo explotada como un objeto. La paz con la creación implica justicia con los pueblos, respeto a la biodiversidad, ternura hacia las generaciones que vendrán.
En este Tiempo de la Creación, elevemos nuestra oración:
Señor de la Vida,
haznos sembradores de paz con la creación.
Que la Amazonía, herida y resiliente,
vuelva a cantar con ríos limpios, bosques frondosos
y pueblos que vivan en dignidad.
Que aprendamos a reconciliarnos con la tierra,
para que tu paz florezca en toda la Casa Común.
