En el marco del Día Internacional de la Mujer, Patricia Gualinga, vicepresidenta de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) y reconocida lideresa indígena del pueblo kichwa de Sarayaku (Ecuador), compartió una profunda reflexión sobre el significado de ser mujer en la Amazonía y el papel fundamental que las mujeres desempeñan en la defensa de la vida, los territorios y la Casa Común.
Para Gualinga, ser mujer en la Amazonía hoy implica estar atenta a las agresiones que enfrenta el bioma amazónico y asumir un compromiso activo con su defensa. “Ser mujer es ser defensora, es ser madre, hija, hermana, es hacer escuchar la voz de las mujeres y empoderar a otras para que puedan sacar lo mejor de sí mismas y proteger este precioso territorio amazónico”, expresó.
La lideresa indígena subraya que la fuerza de la mujer amazónica es integral y nace de su profunda relación con la tierra y con las culturas que habitan el territorio. Amar y cuidar la creación, convivir con los pueblos y mantener viva la esperanza forman parte de una espiritualidad que integra la vida cotidiana, la comunidad y la naturaleza como un mismo tejido de vida.
Desafíos y riesgos para las mujeres amazónicas
Sin embargo, Gualinga advierte que ser mujer en la Amazonía también implica enfrentar riesgos y múltiples formas de violencia. Las mujeres, especialmente las indígenas, sufren exclusión por su condición de género, por pertenecer a pueblos originarios y por vivir en territorios codiciados por industrias extractivas.
Las amenazas se manifiestan en distintas dimensiones: violencia intrafamiliar, violencia política, violencia dentro de organizaciones y ataques contra los territorios. En particular, las defensoras de la tierra enfrentan amenazas directas por alzar su voz frente a proyectos que ponen en peligro la vida de las comunidades y de los ecosistemas.
A pesar de estos desafíos, las mujeres continúan en la primera línea de defensa del territorio. Su compromiso se expresa en la educación, en el liderazgo comunitario, en la incidencia social y política y en la defensa directa de los espacios que garantizan la vida de los pueblos.
Espiritualidad y conexión con la Casa Común
Para las mujeres amazónicas, la espiritualidad está profundamente vinculada con la naturaleza. Vivir la espiritualidad significa mantener una conexión viva con la tierra y con el cielo, respetar la vida en todas sus formas y cultivar relaciones de solidaridad dentro de las comunidades.
Esta visión espiritual impulsa a muchas mujeres a cuidar y defender la Casa Común, reconociendo que la protección del territorio es también la protección de la vida de los pueblos y de las generaciones futuras.
Reconocer el papel de las mujeres en la Iglesia
En este tiempo dedicado a reconocer la lucha y los aportes de las mujeres, Patricia Gualinga destaca la importancia de que la sociedad y la Iglesia valoren plenamente las capacidades y el liderazgo femenino.
Las mujeres —afirma— aportan sensibilidad, intuición y una mirada amplia que permite anticipar desafíos y cuidar los detalles que sostienen la vida comunitaria. Por ello, considera fundamental que estos dones sean reconocidos y que se abran cada vez más espacios de participación.
Desde su experiencia como vicepresidenta de la CEAMA, Gualinga reconoce que la Iglesia está dando pasos importantes hacia una mayor participación de las mujeres, aunque todavía queda camino por recorrer.
El sueño de una Iglesia más inclusiva
La lideresa amazónica comparte también su sueño de una Iglesia más participativa y menos excluyente, donde la comunidad camine unida a la luz del Evangelio. Una Iglesia que reconozca plenamente la diversidad de sus miembros y valore el aporte de las mujeres en la construcción de una sociedad más justa y fraterna.
En este Día Internacional de la Mujer, su mensaje invita a reconocer el papel fundamental que las mujeres amazónicas desempeñan en la defensa de la vida, en el cuidado de la creación y en la construcción de caminos de esperanza para la Amazonía y para el mundo.