Durante tres días, del 5 al 7 de junio, el Centro de Cultura de la Facultad Católica de Belém (PA) recibió a representantes de la animación vocacional en la Amazonía para la realización del ‘Congreso Vocacional Regional Norte 2’ de la CNBB. Al reunir a representantes de las diócesis y prelaturas de Pará y Amapá, el evento marcó una etapa decisiva en la preparación para el ‘5º Congreso Vocacional de Brasil’, que se llevará a cabo en septiembre, en el Santuario Nacional de Aparecida (SP).
Bajo el tema “Comunidades Vocacionales: encuentro, testimonio y misión” e inspirados por el lema bíblico “Perseverantes y muy unidos, partían el pan por las casas” (Hch 2,46), el congreso buscó fortalecer la cultura del llamado en cada rincón de la región amazónica.
La jornada se inauguró en un clima de sinodalidad con la Santa Misa presidida por Mons. José Maria Chaves dos Reis, Obispo de Abaetetuba y referente para el Servicio de Animación Vocacional (SAV) en la Regional Norte 2. La noche de apertura fue una invitación a la confraternización y a la acogida entre los congresistas.
En el segundo día, Mons. Irineu Roman, Arzobispo de Santarém y Presidente de la Regional Norte 2, destacó en su homilía la urgencia de vocaciones con “rostro amazónico”. “Necesitamos sacerdotes y religiosos que tengan un gran amor al pueblo, compromiso y sacrificio, especialmente junto a los más pobres. María y San Pablo son nuestros modelos de servicio y anuncio”, afirmó el Arzobispo, reforzando que el encuentro busca cualificar la misión en las diócesis locales.
El padre Marcelo Ribeiro, integrante del equipo de redacción del Texto Base del Congreso Nacional, condujo reflexiones profundas sobre la crisis de las mediaciones en la actualidad. Para él, el gran desafío es combatir la privatización de la fe. “La fe nunca ha sido un acto aislado; es un acto de la Iglesia. Recibimos la fe de la comunidad y en ella nos sumergimos en el afecto humanitario”, señaló.
Al analizar la vida de las primeras comunidades cristianas, el padre Marcelo destacó que la misión se sostiene en la perseverancia de lo cotidiano, ejemplificada por los sacerdotes y líderes que cruzan ríos en sus barcos para mantener viva la fe en el interior. Sobre la relación entre la Iniciación a la Vida Cristiana (IVC) y el Itinerario Vocacional, el asesor fue tajante: “No existe fe madura que no se convierta en vocación. El discernimiento es acción del Espíritu Santo; a la Iglesia le corresponde el papel de acompañante, ofreciendo escucha y respeto al tiempo de maduración de cada persona”.
Para el padre Erenilson, rector del Seminario San Juan Pablo II de la Diócesis de Marabá, la misión no es solo una actividad pastoral, sino la esencia misma que da sentido al llamado sacerdotal. En su testimonio, el rector compartió la experiencia vital de las “Misiones Seminarísticas”, realizadas durante el período de vacaciones, cuando el seminario elige una parroquia para una inmersión profunda. “Enviamos a nuestros seminaristas a las comunidades, especialmente a aquellas donde la vivencia de la fe está más fragilizada. Es un encuentro de enriquecimiento mutuo: el pueblo siente que la Iglesia fue hacia ellos, que son importantes, y el seminarista tiene el contacto real con el pueblo al que, un día, servirá como sacerdote”, destacó el Padre Erenilson. Para él, esta “Iglesia en salida” es el suelo más fértil para suscitar nuevas vocaciones, pues permite que el joven en discernimiento se entregue por entero al servicio de Dios.
Al tratar la diversidad de dones en la Iglesia, el padre Erenilson planteó una advertencia oportuna sobre la unidad eclesial. Citando el documento conciliar Ad Gentes, recordó que la naturaleza de la Iglesia es, por definición, misionera. Por ello, los carismas deben servir para edificar el Cuerpo de Cristo y nunca para aislar grupos o crear distanciamientos dentro de la misma comunidad. “La misión es lo que atrae vocaciones porque lleva el ‘Kerygma’, el anuncio primero del encuentro con Cristo. Somos instrumentos de ese encuentro que responde a las preguntas fundamentales: ¿Quién es Jesús? ¿Qué quiere Él de nosotros? ¿Cuál es el sentido de nuestra vida?”, puntualizó el rector. Reforzó que este trabajo está intrínsecamente ligado a la Iniciación a la Vida Cristiana (IVC), que debe ser el hilo conductor de una pastoral de conjunto. “No podemos aceptar el aislamiento. Somos una única comunidad con el mismo objetivo: llevar la Buena Nueva y promover el encuentro que transforma vidas”, dijo el sacerdote.
Mons. José Ionilton de Oliveira, obispo de la Prelatura de Marajó, fue incisivo al recordar que, aunque la Iglesia sea rica en una pluralidad de carismas, ministerios y dones, todo debe converger hacia una única misión: anunciar el Reino de Dios. Para el obispo marajoara, el llamado es un don divino que exige escucha atenta y una respuesta generosa, la cual debe ser acompañada y madurada en etapas claras. “Toda vocación es para la Iglesia y para una comunidad de fe. No existe una vocación individualista o personalista; es, esencialmente, destinada a una misión”, señaló Mons. Ionilton. Reforzó la importancia del compromiso de formar discípulos misioneros que comprendan su papel en el cuerpo místico de Cristo.
Al proyectar los pasos finales del encuentro, el Obispo destacó la importancia de la contribución de la Regional Norte 2 para el escenario nacional: “estamos recogiendo la riqueza de las reflexiones de nuestros grupos de trabajo para ofrecer una síntesis potente al Congreso Nacional en Aparecida. Es nuestro ‘suelo’ amazónico definiendo criterios y compartiendo luces para que la animación vocacional en todo Brasil gane este vigor comunitario y misionario”.
El ‘Congreso Vocacional Regional Norte 2’ no fue solo un evento regional más; fue un verdadero “mosaico de experiencias” donde la diversidad de la Iglesia en la Amazonía encontró voz y propósito. Entre los días de reflexión en Ananindeua (PA), los testimonios de los participantes revelaron una Iglesia pulsante, consciente de sus desafíos y apasionada por el llamado de Dios.
La Hermana Alecsandra Pina de Oliveira, Asesora Nacional del Sector Juventudes de la CRB y una de las principales guías de esta jornada, condujo a la Regional a una reflexión que tocó la médula de la misión. Con la autoridad de quien camina al lado de las juventudes, invitó a la Iglesia a usar “nuevos lentes”. “El joven de hoy nos desafía a humanizar nuestros procesos. Nos pide autenticidad y ya no acepta respuestas prefabricadas para preguntas que han cambiado radicalmente”, destacó la Hermana Alecsandra. Al trabajar las dimensiones del testimonio y de la misión, provocó una revisión profunda del papel del animador vocacional. “Necesitamos inspirarnos en Jesús para entender cómo colaborar hoy, no a partir de ideales abstractos, sino desde el suelo de la vida en la Regional Norte 2. Nuestra misión es hacer eco de esos desafíos en la tierra amazónica, construyendo un camino conjunto donde el testimonio real supere al discurso”.
En el suelo de las comunidades, las experiencias compartidas aportaron la dimensión práctica de la fe. Elizângela Maria Pantoja, catequista de la Diócesis de Cametá, emocionó al hablar de la Iniciación a la Vida Cristiana (IVC) como un cimiento cristocéntrico. “El Bautismo no es un rito de pasaje; es nuestro despertar a la santidad. Al asumir que somos ‘nuevos Cristos’, pasamos a ejercer el munus de profeta, sacerdote y rey en el corazón de la comunidad”, afirmó.
Esta corresponsabilidad fue secundada por el padre Ezekel da Cruz, de la Diócesis de Macapá, quien defendió que la cultura vocacional debe ser el alma de toda la pastoral. “Todas las pastorales y movimientos son corresponsables. No es tarea exclusiva del párroco. Necesitamos crear espacios donde los niños y jóvenes aprendan a escuchar a Dios, valorando cada vocación, desde el matrimonio hasta el sacerdocio”. En sintonía, el padre Diego Meneses, de la Diócesis de Abaetetuba, reforzó que para despertar nuevos llamados es necesario invertir primero en la formación cualificada de quien anima: “necesitamos animadores inspirados en el empeño de la comunidad primitiva”.
La vida consagrada aportó contribuciones valiosas sobre la paciencia en el discernimiento. El Hermano Agostinho, de la Comunidad Sementes do Verbo, presentó la ‘Escuela del Año Sabático’ como un oasis de sanación. “Es un tiempo de discipulado sin prisas. Nuestro objetivo es formar para la Iglesia, permitiendo que el joven experimente la pluralidad de la fe antes de dar un paso definitivo”, explicó.
Por su parte, la Hermana Edna da Silva, de la Congregación Franciscanas de Maristella, abordó la importancia del cuidado de la historia de quien llega. “No se puede matar la historia de un vocacionado; necesita ser pulida con caridad y ascesis. El animador necesita ‘cautivar y cultivar’, ofreciendo un testimonio alegre que impida el desencanto en el camino”.
Con una visión práctica y vibrante sobre las estrategias de acercamiento a las juventudes, la Hermana Dalvana Johansson, de la Congregación de las Hermanas Siervas de Nuestra Señora de la Anunciación, quien trabaja directamente en la formación, afirmó que la eficacia del mensaje vocacional reside hoy en un binomio fundamental: la presencia física marcada y el dominio de las herramientas digitales. “Nuestra estrategia es estar presentes, dando a conocer nuestro carisma en lo cotidiano de las parroquias y en los movimientos pastorales, como hacemos en el Santuario de las Gracias. Muchas veces, el primer contacto nace de la recomendación de amigos sacerdotes y seminaristas; nosotras vamos hacia esas jóvenes, presentamos quiénes somos y qué hacemos, permitiendo que se encanten con nuestra misión a través de nuestro testimonio de vida”, explicó la Hermana Dalvana.
Reconociendo que el universo de las juventudes está intrínsecamente conectado, la Hermana destacó que el mundo digital dejó de ser un accesorio para convertirse en una herramienta esencial de evangelización. Según ella, las redes sociales son, a menudo, el único camino para acortar las distancias geográficas, tan comunes en la realidad amazónica. “Hoy veo la comunicación digital como algo indispensable. Es a través de WhatsApp y de las reuniones en línea como logro mantener un contacto cercano con jóvenes que están en lugares distantes. Esta agilidad nos permite comunicar el mensaje vocacional de forma rápida y tener un retorno casi inmediato de aquellas que sienten el llamado. Lo digital nos da la posibilidad de una aproximación constante, garantizando que la llama del encantamiento por la congregación permanezca viva”, concluyó la formadora.
Viniendo de la Prelatura de Itaituba, el padre Carlos Eduardo de Lima Rodrigues aportó una de las intervenciones más contundentes del Congreso. Advirtió contra la “fe romantizada” que ignora la dura realidad de la Amazonía. “Jesús llamó a los apóstoles a partir de un testimonio vivo, no de un idealismo. Hoy, sufrimos con el clericalismo y la ideologización de la fe, que nos quitan el sentido crítico. Nuestra misión es ser sal y luz en el mundo real, con la opción preferencial por los pobres y el pie firme en la verdad del Evangelio”, señaló el rector del Seminario San José de la Prelatura de Itaituba.
El cierre teológico, conducido por el padre Marcelo Ribeiro, unificó todas las voces bajo la óptica de la Misión Integral. Recordó que la vocación abarca todo el ciclo de la vida. “Nuestra preocupación debe ser el discípulo misionero desde el primer ‘sí’ hasta la finitud de la vida, cuidando que llegue al final realizado y en paz”.
El padre Marcelo destacó la identidad del laico como misionero por excelencia y no mero voluntario, presentando el ‘Formulario del SAV-Nacional’ como el mapa que ayudará a cada parroquia a acompañar estos itinerarios. Inspirados en Hechos 2, 42-47, los congresistas asumieron metas para integrar la cultura vocacional en todas las etapas de la IVC, transformando el diálogo en un compromiso concreto.
Rumbo al Santuario Nacional: El Rostro de la Amazonía en Aparecida
El Congreso Regional Norte 2 fue un envío. Las reflexiones recogidas aquí no quedarán restringidas a Pará y Amapá; serán la voz de la Amazonía en Aparecida, en septiembre de 2026. La comitiva, liderada por Mons. José Maria Chaves dos Reis, obispo de Abaetetuba y referente para las vocaciones en la Regional Norte 2, ya se prepara con grandes expectativas.
“Será un tiempo de intercambio y fortalecimiento de nuestra misión”, afirmó el padre Diego Meneses. Para Maria Augusta de Oliveira Barbosa, de la Orden de las Vírgenes, la expectativa es renovar los valores de la unidad: “¡el Congreso en Belém fue único para arrojar luz sobre los procesos operativos estables en nuestra región, con sus extensiones territoriales y el cuidado de los pueblos nativos. Ojalá podamos replicar esos valores en Aparecida!”.
Con la misma esperanza, la Hermana Luciane, de la Congregación de las Doroteas, ve el Congreso como un regalo de Dios para comprender su misión. Así, con el corazón ardiendo y los pies en camino, la Regional Norte 2 sigue rumbo al Santuario Nacional, llevando en el equipaje la certeza de que la semilla lanzada en la Amazonía es promesa de una cosecha abundante para toda la Iglesia de Brasil.
Por Vivian Marler / Asesora de Comunicación de la CNBB Norte 2



